Algunos locales cierran sus puertas y despiden al personal
Los aranceles y restricciones a los productos importados, como los dulces, empiezan a pasar factura y generan desempleo. Desde la primera quincena de enero, el oso y la abeja que brillaban en el cartel luminoso de la tienda Honey se apagaron. Primero, fue en los centros comerciales Policentro, los Río Centro de Los Ceibos y Entre Ríos. Hoy, las luces agonizan también en la tienda del Albanborja.
Las perchas lucen semivacías y los grandes carteles, en los que se lee el descuento del 75% en toda la mercadería, son la muestra de que el negocio fracasó.
Ya en el interior, la teoría se convierte en hecho. Hay caras largas de las empleadas, que viven su propio drama en medio de la preocupación. Se niegan a dar su nombre, pero confirman que las cinco tiendas cerrarán por las medidas restrictivas.
Sin embargo, no quieren entrar en detalles, pues son ya 20 los desempleados, aunque indican que tienen una promesa de recomendación de empleo para vender en otro local. "Queremos seguir trabajando. Necesito el dinero para el estudio de mis hijos", dijo una despachadora.
Algo parecido ocurre en un local de Fanny Boutique, en el centro de Guayaquil. Allí, el despido fue para 10 empleados.
El cese de labores se dio a partir de la segunda quincena de enero. "Nosotros vendemos dulces, galletas, champú, cremas, desodorantes. Todo es importado", dijo Irma López, al tiempo que pronosticó una reducción en las ventas.
Asimismo, bazares pequeños de cosméticos y de caramelos importados han decidido cerrar. "Ya el año anterior se veía una disminución en el consumo. Pero desde el anuncio de las medidas arancelarias impuestas por el Gobierno, todo fue peor", comentó Julio Alcívar, dueño de una tienda de dulces importados. (NMCH)
Hora GMT: 03/Marzo/2009 - 05:06
