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Un legado médico para el mundo

Publicado el 12/Agosto/2011 | 00:18

José Amén-Palma ha dedicado toda su carrera a la investigación y a la sanación de sus pacientes

Aunque miles de papeles (premios, menciones, títulos, diplomas de excelencia) puedan decir mucho de su vida, a José Amén-Palma, ciertamente, le resulta más satisfactorio saber cuántas vidas ha logrado salvar. Es fundamental para él tener también la certeza de que una técnica que ha desarrollado, según dijo, "en un hospital chico, en una ciudad chica, en un país del tercermundo", pueda beneficiar a una gran cantidad de personas.

Su investigación es tan sólo uno de los numerosos aportes que ha realizado Amén-Palma, nombrado Premio Espejo de este año por su labor científica en el campo de la medicina.

Nació en Portoviejo el 23 de octubre de 1926. Fue medalla de oro municipal de 1943. Mejor bachiller en ciencias biológicas en el colegio Nacional Olmedo. Mejor tesis doctoral como médico cirujano en 1954 y tiene otros galardones más por excelencia académica. Se especializó en México, en microcirugía. Ha estudiado en numerosas partes del mundo. Trabajó desde 1957 hasta 2009 en el Hospital de Portoviejo. Hizo numerosos aportes en sucesivos congresos de urología, a los que asistía casi siempre.

Amén-Palma no pudo asistir a la ceremonia de los Premios Espejo porque sufre de hipertensión cardiaca. El encomendó la tarea de recibir el premio al escritor Darío Moreira, gran amigo suyo, portovejense igual que él, escritor y difusor cultural. Moreira dijo con respecto al galardonado "Él inventó tres técnicas nuevas quirúrgicas, que en el mundo, están poniéndose en práctica actualmente". Recalcó que es también un doctor inmensamente interesado por sus pacientes, y que se refleja, por ejemplo, en que no cobraba a sus pacientes en numerosas veces.

Entre sus aportes científicos, se destacan dos: "Nuevas técnicas urológicas de suturas transfictivas de los hilios prostáticos laterales y de cirugía digestiva que consiste en el autoinjerto conocido como de "fascia lata" para reforzar la hernia inguinal directa." Moreira explica resumidamente que las operaciones del autoinjerto "permiten que el organismo a través de injertos provenientes del mismo cuerpo se restablezca después de una operación".

Con respecto a la innovación referente a operaciones prostáticas, el mismo doctor Amén-Palma explicó: "Durante mucho tiempo, las hemorragias han sido un inconveniente grave para los médicos que operan la próstata". Contó que, por lo general, se utilizan algunos métodos diversos para intentar evitar el sangrado, entre ellos, el que él usaba, el del doctor francés Greogoire, pero los resultados no eran enteramente satisfactorios.

Desde entonces, comenzó a investigar y se dio cuenta que había una forma más eficiente para realizar la operación y evitar toda hemorragia, y es suturando los hilios prostáticos, parte muy delicada de esa área.

Este aporte fue reconocido en São Paulo en 1993, y algunos médicos lo consideraron un aporte muy significativo. Después de eso, en 2001, un artículo acerca de su procedimiento apareció en una de las revistas más importantes en cuanto a Urología, la Journal of Urology de Baltimore.

Amén-Palma publicó en 2010 sus investigaciones con una editorial argentina. Utilizó su dinero para hacerlo y para traer los textos. Ha regalado su libro a varias asociaciones urologicas en el país. "Quiero que se instituya esta operación en todo el mundo porque es realmente salvadora", afirma. (GMC)

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