Columna del padre Roberto

Roberto Fernández

rofer@hoy.com.ec

No es por poner una gota amarga en estos días festivos de carnaval, pues siempre está bien divertirse algo y romper el ciclo rutinario de la cotidianidad con un poco de ocio. Es más bien porque los políticos de turno andan en campaña y, como es lógico, ofrecen el oro y el moro para ganar unas elecciones con la secreta ambición de eternizarse en el poder. Pero el poder nunca es eterno ya que depende de otras manos y es solo un instrumento para el bien común de los ciudadanos que son volubles e ingratos. Los que ganan las elecciones, si les pilla de nuevo, deberán tomar en cuenta aquel consejo de un politólogo norteamericano: "Los que suben los peldaños del poder, que se fijen en la cara de los que los están bajando… porque van a tener la misma en un par de años".

Resulta un poco pretencioso, aunque es humano, querer eternizarse; ya sabemos que siempre andamos los seres humanos entre la materia y el espíritu, entre el tiempo y la eternidad. Por eso también, nos aferramos a las cosas y a los cargos más allá de lo que nos conviene. Sería mucho más inteligente ser conscientes de nuestra contingencia y dejar a tiempo en otras manos la responsabilidad de mandar. Por ejemplo, cuando vemos a Hugo Chávez tan enfermo, uno se queda pensando que quizá hubiera sido mejor que renunciase a un cargo que le pone ante el mundo en una patética situación que, por otra parte, le impide a él mismo concentrar toda su energía en la curación.

Todos somos efímeros y pasajeros, gracias a Dios. Saberlo a tiempo debería permitirnos jerarquizar nuestras responsabilidades frente a la sociedad que necesita siempre una ecuánime alternancia para poder progresar. Cuatro ojos ven más que dos, por eso las democracias más avanzadas permiten a sus ciudadanos ver y debatir el estado de la nación, sin ceder a una propaganda que usa hábilmente expresiones ambiguas encaminadas a favorecer a sus candidatos sin permitir una suficiente información, objetiva y veraz, con profesionales del periodismo que sepan su oficio y lo ejerzan en libertad y ética profesional, dando relevancia a las distintas caras de la noticia y permitiendo sus interpretaciones más relevantes.

Nos caen bien estos días de descanso y de reflexión en la recta final de las próximas elecciones en el primer domingo de la cuaresma. El evangelio de la misa de ese día nos narra lo que el diablo le ofrecía a Jesús: "Pan, gloria y poder a cambio de tenerlo de rodillas ante él". Las respuestas de Jesús no permiten ambigüedad: "No sólo se vive de pan, solamente Dios es adorable, y nunca hay que tentarlo" (Lucas 4, 1-13). Es para quedarse pensando en las típicas tentaciones de los poderes de este mundo que nos involucran a todos. Y hay que meditar muy bien en sus consecuencias muchas veces funestas, porque los gobernantes pasan, pero el pueblo queda. Así que este Miércoles de Ceniza, cuando volvamos a oír en la liturgia "Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás", hagamos el propósito de no dejarnos engañar por el canto de unas sirenas nada santas que nos quieren atrapar.