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Tiempos de desazón

Publicado el 30/Diciembre/2008 | 00:10

Por Joaquín Hernández Alvarado


Tiene razón Carlos Jijón en su artículo de la semana pasada, "Fantasma de la Navidad" (27/12/08) cuando decide escribir sobre los males que nos acosan en el país que sobre un tema navideño, en este caso el cuento clásico de Dickens sobre la Navidad que parecería más adecuado a esta época donde todo el mundo se desea paz y felicidad, pero que no corresponde con nuestras vivencias actuales. Nos sentimos crispados, tensos y con pocas expectativas. Tanto que la preocupación no solo de los editorialistas sino sobre todo de los lectores se concentra cada vez más en los temas domésticos mientras perdemos la perspectiva internacional y la de la cultura para enfrascarnos en el último insulto, la última decisión que nos hacen sentir cada vez más inestables sin que aparezcan claramente las ventajas de esos agravios o los beneficios de esas decisiones que desde "lo políticamente correcto" no pueden criticarse. ¡No hay que meterse en problemas dicen los aprendices criollos de Maquiavelo! Aprendices que por cierto correrán a pedir empleos y beneficios cuando cambien los vientos y vengan otras figuras.

Los intentos de revoluciones de las décadas de los sesenta y setenta fracasaron en América Latina. Su voluntarismo y su intransigencia ideológica los precipitó en el aislamiento de aquellos a quienes decían representar y terminaron en un activismo suicida que no les llevó a ninguna parte. La Revolución Cubana que este primero de enero de 2009 cumplirá medio siglo logró sobrevivir, bastante disminuida y con varios saldos en negativo que se cobrarán a su debido tiempo, gracias a que se despojó de sus impulsos mesiánicos de creer ingenuamente en lo que proclamaba en sus discursos de barricada. El realismo socialista, tan criticado en el caso de la ex URSS, fue la tabla de salvación para el régimen cubano.

Resulta lamentable hoy ver a un coronel Chávez que busca a toda costa reelegirse indefinidamente como los dictadores de antaño, mientras en la sede del "imperio" un joven presidente, hijo de inmigrante, releva al representante del neoconservadurismo.

En un artículo anterior analizaba cuál podría ser la política exterior del nuevo presidente de los Estados Unidos con respecto a Irán. La estrategia más conveniente para Washington sería la negociación por la vía diplomática y no el enfrentamiento militar por múltiples razones y siempre y cuando se mantuviesen ciertas condiciones. El terrible ataque israelí sobre Gaza destruye una de estas condiciones. Pero la negociación no equivale a ignorar las terribles violaciones a los derechos humanos del Régimen de Teherán. El argumento de que otros también lo hacen no pasa de ser un sofisma. Y menos que un escritor, un novelista, haya sido condenado a muerte por el Régimen iraní. ¿Por qué debemos ser tan implacables con los Estados Unidos y tan tolerantes con Irán? La prisión de Guantánamo es una vergüenza y el ataque a Iraq una masacre. Pero ello no justifica tener que tolerar otros Guantánamos. Por eso vivimos un tiempo de desazón aunque haya que discutir todavía la mejor forma de enfrentarlo.

alandazu@hoy.com.ec

Hora GMT: 30/Diciembre/2008 - 05:10

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