El padre de los menores que murieron incinerados en España aún no se repone
Para la familia de Hugo Florencio Pillajo, un ecuatoriano de 28 años de edad, 2008 se ha convertido en un auténtico annus horribilis.
Después de 12 años buscándose un futuro mejor a miles de kilómetros del barrio de San Luis de Chillogallo, el destino le jugó otra mala pasada cuando el pasado jueves 4 de septiembre su furgoneta ardió en llamas, segando la vida de sus dos hijos: David (5) y Derek (4), hecho acaecido en Quintanar del Rey.
Según el relato de Hugo, un error de fábrica podría ser la causa del accidente de ese fatídico día. Al parquear su furgoneta, una Nissan Prima Star, que llevaba en su interior a sus dos pequeños hijos varones, "todo quedó apagado, los cristales bajados y puesto el freno de mano", aseguró. Cuando apenas pasaron cinco minutos, Hugo dijo que vio salir a una persona corriendo hasta el vehículo que estaba en llamas y enseguida la siguió. "Estaba como loco: abrí las puertas corredizas, los vidrios me explotaron y hacía un calor infernal. Uno de mis hijos me dijo: ¡Papá, papá! El otro no me contestaba. Hasta ahora no me explico qué pudo pasar, pero tuvo que haber alguna falla", se lamentó.
El futuro de esta familia es regresar al Ecuador. Sin embargo, hasta que no concluyan las investigaciones, no podrán incinerar los cuerpos de los niños para poder llevar sus cenizas a su tierra natal. Hugo espera la ayuda del Gobierno ecuatoriano para los pasajes de sus padres, porque, tanto él como su mujer, no logran salir del drama que viven.
Hora GMT: 12/Septiembre/2008 - 05:05
