Técnicos de Transelectric descartan vetustez del tendido. Pérdidas aún no se calculan
Unos 1 400 megavatios de energía se dejaron de transmitir por el Sistema Nacional de Trasmisión (SNT) el pasado jueves por el colapso de uno de los dos circuitos de trasmisión de electricidad de la línea Santa Rosa (Quito)- Totaras (Ambato).
Según Gabriel Arguello, director Ejecutivo del Centro Nacional de Control de la Energía (Cenace), la avería ocurrió por una tormenta eléctrica que sobrecargó el circuito haciendo que automáticamente dejen de funcionar las subestaciones Pascuales-Molino, Molino-Milagro y Milagro Dos Cerritos que abastecen de energía las zonas norte y centro norte del país. El circuito evitó que la zona sur y centro del país se quede sin energía.
Marcelo Vicuña, presidente de Transelectric, empresa nacional de transmisión eléctrica, manifestó que el tramo que fue afectado por la tormenta eléctrica está siendo revisado por personal de la empresa para determinar el lugar exacto y las condiciones en las que ocurrió el percance. Vicuña negó la posibilidad de que la falla haya ocurrido por vetustez de la línea.
Si bien en el sector industrial no existe una cuantificación de las pérdidas que generó el apagón, para Javier Díaz, presidente ejecutivo de la Asociación de Industriales Textiles del Ecuador, una paralización es grave "en un negocio que trabaja las 24 horas" dijo.
Agregó que este es un caso fortuito y que mucho más allá de eso están las deficiencias cotidianas del servicio eléctrico (inestabilidad de voltaje y cortes). .
El apagón generalizado perjudicó a las microempresas capitalinas que no contaban con plantas de energía para continuar laborando. El corte del servicio afectó a la empresa de mecánica industrial EcuaHornos que, según su propietario Carlos Ruales, sufrió pérdidas mayores a $1 200, debido a que 170 hojas de zinc se quedaron atascadas en las cortadoras de metal.
De la misma manera, en Techvimos, ubicada en el Batán, dos tornos (con un precio individual de $20 mil) se dañaron por el desperfecto eléctrico.
Las cabinas de Internet también sufrieron pérdidas. "Justo en la hora pico de nuestra clientela se va la luz. Tuvimos que devolver dinero y cerrar el negocio. En las tres horas que duró la paralización, debimos perder unos $120", indicó Rosana Yerovi, vendedora de SpaceNet. (SS-DB-DEO).
En la Sierra Centro el corte no fue duradero
El corte de energía eléctrica se presentó por partes, en varios sectores y en distintas horas de Tungurahua, no así en Chimborazo y Bolívar.
El apagón, si bien no afectó a la capital de la provincia del Tunguarahua, varios cantones como Baños, Quero y Mocha se quedaron sin luz durante 15 minutos.
En Baños, el corte se inició a las 20:00 y duró casi una hora, por lo que locales comerciales cerraron, pese a que generalmente atienden hasta las 22:00 o 23:00, como dijo Lorena Muñoz, dueña de un restaurante; sin embargo, hubo locales, especialmente bares y cafeterías, que atendieron a sus clientes con la iluminación de velas. "Si afecta porque es muy difícil trabajar en esas condiciones", aseguró Emilio Velasteguí, vendedor de jugo de caña en las afueras de las piscinas de La Virgen. (VCH)
Se quemaron transformadores
en Cotopaxi
Dos transformadores quemados, rotura de líneas y varios electrodomésticos afectados en Cotopaxi, es el saldo del apagón que afectó el pasado jueves al país.
Ricardo Paucar, director técnico de la Empresa Eléctrica de Cotopaxi (Elepco SA), dijo que la situación fue crítica y que el corte de luz se debió a una descarga eléctrica que cayó a 20 km de Latacunga, en la línea de doble circuito de 230 mil voltios, en la ruta Totoras-Santa Rosa.
El servicio se restableció a las 20:30, pero luego se produjeron cuatro cortes más, hasta las 00:15 de ayer.
La Elepco no registra un hecho similar en el pasado y los principales afectados fueron los grandes consumidores: empresas como Familia Sancela, Provefrut, entre otras. En la noche, el apagón se sintió en el sector residencial. (PC)
El Austro no sintió con fuerza el apagón
Las provincias del Austro: Azuay, Loja, Cañar y parte de Morona Santiago no fueron afectadas por el intempestivo corte de energía eléctrica.
Funcionarios de la Empresa Eléctrica Regional Centro Sur (Eercs) explicaron que la afectación se ubicó en una línea que fundamentalmente alimenta a la capital de la República y a la ciudad de Ambato (Tungurahua), en el centro del país.
Si bien esta región no tuvo problemas al inicio del apagón, luego de dos horas se registró un pequeño bajón de la energía, aunque sin mayores novedades.
"Nosotros no tuvimos tantos problemas como las otras ciudades, tan solo sufrimos un bajón en el voltaje que no interfirió en las actividades comerciales ni en el tránsito de las diferentes ciudades de la región", dijo el gerente de la Eercs, Carlos Durán. (RMT)
Diarios debieron acortar ediciones
En Ibarra, por su parte, la Jefatura de Tránsito de Imbabura dispuso un plan emergente en sitios más críticos de la ciudad para controlar el tránsito tras el apagón.
Los periódicos locales y regionales debieron recortar sus ediciones producto de la extensa brecha eléctrica.
A las 19:55 del jueves, las 15 estaciones de Emelnorte comenzaron a operar, pero cinco minutos más tarde se produjo una nueva interrupción del fluido eléctrico que se extendió hasta pasadas las 21:30, causando malestar y confusión entre la población.
Informes de Panavial, empresa concesionaria de la Panamericana Norte, señalan que el tránsito entre Quito - Ibarra - Tulcán y viceversa se redujo ostensiblemente a causa de la oscuridad y desconcierto que generó el corte que se sintió en todos los hogares. (RC)
Con el apagón, incertidumbre en los servicios de control de la frontera norte
En el puente internacional de Rumichaca, en Carchi, en la frontera con Colombia, la incertidumbre se apoderó de los servicios de control, por lo que se evidenció que no se cuenta con un plan de contingencia para afrontar estos imprevistos, no faltaron informales que aprovecharon la situación para movilizar productos de contrabando, por ambos lados.
Debido al apagón, el Servicio de Vigilancia Aduanera, Policía Antinarcóticos y Servicio de Migración debieron valerse de linternas y otros implementos para facilitar la movilidad de turistas y carros que ingresaban o salían del país. En cambio, brillaron por su ausencia efectivos para organizar el tránsito en esa zona o en Tulcán.
Para Maribel Mosquera, de Cali - Colombia, quien retornaba a su país, fue impresionante ver como el puente de Rumichaca marcaba la zona de frontera, puesto que mientras en el lado ecuatoriano se debatían en la obscuridad, en territorio colombiano sí había fluido eléctrico.
El apagón dejó sin energía a 177 500 abonados de la Empresa Eléctrica del Norte (Emelnorte), dijo el técnico Robinson Mejía, quien descartó desde un inicio que se trató de una falla en el sistema interconectado con Colombia debido a un supuesto atentado por parte de grupos irregulares en el país vecino.
Emelnorte abastece a las provincias de Carchi e Imbabura; los cantones Pedro Moncayo y Cayambe, en Pichincha; La Bonita, en Sucumbíos; y sectores de Alto Tambo y Durango, en Esmeraldas.
Anteriormente, cuando se producían cortes de energía en el norte del país eran atribuidos a atentados de las fuerzas rebeldes del vecino país. (RC)
Los efectos del apagón se sintieron incluso ayer, todo el día, en Guayaquil
No solo el apagón del jueves tarde y noche afectó a Guayaquil. Ayer esta ciudad soportó, durante todo el día, varios cortes que afectaron su dinámica comercial y social.
Negocios, oficinas, comercios, planteles educativos y la ciudadanía, fueron los mayores perjudicados.
Los trabajadores debieron esperar una y dos horas para volver a actividades cotidianas. Por ejemplo, muchos ciudadanos debieron esperar más de 30 minutos para que sean atendidos en las agencias bancarias.
La circulación vehicular en varias calles fue caótica ante la falta de energía para hacer funcionar a los semáforos.
En los hogares, los cortes inesperados afectaron la congelación de productos como carnes, mientras en los planteles educativos debieron suspender las clases hasta esperar la reanudación del servicio.
Varios edificios de la avenida Nueve de Octubre, en donde funcionan oficinas y empresas, advirtieron a sus usuarios de utilizar las escaleras (gradas) y no tomar los ascensores ante el riesgo de apagones.
La Corporación para la Administración Eléctrica de Guayaquil (Categ), explicó que los apagones son ocasionados por la polución en los aisladores que soportan las líneas eléctricas.
Los apagones, al cierre de esta edición, se registraron tres durante la mañana y dos por la tarde.
El presidente ejecutivo del Centro Nacional de Control de la Energía (CENACE), Gabriel Argüello, no descartó que los apagones vuelvan a ocurrir. Empero, "la institución está tomando las medidas para que no se vuelvan a repetir", indicó. (AM)






17/Enero/2009 a las 22:36
El apagón del jueves pasado ya fue de todos, si porque sucedió en gran parte de la nación y no por culpa de este gobierno, sino por culpa del actual sistema y del anacronismo en el que se encuentran sumergidas las instituciones responsables de prevenir este tipo de contingencias. Esta vez fue un rayo (eso dicen los expertos) y fue suficiente el desconcierto general ante un fenómeno de esta envergadura y extensión, según se constatará con el paso de las horas siguieron múltiples inconvenientes, bloqueos de elevadores, paralización de redes de trolebús y medios de comunicación además de colocar en emergencia al tráfico de Quito por varias horas y generar más inseguridad en la ciudadanía, que tal si mañana ocurre un atentado terrorista o un terremoto, ojala esto no llegue a suceder, pero después de esta experiencia. Los altos funcionarios del Ministerio de Electricidad y Energía Renovable y del Consejo Nacional de Electricidad (CONELEC) entre otros, tomen los recaudos necesarios, a fi de que, en el evento de que ocurra una nueva falla en el sistema interconectado, inmediatamente entre en funcionamiento un sistema auxiliar de electricidad que provea de luz por lo menos a los semáforos, alumbrado público y hospitales hasta que el sistema principal sea reparado, tal como ocurre en la mayoría de las empresas y edificios privados. Tomemos como ejemplo lo ocurrido los apagones de 1965 y 1977 ocurridos en la ciudad de New York, que junto con la oscuridad de la noche llegaría la violencia urbana, el pillaje y los robos dejando un balance de 3.000 detenidos. XAVIER MADERA BRAVO