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Una casa muy especial

Publicado el 01/Diciembre/2008 | 00:04



Por Federico María Sanfelíu

Asistí en Guayaquil a la inauguración oficial, el presidente Correa y tres ministros se encontraban allí, de un nuevo tipo de casa-refugio en uno de sus suburbios. La corporación jesuita Viviendas Hogar de Cristo abría, con ayuda del MIES, una casa de acogida para mujeres víctimas de la violencia doméstica, a fin de que tengan resguardo físico y ayuda humana, espiritual y psicológica para que puedan enfrentar su triste situación. La tremenda crueldad que se ha hecho visible exige crear, urgentemente, soluciones. La que el otro día se inauguraba tuvo este comienzo, como cuenta Luis Tabara: "Hace dos años, una mujer joven tocó las puertas del Hogar de Cristo. Venía con tres niños y un par de huesos rotos. La menor de los niños, una bebe de dos años, había nacido sorda por los golpes que recibió cuando ella aun estaba en el vientre de su madre. Por entonces, improvisamos un refugio en una casita cerca de este lugar, pero al poco tiempo nos quedó chico, pues, al conocerse de su existencia, cada día recibíamos información de nuevos casos, uno más terrible que el otro. Alguno de ellos tuvo que borrarse para siempre de la lista de espera, pues la compañera murió asesinada por su pareja antes de poder asilarse en nuestra casita. Este terrible caso nos ayudó a comprender mejor la enorme dimensión del problema. La señora Beatriz Reyes, representante de los bancos comunales del Hogar de Cristo, lo expresó claramente: "No nos sirve de nada tener dinero, si la violencia familiar que vivimos en nuestros hogares no nos permite desarrollarnos". No hay semana que no nos deje perplejos el número de muertes por violencia intrafamiliar. No bastan las comisarías de la mujer, no son suficientes las medidas judiciales cautelares: se tortura y se mata salvajemente, y en todas las edades. Y el mal no es solo nacional, sino mundial. ¿En qué mundo estamos? ¿Qué cultura de muerte hemos creado? ¿Cómo seguir hablando de nuestra misión hacia los más vulnerables, si no enfrentamos el problema de la violencia contra las mujeres y los niños?".

El Gobierno nacional ayuda en lo económico. Hogar de Cristo pone el amor, su pedagogía y su experiencia, sus voluntarios. Esta casa de acogida, con capacidad para albergar a 125 personas, nace como parte de un proyecto mucho mayor, en el que se articulan programas de vivienda, economía solidaria, microempresa, salud, educación, principios y valores. Así, las mujeres que lleguen a esta casa podrán iniciar proyectos muy concretos que les permitan rehacer sus vidas". Ojo: estas soluciones deben completarse: detrás de los hechos hay una cultura machista que hay que modificar.

sanfe@hoy.com.ec

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