PARÍS. Un llamativo vestido de Paco Rabanne, utilizado por el grupo argentino Acción Instrumental en una de sus óperas, alcanzó hoy en una subasta parisina los 10 000 euros ($13 124), considerada una cifra récord para una creación de los años ochenta de ese modisto.
El vestido, con la parte superior con la característica malla de ese creador y la falda con plumón morado, naranja, verde y fucsia, fue adquirido en la casa Artcurial por un coleccionista extranjero cuya identidad no fue difundida.
Esa pieza formaba parte de los más de 300 vestidos, accesorios y joyas de Rabanne ofrecidas hoy y usadas por Acción Instrumental entre 1979 y 2009, fruto de una colaboración que el compositor Jorge Zulueta y el director de escena Jacobo Romano iniciaron por el carácter vanguardista del diseñador.
Zulueta y Romano afirman en el catálogo de la subasta que ese grupo nació en Buenos Aires en 1968 "del deseo de renovar el lenguaje tradicional de la ópera", y que los trajes visionados por Rabanne aportaban una "nueva dimensión a su trabajo".
Esos vestidos-escultura, al servicio de sus héroes y heroínas, permitían "elevar todavía más el gesto dramático de la música" y llegaron a servir también de inspiración de sus espectáculos, que viajaron por Europa y América.
Entre esa colección puesta hoy al mejor postor destacaba también, según se informó a Efe desde la casa de subastas, un vestido de seda con escote palabra de honor y el cuerpo entrelazado con tiras blancas y azules, que se vendió por 6.900 euros (algo más de $9 mil).
El valor total de la venta no ha sido facilitado, pero entre los mayor apreciados de la jornada se cuentan un chaleco compuesto de placas rectangulares naranjas y amarillas, que alcanzó los 3 900 euros ($5 118), y máscaras de plástico blanco con las aperturas para los ojos de rejilla gris, que se vendieron entre 530 y 1 100 euros (entre $695 y $1 443).
Romano y Zulueta se interesaron por el trabajo de Rabanne por "su subversión", y echando la vista atrás, consideran que conforme avanzaban los espectáculos, "los trajes parecían absorber progresivamente a los cantantes, como si los cuerpos dejaran lugar a los aderezos". (EFE)







