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@Twitteandohoy

Publicado el 11/Noviembre/2012 | 00:42

Carlos Jijón

carlosj@hoy.com.ec


¿Qué puede opinar uno del hecho de que el ministro coordinador de Sectores Estratégicos, Jorge Glas Espinel, haya sido escogido como binomio de Rafael Correa para su segunda reelección?

La verdad es que no sé. No tengo palabras para expresar lo que pienso de ello.

O más bien, sí las tengo. Pero no son publicables.

En cambio quiero dar mi opinión sobre la liberación de los exdirectores del banco Cofiec menos de veinticuatro horas después que el Presidente de la República fuera a visitarlos en la cárcel.

Y quiero decir que pienso que su liberación fue justa.

Porque, a la luz de la información que se ha divulgado, es difícil creer que esos dos ex directores de Cofiec se hayan llevado ni siquiera parte de los 800 mil dólares entregados, sin garantías, a Duzac.

Es más, incluso sospecho que ni siquiera fue Duzac el que se llevó el dinero.

Y si bien es cierto que algún grado de responsabilidadtendrán por haber aceptado órdenes que no debían aceptar, me parecía de unagran injusticia que hayan sido escogidos como chivos expiatorios.

Yo creí que, una vez en la cárcel, iban a declarar quiénes los presionaron. Pero su liberación llegó antes. Enhorabuena.

Entretanto, el país está entretenido en la ficción de las convenciones nacionales de los partidos para elegir sus candidatos en elecciones internas de acuerdo a las nuevas normas dictadas en Montecristi.

Puro show. El viernes, Alberto Acosta, uno de los padres de la Constitución y candidato de la Coordinadora de Izquierdas, anunció que su binomio será Marcia Caicedo.

No existen indicios de que su designación haya sido fruto de ninguna elección interna sino de un conciliábulo de dirigentes. Es verdad que todos han hecho lo mismo, pero uno podía imaginar que por lo menos quienes propusieron la norma iban a respetarla.

No objeto su nombre, más allá que no tiene más antecedentes que haber formado parte de un Consejo Nacional Electoral funcional al régimen, y que es difícil saber cómo actuaría si la suerte, o la mala fortuna, la pusieran en posición de gobernar al país.

Es el nuevo país, tan similar al viejo país, y en muchos aspectos, incluso peor.

 

Autor: Carlos Jijón - carlosj@hoy.com.ec


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jcastillo - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

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