Jaime Acosta Espinosa
jjacosta@hoy.com.ec
El columnista del New York Times, Ross Douthat, se pregunta si es verdad que las sociedades democráticas modernas son tan respetuosas con el ejercicio de la libertad de religión como dicen serlo, a propósito de estos tres hechos cercanos: el Ministerio de Sanidad de los EEUU impuso la obligación de financiar anticonceptivos, la píldora del día siguiente y la esterilización en los seguros médicos a las instituciones que consideraban esos servicios contrarios a sus creencias religiosas. En Alemania, un juez sentenció que la circuncisión solo podrá practicarse en adultos que den su consentimiento, pese a que la religión judía establece que los niños han de ser circuncidados a los ocho días de su nacimiento. Los alcaldes de tres ciudades americanas le han prohibido al presidente de la cadena de comida rápida Chick-fil-A que su compañía se instale en su territorio, por haber declarado que él sólo entiende por familia la de madre y padre casados, es decir "la familia tal y como la entiende la Biblia".
Para Douthat: "la fe religiosa no puede reducirse a un asunto simplemente privado o individual. (...) Las exigencias de la mayoría de los credos religiosos van más allá de la asistencia a un servicio religioso un día señalado; abarcan obras de caridad, tareas educativas, esfuerzos misioneros y otras actividades que cualquier garantía de la libertad religiosa debe proteger".
Además, la clase dirigente occidental muestra una creciente confusión acerca de lo que significa el "libre ejercicio" de la religión. En las sociedades pluralistas, se acepta que un médico católico se oponga personalmente a la esterilización, pero no se admitirá que un hospital católico lo rechace también en el seguro de sus empleados. Tampoco hay inconveniente en que un judío adulto esté a favor de la circuncisión, pero se considera que no puede pretender imponer esa costumbre de dudoso gusto a un tercero, aunque sea su hijo. El propietario de una cadena de fast-food puede casarse todo lo religiosamente que quiera; pero si apoya en público el matrimonio de siempre, habrá alcaldes dispuestos a boicotearle el negocio.
Douthat pide un poco de honradez. "Si quieres multar a hospitales católicos por seguir las enseñanzas católicas, o impedir a unos padres judíos que circunciden a su hijo, o prohibir a Chick-fil-A que abra establecimientos en Boston, entonces no nos digas a los creyentes que respetas nuestras libertades. Di lo que realmente piensas: que el ejercicio de nuestra religión amenaza todo lo que consideras bueno y decente, y que vas a emplear todo los medios de poder a tu alcance para plegarnos a tu voluntad".
Coinciden estas palabras con Benedicto XVI: "toda persona ha de poder ejercer libremente el derecho a profesar y manifestar, individualmente o comunitariamente, la propia religión o fe, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, las publicaciones, el culto o la observancia de los ritos. No debería haber obstáculos si quisiera adherirse eventualmente a otra religión, o no profesar ninguna".
Autor: Jaime Acosta - jjacosta@hoy.com.ec Ciudad Quito







19/Agosto/2012 a las 02:43
..."La clase dirigente occidental solo debe hacer bien su trabajo y en ningun momento debe olvidar que : ES LA RELIGION LA QUE ESTA DENTRO DEL ESTADO Y NO LO CONTRARIO.
Es en ciertos paises de confesion musulmana que los jefes religiosos deciden lo que es bueno o malo para sus habitantes lo que a dado como resultado las sangrientas actuales guerras de religion en el continente africano.
19/Agosto/2012 a las 09:43
El hombre nace totalmente libre, viene sin nada y se va sin nada. Las religiones le enjaulan y le infunden a vivir toda la vida con miedo. Olvidan la pureza con la que nacemos y corrompen el concepto de AMOR. Enseñan que Dios es Amor, en lugar de haber enseñado que el AMOR es DIOS. De esta sutil interpretación surge el gran negocio de las religiones.