La actividad amenaza las islas

En tres décadas el turismo en la región insular se incrementó en 1 472%

El ingreso de visitantes a las islas Galápagos, situadas a 1 000 km de la costa del Ecuador continental, ha sufrido una gran metamorfosis en casi tres décadas. De 1979 a 2008, ya se siente el radical cambio en la llegada de turistas tanto ecuatorianos como extranjeros.

Según las cifras del Parque Nacional Galápagos (PNG), en 1979 llegaron al archipiélago 11 765 visitantes: 9 539 extranjeros y 2 226 nacionales; mientras que en 2008, llegaron 173 420 personas: 119 952 extranjeras y 53 468 ecuatorianas (ver cuadro). Es decir que el ingreso de turistas creció 1 472% en tres décadas, por lo que, según sus habitantes, el turismo "se ha convertido en el motor de la economía insular".

Según un informe sobre la demanda turística en las islas realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Cámara Provincial de Turismo de Galápagos, el interés por conocer la fauna y la flora en las Galápagos hace que el turista tome la decisión de visitarlas.

Con un promedio por visita de cinco días, los visitantes ecuatorianos se quedan en las casas de amigos o familiares. Sin embargo, son los que más consumen los servicios allí según detalla el informe. Mientras que los extranjeros optan por quedarse en hoteles y hostales en centros poblados, actividad que realizan como "complemento a un crucero navegable", indica el documento.

Turismo tradicional vs. turismo comunitario. De todas maneras, esta actividad también ha afectado al ecosistema. El 26 de junio de 2007, el Comité de Patrimonio de la Unesco incorporó a Galápagos en la Lista de Patrimonios en Peligro. Por ello, la organización consideró que "... las especies invasivas, el turismo creciente y la inmigración son las tres principales amenazas que se ciernen sobre las islas". A lo que agregó que, en los últimos 15 años, el número de días que los pasajeros de cruceros pasan en el archipiélago subió en 150%, lo que ocasionó mayor inmigración e incremento de especies invasivas.

De hecho, el informe del BID determina que "existe un evidente asilamiento entre el turismo tradicional (crucero navegable) y las nuevas modalidades de turismo asociadas a actividades recreativas de los centros poblados". Según el informe, a ello se suma el incremento en el número de visitantes que demandan mayores servicios básicos y, como consecuencia, existe un crecimiento de las construcciones y la infraestructura.

CONCIENCIA EMPRESARIAL Y ESTATAL
. De acuerdo a los datos del BID, si las especies desaparecen del ecosistema de las Galápagos, el turista no estaría interesado en visitarlas. Por ello, según Aldo Salvador, representante de la Asociación Nacional de Empresas Turísticas en Galápagos (Asogal), la medida de la Unesco es un "severo llamado de atención a los actores para que mejoren los niveles de administración y de manejo".

Empero, dijo que el Estado, la comunidad y actores vinculados al turismo en las islas han realizado esfuerzos para conservar el estatus de Patrimonio Natural. Por ello, se han desarrollado algunas actividades como control de especies invasoras, programas de reciclaje de basura (tanto la generada por la población como la acarreada por corrientes marinas), vigilancia de sitios de visita turísticos y apoyo a planes agrícolas en Santa Cruz y San Cristóbal.
(NST)

En Galápagos es una leyenda viviente

Rolf Wittmer, el pescador que se convirtió en pionero del turismo


Rolf Wittmer Walbroel, hijo de inmigrantes alemanes y el primer niño registrado como nacido en la isla Fernandina (Galápagos), decidió cambiar sus actividades pesqueras por el turismo. Lo que le convirtió en el pionero de esta actividad, en el sitio.

El emprendedor inició esta forma de vida en un tiempo en el que el turismo era mal visto, pues "se decía que era de vagos pasear y acompañar a otras personas" dice Rolf. Por ello agrega que años atrás este sector no era considerado como generador de empleo y divisas.

Rolf, nacido el 2 de enero de 1933, junto a su familia sobrevivió primero de la agricultura, ganadería y pesca de bacalao y lisa, que la salaban y vendían al continente.

Con el pasar del tiempo, el galapegeño decidió continuar con una de las actividades de sus padres: la pesca, hasta que un día perdió su bote. Entonces comenzó a construir otro para no perder la única fuente de ingresos con la que contaba. Sin embargo no fue fácil ya que le faltaba madera, material que solo podía conseguir en Guayaquil. En estas circunstancias uno de sus amigos ofreció llevarle al Puerto Principal, pero con la condición que continúe con la pesca para que comercialice el producto. Sin embargo al mismo tiempo otro de sus amigos decidió incentivarle para que diversifique su actividad con la incorporación del turismo. Colocar cinco o seis literas en la embarcación que construiría y llevar turistas, era el proyecto.

Finalmente en 1964, Rolf optó por iniciar con el negocio turístico. Y para la década de los ochenta dio vida jurídica a Rolf Wittmer Turismo Galápagos Cía. Ltda. y a la Flota Tip Top.

"La publicidad en esa época era de boca a boca y no por operadoras como hoy" recuerda el emprendedor. Por ello indica que los contactos se los hacía por correspondencia.

En esa época, los extranjeros que llegaban a la isla de Baltra pagaban $400 a Rolf por  el servicio que consistía en un paseo semanal para seis personas.

Con los años, el negocio, que en 2008 facturó $3 millones, creció. Solo en el último año, la empresa atendió a 1 826 turistas que llegaron de los Estados Unidos, Alemania, Canadá y Suiza.

De hecho las cifras de la empresa confirman un crecimiento exponencial en el número de clientes ya que en 2000, por ejemplo, se atendió a un total de 875 turistas. Con ello también se generaron mayores ingresos, ya que en esa época la facturación fue de $804 mil.
(NST)