Por Juan Falconi Puig
jfp@hoy.com.ec
La prolongada Corte de transición descendió aún más en el caso Isaías-Filanbanco. Para hacer la cínica historia corta, veamos lo principal: la excitación fiscal de Mariana Yépez, con base en el oficio de la Superintendencia de Bancos, dio inicio al sumario por peculado tipificado en el art. 257 del Código Penal. Esa etapa solo podía terminar declarando si existía la infracción y el responsable o, en sobreseimiento, del juicio y/o de los encausados. La entonces fiscal Yépez debía emitir un dictamen confirmando o no el delito por el cual ella había excitado, pero jamás cambiándolo, como lo hizo violando el principio de congruencia procesal y ahora niega, no obstante estar su firma.
Como era obvio, el Dr. Bermeo, que sí era un presidente del máximo tribunal de Justicia, no aceptó el absurdo y dictó auto de llamamiento a juicio plenario que, apelado, recayó finalmente en la Primera Sala Penal de la Corte de Transacción, que denunció con gran despliegue un cuantioso intento de soborno. Sobre esto, el Caballo de Troya contra la Justicia dijo a este diario que: "no se interesó en saber de rumores", pero como lo había dicho un juez, agregó que "no le corresponde indagar eso". Y en otro momento, dijo también que había que respetar la (nula) resolución de los conjueces, no obstante que los titulares, que no aceptaron el soborno, confirmaron el llamamiento a plenario del Dr. Bermeo, auto que causó estado, puso fin a la etapa procesal y ya no podía ser cambiado.
Empero, con gran desenfado, dicen que no había acusación porque cambió el sistema, aunque la Disposición Transitoria Primera del Código de Procedimiento Penal del año 2000 dice que "los procesos penales que estén tramitándose cuando entre en vigencia este código
seguirán sustanciándose de acuerdo con el procedimiento penal anterior hasta su conclusión
", como es el caso.
Los conjueces solo podían aclarar y/o ampliar la providencia, no revocar ni menos reformar un fallo firme que ni siquiera las partes procesales pidieron. Haciéndolo, ellos prevaricaron. ¿Se configuró acaso el soborno que denunció Ulloa?
Si eso ocurrió, ciertamente que la contaminación va mucho más allá, porque no puede omitirse que se pretende que la nula decisión de los conjueces sea la que se respete y no la anterior de los titulares. Más tongo y grotesco, nombrar conjueces al Dr. García Feraud, distinguido profesor guayaquileño que no podía actuar por ser padre del procurador -quien interviene como parte- y, por eso, se excusó; y a Velasco, ex presidente del tribunal, que actuó en el juicio y fue chantajeado por la mafia, además de vinculado a Mariana Yépez, quien lo asesoró. El tongo, claro, es para quemar tiempo e ir bajando el nivel de la noticia hasta consolidar el disparate jurídico, como en el inmoral caso del "vuelto". Y hay más: la cantaleta de analizar la excusa, como si constitucionalmente alguien podría ser obligado a un trabajo que no acepta.
Hora GMT: 29/Enero/2010 - 05:17

01/Febrero/2010 a las 12:23
No hay duda que por más estudiosos, ilustrados, preparados, magister, o tengan todos los titulos habidos y por haber, o hayan ocupado los mas altos cargos públicos, cuando está de por medio el otro Díos que es el dinero, no escatiman en torcer el derecho, en hacer acepsión de persona y en tomar soborno, por que el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos.
Por eso la rectitud de la conciencia y del caracter, vale mil veces más que el tesoro de los conocimientos. Los pueblos con mejor justicia no presisamente son los que mas se preocupan por la ciencia del derecho, sino por la realidad de la razón.