Por Ernesto Albán Gómez
ealban@hoy.com.ec
La Navidad está próxima a llegar, pero me temo que no llegará a los ecuatorianos el espíritu navideño de paz, que tradicionalmente esperamos con tanta ilusión en estos días para iniciar el nuevo año con los mejores augurios. Es una lástima, pero en esta ocasión no ocurrirá así. Para muchos ecuatorianos, la situación que ahora mismo vivimos no nos garantiza ese clima de paz que asociamos a esta época del año. Y no solo porque continúan los apagones, como un signo palmario de ineficiencia administrativa, pero también porque la inseguridad nos amenaza desde mil lugares. Y además porque el lenguaje agresivo que se reparte desde las tarimas oficiales ha adquirido nuevos ímpetus en estos mismos días.
Esta última observación nos lleva a concluir que para el año que viene el Gobierno mantendrá, como un dogma irrenunciable, la división maniquea de buenos y malos; que no desaprovechará oportunidad para acentuar su descalificación a todos los que no coinciden con sus propuestas; que mostrará, en definitiva, que no le interesa la armonía social sino la confrontación. Estas afirmaciones no son gratuitas.
El tono empleado en las últimas sabatinas confirma el temor de que nada cambiará, no solo en el estilo presidencial, que hasta cierto punto es secundario (hasta cierto punto, no más), sino también en el conjunto del manejo gubernamental y, por supuesto, en la concepción política que está detrás. Pero son igualmente reveladoras de esta postura las cadenas que el Gobierno ha propiciado en los últimos días y la forma en que se han referido a quienes se oponen a Ley de Comunicación. A lo que hay que añadir la manipulación, que solo puede calificarse de truculenta, de los contenidos de tales cadenas.
(Puede argüirse en contra de estas afirmaciones que, según se ha divulgado, la Asamblea estaría dispuesta a revisar las disposiciones más polémicas de esa ley. Soy muy escéptico respecto a tales anuncios, que se desmienten o matizan a cada momento. Lo más probable es que la ley se apruebe tal como se la concibió inicialmente, pues lo más que se tolerará es algún maquillaje superficial, con el que se pretendería "demostrar apertura").
Esa terca posición gubernamental parece no advertir que, en el próximo año y con mayor razón, en los siguientes, las dificultades crecerán exponencialmente.
Las finanzas públicas serán cada vez más insuficientes para cubrir los compromisos económicos adquiridos por el gobierno, lo cual provocará indudablemente el descontento de los ex beneficiarios. Y lo más seguro es que en el sector privado se sientan parecidas limitaciones. El aumento del desempleo influirá inevitablemente en la inseguridad. Las acusaciones de corrupción administrativa serán también más frecuentes. Las instituciones desvelarán su ineficacia. Y todo ello contribuirá al debilitamiento del Régimen.
Enfrentar este panorama con los archiconocidos recursos de la tarima y las cadenas no parece ser la fórmula más adecuada. Mantener la misma intolerancia, la misma agresividad, el mismo maniqueísmo solo acentuará los problemas. ¿Podemos esperar algún cambio?
Hora GMT: 20/Diciembre/2009 - 05:12

20/Diciembre/2009 a las 11:21
Distinguido, Respetado, Señor Doctor y Profesor: sus opiniones son han sido y serán siempre verdaderas enseñanzas. Ojalá escuchen y lean los involucrados,y en el 2010 "la sordera no sea de todos" y cambien el comportamiento por el bien del Ecuador y la fraternidad y el bienestar de "TODOS" los ecuatorianos.