Análisis de Hoy
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L as elecciones del próximo 17 de febrero, a más de la designación del presidente de la República, revisten una especial importancia pues se escogerán a los integrantes de la nueva Asamblea Nacional, una de las funciones trascendentales para el correcto manejo del Estado. Se trata de uno de los poderes del sistema democrático, nacido precisamente como uno de los contrapesos indispensables ante quien dirige la función Ejecutiva o la Presidencia de la República. Normalmente, el Legislativo era la otra orilla en donde confluÃan tanto seguidores de la lÃnea del gobierno, como también sus opositores, dejando espacio, además, para aquellos que sin estar ubicados en un bando u otro, eran representantes de las minorÃas que hacÃan escuchar su voz y planteamientos, que en muchas ocasiones eran tomadas en cuenta por su validez y conveniencia para el paÃs.
Esto no se ha reflejado, para mal del Ecuador, en la presente Asamblea, que culmina su periodo en mayo próximo. La actual conformación del legislativo ha sido de una ambivalencia polÃtica que raya en los cálculos particulares de cada uno de los legisladores, algunos de los cuales han reconocido públicamente sus acuerdos en ciertos temas con el Gobierno, que a su vez ha propiciado el ascenso a cargos públicos de funcionarios cercanos a esos asambleÃstas.
 Ese es un punto. El más importante, es, sin embargo, sobre la nula acción de esta función del Estado en la fiscalización necesaria de los movimientos del Ejecutivo. Han quedado para la historia los movimientos que ha dado la presidenta de la Comisión de Fiscalización, Silvia Salgado, precisamente para eludir dicha obligación y dejar enterrados temas que merecÃan un profundo trabajo, como el caso Duzac, por citar un ejemplo, en el que, con todos los recursos a su alcance, se consiguió dejar de lado a Pedro Delgado, el primo del presidente hoy caÃdo en desgracia, pero que en ese momento parecÃa un intocable para los miembros de la Asamblea.
He aquà la importancia de escoger para la Asamblea a representantes que no vayan únicamente a ser parlantes reproductores de la ideologÃa del Gobierno. Se necesita lÃderes crÃticos, pensantes y sin esa lealtad mal entendida, que lleva a ser encubridores de actos irregulares a cercanos al Gobierno, que merecen ser sancionados. Esta Asamblea que se elige en febrero, debe reparar las deudas que deja su antecesora, sobre todo porque más de ochenta de los actuales legisladores aspiran a la reelección. Los ciudadanos deberán recordar las actuaciones de aquellos que hoy pretenden nuevamente captar los votos. Deberán ser jueces de una representación que, en muchos de los casos, se limitó a repetir la lÃnea oficial, sin una mÃnima dosis de autocrÃtica. La Asamblea Nacional debe recuperar su importancia.
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Ciudad Quito








08/Enero/2013 a las 02:37
Ojalá y en mi provincia por lo menos ya no se repitan con la señora Salgado, vergüenza de asambleÃsta. Desde que le conozco fue asÃ; y, los seguidores se dejaban convencer. Eso da más pena. porque se les veÃa como gente pensante. Pero ahà están.