IEPS firmó convenios para ejecutar proyectos
En septiembre del año anterior, la Senplades le quitó la custodia de las granjas a la Prefectura del Azuay por el incumplimiento del convenio que se habÃa realizado
Al cumplirse cuatro meses del desalojo que emprendió la SecretarÃa Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades) de las tres granjas agrÃcolas que estaban en manos de la Prefectura del Azuay, el Instituto Nacional de EconomÃa Popular y Solidaria (IEPS), entidad encargada del manejo de estas tierras, desarrolla varios proyectos productivos.
Las granjas ubicadas en Guachapala, Santa Isabel y el SÃgsig fueron retiradas de manos de la Prefectura del Azuay en septiembre del año pasado, debido a la finalización unilateral de un convenio que en abril de 2010 el entonces aliado del Gobierno, Paúl Carrasco, prefecto de la provincia, firmó con la SecretarÃa de Planificación.
Según la Senplades, la finalización del convenio se produjo por el incumplimiento de varias cláusulas acordadas entre ambas partes, siendo una de las más importantes la no ejecución de proyectos agrÃcolas que permitieran el desarrollo productivo de las tierras concedidas.
Por ello, la potestad de las granjas fue entregada al IEPS, entidad que firmó nuevos convenios de producción con el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), con siete municipios de la zona de la cuenca del rÃo Paute, con 28 asociaciones de agricultores de la zona y con la Cooperativa de Ahorro y Crédito Coopera, cuyo gerente general es Rodrigo Aucay, candidato a asambleÃsta por el Movimiento Cooperativista y Alianza PaÃs.
Román Carabajo, director regional del IEPS, explicó que el trabajo en las tres granjas agrÃcolas inició desde cero dado el mal estado en el que las dejó la Prefectura del Azuay, que según el funcionario, jamás trabajó en un verdadero proyecto agrÃcola que beneficiara a la comunidad.
Carabajo aseguró que las granjas estaban desatendidas por lo que el IEPS y Coopera tuvieron que hacer mingas para la reparación de galpones, para la construcción de camas que son una especie de maceteros en donde se siembran hortalizas y para el adecentamiento de pequeñas casas que existen en las granjas.
En estas labores se ha invertido cerca de $40 mil y "se pagaron las deudas que la Prefectura del Azuay adquirió en tema de servicios básicos como consumo de luz y agua”, precisó el funcionario.
Ahora la granja de Guachapala, que cuenta con 15 hectáreas, ha sido dividida en varias secciones: el área de cultivo de alfalfa, planta que además es empleada como alimento para 70 cuyes que forman parte del proyecto de crianza de animales; el área de árboles frutales que está conformada por más de 100 árboles de aguacates, reinas claudias, entre otras especies; y el área de producción de hortalizas.
La recuperación de las tierras fue beneficiosa para las 27 personas que trabajan en estos cultivos, indicó MartÃn Bermejo, agricultor del sector y ex trabajador de la prefectura.
Bermejo manifestó que la recuperación de la granja de Guachapala, sitio ubicado a 45 minutos de Cuenca, fue sacrificado. "Nos tocó empezar nuevamente porque todo estaba botado. Tuvimos que hacer que la tierra sea productiva otra vez”, dijo el agricultor.
Luego de los primeros meses de funcionamiento, la granja de Guachapala ahora cuenta con 200 camas o maceteros de cultivos de lechuga, col, remolacha, nabo, entre otras hortalizas. (MAN)
Cuatro ejes tiene el convenio con Coopera
Las tres granjas cuya potestad ahora es del Instituto Nacional de EconomÃa Popular y Solidaria (IEPS) funcionan a través de convenios. Uno de los convenios más importantes es el que se firmó con la Cooperativa de Ahorro y Crédito Coopera, que es la entidad encargada de invertir dinero en las granjas para viabilizar la producción de las mismas.
Según Román Carabajo, director regional del IEPS, se espera que en los tres años, que dura el convenio con Coopera, esta entidad bancaria invierta cerca de $1 millón para ejecutar proyecto agrÃcolas que sean replicados por la comunidad. Detalló que el convenio firmado con la cooperativa gira en torno a cuatro ejes.
El primero es la producción de las tierras. El segundo se relaciona con la capacitación a las personas que trabajan en las granjas para que puedan aplicar los conocimientos adquiridos en sus propias invernaderos. El trabajo en temas investigativos para el mejoramiento de cultivos es el tercer punto; y conformación de asociaciones productivas es el cuarto.
Según Carabajo, para pagar la inversión de la cooperativa, los productos que salen de la granja se van a los centros de acopio de Coopera, desde donde son comercializados a nivel provincial.
Comentó que la inversión que realiza Coopera debe ser retribuida por lo que, en un primer perÃodo, todos los alimentos producidos en esta granja serán trasladados a un centro de acopio de Coopera con la finalidad que no existan contratiempos.
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