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Todos a la cárcel

Publicado el 07/Agosto/2012 | 00:48

Rodrigo Tenorio Ambrossi

tenorior@hoy.com.ec

En un sistema social y político impositivo y que se sostiene en el principio de la vigilancia y el castigo, el encarcelamiento se transforma casi en una necesidad inevitable porque considera que tan solo así se cumple su objetivo primordial: el sometimiento irrestricto al poder. En estas sociedades, la amenaza del encarcelamiento posee la misma función que cumplía el tema del infierno, condena y castigos eternos, en el cristianismo hasta el siglo XIX. Si no cumples la ley a cabalidad, no solo en el actuar, sino también en el pensar y desear, caminas irreparable e irreversiblemente hacia el infierno del que nada ni nadie podrá jamás sacarte. La idea de la pena eterna, del sufrimiento infinito se constituyó en uno de los recursos más feroces y sólidos para el cristianismo porque, desde la ingenuidad social y personal, no existían ni un solo argumento suficientemente válido para echar por los suelos la lógica del castigo eterno otorgado por un ser infinitamente bueno.

¿Desde qué lógica en nuestro país del siglo XXI se ha vuelto a las funciones y sentidos primitivos del encarcelamiento? ¿Por qué, de un tiempo acá, todo se castiga con la cárcel en la que no existen límites más allá del hacinamiento absurdo, lugar en el que el sujeto se pierde en la inmundicia social y en el que no cabe nada más que la sumatoria inacabada del oprobio que es lo que la hace? Sin duda, se busca construir una sociedad oprimida por el miedo a vivir la experiencia inaudita del encarcelamiento, una sociedad que se someta de manera irrestricta a todas las normas, por más absurdas o insípidas que sean. No puedes opinar en contra de la autoridad, no puedes alzar la voz y reclamar, no puedes organizarte con otros para protestar, no puedes dar la espalda para construir una ruta alternativa porque la cárcel te espera con las puertas abiertas, esas puertas que se cerrarán a tus espaldas y que no se abrirán sino después de que hayas sufrido lo suficiente. ¿Quién medirá la intensidad de tu sufrimiento? ¿A quiénes invadirán goces perversos por tu encarcelamiento?

¿En qué momento se reconstruyó este país carcelario? Cuando te llevan a la cárcel por exceder los límites de velocidad, ¿entonces por qué no hacerlo por otras razones aparentemente más importantes? Está bien que los abuelos se preocupen de sus nietos, pero es absurdo que vayan a la cárcel porque no han pagado la pensión alimenticia que no lo ha hecho su hijo. Va más allá de todo sentido que la abuela sea colocada en la barbarie de la cárcel sin que haya cometido delito alguno, sabiendo además que solo posee lo necesario para su propia subsistencia. Cada vez crecen las razones para que se abran, de manera automática, las puertas del infierno de Dante. ¿Tan solo son tres días de prisión? ¿Por qué los legisladores de pacotilla no experimentan primero lo que es la cárcel antes de ofrecerla tan livianamente a los otros?

 

Autor: Rodrigo Tenorio - tenorio@hoy.com.ec Ciudad Quito

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cguerrero - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Comentarios

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  1. 1 Paco desde - Quito

    LA CARCEL YA ES DE TODOS, MENOS PARA ELLOS, LOS IMPOLUTOS

  2. 1 Luis Portalanza desde - Gye

    Apología insensata del delito: Sócrates si le creemos a Platón dijo "seremos màs libres cuanto mas esclavos seamos de las leyes" q son la ordenación de la razón natural q regula la interrelación subjetiva
    Xq el derecho como regla tiene ìnsita la coerción xq sino solo seria" una regla de burla irrespetarlo nos coloca en situación punitiva
    Si la disuasión en tránsito no funcionò debe reprimirse la violaciòn legal con una pena Idem en el caso de los abuelos o mejor matar xhambre a los nietos

  3. 1 vicente desde - loja

    el ornitorrinco de correa es que lo metan a lacarcel,se merece eso ymuchomas por eldaño que esta causando al país, de sus esbirros mejor ni hablar por que solamente son unos periquitos que hacen lo que elpapagayo mayor les dice. Pobre mi ecuador pero ya falta poco para que este serñor se vaya a la casa

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