Falta mecanismo para procesar a título individual a los funcionarios que dan las órdenes de matar, torturar o censurar
Por José Valencia
jvalencia@hoy.com.ec
La Corte Penal Internacional ha emitido una orden de arresto contra el presidente de Sudán, Omar Al Bashir, bajo los cargos de crímenes de guerra y contra la humanidad. Entre 2003 y 2008, ejecutando órdenes de Al Bashir, tropas sudanesas atacaron, asesinaron y sometieron a sufrimientos a miles de civiles desarmados en la región de Darfur. Pese a que también se han documentado serias violaciones a tratados internacionales sobre derechos humanos, por estos motivos ningún proceso judicial se ha iniciado en contra del presidente u otros funcionarios sudaneses. Un mecanismo judicial internacional para perseguir a infractores en materia de derechos humanos se demuestra, una vez más, como una necesidad evidente.
El derecho internacional de los derechos humanos no cuenta con un mecanismo análogo a la Corte Penal Internacional. La Corte, en virtud del principio de complementaridad, enjuicia individualmente a perpetradores de crímenes en el marco de conflictos armados que, por cualquier motivo, no son juzgados por los Estados signatarios del Estatuto de Roma (sustento normativo de la Corte) o que le son referidos por el Consejo de Seguridad.
Aunque los derechos humanos cuentan con mecanismos internacionales o regionales, como los órganos de los tratados en el marco de la ONU o las cortes interamericana y europea, aquellos solo se limitan a encausar a los Estados. No procesan a título individual a los funcionarios o agentes públicos que, en última instancia, son quienes dan las órdenes de matar, torturar o censurar.
Es un adelanto en la lucha por los derechos humanos que se exija la responsabilidad civil de los Estados, sin embargo el campo de maniobra para la impunidad es demasiado amplio: en el mundo, muy pocos culpables han comparecido ante la justicia, varios han sido exonerados mediante amnistías y a nadie le han "pasado la cuenta" de las indemnizaciones canceladas. En el Ecuador, no hay noticia de que el Estado haya hecho uso de su derecho de repetición contra malos funcionarios públicos por las indemnizaciones que debió pagar a víctimas de violaciones de derechos humanos. La evolución del derecho internacional de los derechos humanos debiera llevar a la creación de un mecanismo judicial, regional o internacional, en el que a más demandar por responsabilidad civil a los Estados, se pueda enjuiciar individualmente a quienes hayan ordenado o ejecutado violaciones a los derechos humanos. Una suerte de última instancia procesal internacional que, con los ajustes debidos, aplique el principio de complementaridad.
Los autores de los atroces crímenes cometidos en Darfur contra civiles inocentes serán sancionados por la Corte Penal Internacional, a la que el Consejo de Seguridad remitió el caso, una vez que se decida su culpabilidad en derecho. Esperemos que la misma eficiencia se manifieste no solo con líderes sangrientos de países en desarrollo sino también con las operaciones militares de potencias desarrolladas. Esperemos también que con la evolución del derecho internacional, las violaciones a los derechos humanos que aún son moneda corriente en el mundo cuenten en un futuro cercano con un tribunal internacional al que comparezcan los responsables de cometerlas, con nombre y apellido.
Hora GMT: 12/Marzo/2009 - 05:05

12/Marzo/2009 a las 10:28
Si apenas se pueden castigar a los ejecutores de matanzas,una corte intern. de derechos humanos, afrontaria trabajo las 24 horas del dia, y necesitaria una legion de funcionarios juridicos, si tambien tendria que arreglarselas con los gobernantes que censuran, agreden a opositores, comenten fraudes electorales, crean milicias de civiles para agredir y amedrentar a disidentes, ultrajan la constitucion, amenazan a los medios de comunicacion y en infinidad de estados son meros apendices de gnos totalitarios de toda laya, que a la menor incriminacion, se defienden con el ajado sofisma de la injerencia en los asuntos internos del estado. Herculea taerita, pero la idea es brillante.