Por Consuelo Albornoz Tinajero
cat@hoy.com.ec
Sórdido está resultando el caso Chauvin, y su antecedente, el llamado "Huracán verde". Estos incidentes muestran las costuras de grupos e individuos relacionados con el oficialismo y el peligro de que los capitales del narcoterrorismo pudieran infiltrarse en la actividad política ecuatoriana. El mejor antídoto para contrarrestar este riesgo es la transparencia, no la impudicia, menos aún la doblez y ambigüedad que se han desplegado, desde cuando salió a la luz pública la denuncia contra los hermanos Ostaiza.
En el esclarecimiento de los hechos un papel central están cumpliendo los medios de información, por el seguimiento escrupuloso al desarrollo de esta información, y el tratamiento que la han dado, a despecho de ser acusados de "conspiradores" y de actuar como "instrumentos de la oposición". De no ser por la acción mediática, todas esas situaciones hubieran permanecido en el más absoluto desconocimiento de los ecuatorianos y el peligro de inaugurar efectivamente la era de la "narcopolítica" se hubiera profundizado. La gravedad de los sucesos puede ser dimensionada por los damnificados que este vendaval está dejando y los descubrimientos de los nexos entre sus protagonistas y altos funcionarios del régimen, así como con organizaciones internacionales como la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos. Sin embargo, yo no apostaría a que todo esté ya evidenciado. En torno a estos acontecimientos han surgido otros que no han sido explicados aún por las autoridades. Y cuya sola interrogación ha dado lugar a exabruptos y a extrañas, contradictorias acciones.
¿Cómo entender, por ejemplo, la apasionada defensa presidencial al "comandante Nacho" y, simultáneamente, la exclusión de su antiguo jefe, el ex ministro Larrea, primero de su gabinete y luego de las listas del oficialismo para las próximas elecciones? ¿O el retiro del estatuto diplomático a la ALDHU y la consiguiente salida de sus funcionarios del país?
Hay demasiadas preguntas sin respuesta y otras que aún ni siquiera han sido insinuadas. No cabe, entonces, que su refutación sea la descalificación y la acusación de enemigos de la patria y de adversos a la soberanía a quienes osen dudar de la verdad oficial.
La soberanía de un país no puede ser levantada con el acallamiento de las voces críticas. El ejercicio de la soberanía implica la capacidad de enfrentar adecuadamente los problemas en el ámbito interno, de darles respuestas apropiadas y con esa fuerza enfrentar las vicisitudes en el complejo mundo internacional. Solo para terminar y por curiosidad ¿qué explicación cabe frente a la posesión consciente de dos cédulas, con distinta numeración, por parte del ex ministro Larrea y durante 12 años?
Hora GMT: 21/Febrero/2009 - 05:04

21/Febrero/2009 a las 07:52
"Hay demasiadas preguntas sin respuesta y otras que aún ni siquiera han sido insinuadas."
Sra. Albornoz, pienso que como editorialista o periodista usted esta en la obligacion de investigar y sacar a la luz todas esas "preguntas sin respuesta", porque de lo contrario usted solamente estaria repitiendo lo que ya se conoce, o lo que se ha leido y visto en la prensa y TV.
Un periodismo serio seria un periodismo INVESTIGATIVO, y no caer en un periodismo copiador y REPETITIVO que se concentran en dar vueltas y volteretas la misma informacion.
"En el esclarecimiento de los hechos un papel central están cumpliendo los medios de información".
Nos encantaria a muchos lectores que los medios de informacion cumplan su papel, EL DE INFORMAR, verazmente y no conviertan esto en un show mediatico.
Uds. como