Muertes relacionadas con la misma banda
Un joven fue hallado con 17 orificios de bala. Al encontrar en una terraza el arma que se usó, los peritos descubrieron que había cobrado la vida de cuatro personas más
El auto gris marca Volkswagen Jetta chocó contra la pared de un negocio ubicado en las avenidas Brasil y América.
A las 03:10 del 24 de junio de 2011, pocas personas permanecían despiertas. Una de ellas era un guardia de seguridad privada que escuchó las detonaciones y, luego, el estruendo de la carrocería al deformarse.
El guardia miró desde lejos a un joven que salía mal herido del vehículo, que caminó unos pasos y se desplomó.
El cuerpo ensangrentado en la vereda y junto a su vehículo, que aún tenía la música en alto volumen, fue hallado por Criminalística. Pocos minutos antes, el guardia llamó a Emergencias para reportar un homicidio. Era el cuarto crimen que la central de radiopatrulla registraba en 14 días de aquel junio.
En el auto, la Policía recogió 10 vainas del arma de fuego, seis retratos del Divino Niño Jesús y la Virgen María, una billetera con $2 y otras cosas. El carné provisional de refugiado colombiano reveló la identidad de Óscar Andrés Rivera Duque, de 31 años.
A Rivera le perforaron en 17 lugares del cuerpo. Los homicidas, que se movilizaban en una moto sin placas, se aseguraron de que no quedara vivo. Comprometieron órganos vitales en las heridas del hombro, el brazo derecho, el pecho, la espalda y el cuello. Las rafagas salieron de una pistola marca Taurus de serie TYK48189.
Casi dos meses después, el 11 de agosto, policías que realizaban un patrullaje encontraron la misma arma en la terraza de un domicilio ubicado en la avenida Amazonas y calle Juan Holguín. Los uniformados también detuvieron al hombre que lanzó la pistola al techo mientras huía de los guardias del Centro Comercial Aeropuerto.
Alhacer el registro del sujeto, los policías encontraron en su bolsillo un teléfono celular y un documento que lo identificaban como Miguel Camacho Muñoz.
En noviembre, Camacho fue sacado del ex Penal García Moreno, en donde guardaba prisión preventiva, para se llevado hasta la cámara de Gessel, ubicada en el primer piso de la Fiscalía de Pichincha.
"¿Qué conoce acerca de la muerte de Óscar Andrés Rivera Duque, conocido con el alias de "la Mami?", preguntó la fiscal Silvia Sánchez a Camacho desde un cuarto contiguo en el que estaba el detenido.
"El muchacho alias ‘Mami’ traicionó a César Flores (asesinado en el ex Penal García Moreno cuatro meses luego de su detención) dándole información a gente en Colombia y a enemigos de César. En la muerte intervenimos ‘Pri’ y yo", dijo el hombre a una audiencia conformada por cuatro fiscales, un juez y cuatro abogados que lo miraban detrás de un vidrio de espejo.
Sin ser interrumpido, contó que él y el tal "Pri" utilizaron para matar a "la Mami" la misma moto Freeway azul que fue usada en el asesinato del empresario quiteño Francisco Espinosa, ocurrido el 2 de septiembre del mismo año.
Además de que, para acribillarlo, usaron la pistola Taurus.
"Ambos disparamos. A nosotros nos ordenó Cesar. Yo era amigo de ‘la Mamita’; él era parte de la organización, era mano derecha de César. A mí no me pagó nada", relató en su testimonio urgente.
Un mes antes de lograr la confesión, el examen microscópico entre las vainas testigo, es decir, los casquillos que un perito obtuvo luego de disparar la pistola, y las vainas que se encontraron en la escena del crimen reveló que eran de la misma pistola.
De forma técnica se relacionó a Muñoz con el asesinato de Rivera Duque, y también con el mismo examen se determinó que esa arma se había usado para matar a dos jóvenes colombianas, Jazmín Cifuentes González y Jéssica Marín Agudelo, que fueron encontradas baleadas en una quebrada de la vía Malchinguí-Puéllaro el 28 de julio de 2011.
Características idénticas en el estriado y el microrayado en el cañón del arma y los casquillos en la escena del ajusticiamiento de Julián Andrés Gómez Bravo y Ricardo Alfonso del Portillo Pinto demostraron otros dos hechos de sangre realizados con la misma pistola.
Camacho había conocido a Gómez y Portillo en los negocios de venta de drogas. "Cesar les adelanto una plata para que trajeran la droga, les presto como $10 mil y un carro. Ellos iban a traer la droga de por allá, de Lago Agrio", relató en la cámara de Gessel.
Según Camacho: "Los dos hombres "no cumplieron con el contrato, no llevaron la mercancía ni el carro; entonces, cuando César (supuesto líder de la banda) se dio cuenta, los mandó a matar".
Luisa, la hermana de Rivera, viajó desde Colombia para encontrar a su hermano tras haber recibido una llamada que anunció su muerte. Ante las autoridades, lo identificó con su verdadero nombre: John Freddy Muñoz Rivera.
El 20 de septiembre de 2011, en un operativo, la Policía arrestó a Raúl Fernando Bossa Rodríguez, alias "Pri", a quien se identificó como la persona que disparó al joven colombiano de 31 años.
A Camacho, por su colaboración con las autoridades, se le incluyó en el Programa de Protección de Víctimas y Testigos de la Fiscalía y se lo llevó del ex Penal García Moreno a otra cárcel, lejos de sus amigos presos por los asesinatos. El próximo 23 de agosto se realizará la audiencia preparatoria de juicio en contra de Camacho y Bossa.
En la investigación policial, el celular que se incautó a Camacho cuando fue detenido sirvió para relacionar a los demás miembros de la banda en los lugares y a las horas de varios hechos de sangre que ocurrieron entre noviembre de 2010 y septiembre de 2011.
A estas investigaciones se suma la muerte del presunto líder de la organización delictiva en el Pabellón A, de máxima seguridad, del ex Penal García Moreno.
Uno de los miembros, Horacio Pino, en una corta entrevista con HOY, aseguró que a Flores lo mataron porque se había vuelto peligroso.
Pino, mientras esperaba que se inicie una audiencia, dijo que el cabecilla planeaba realizar en febrero dos atentados en la ciudad con grupos paramilitares para lograr su liberación. (SO)







19/Agosto/2012 a las 10:47
esto es una percepción, es una invención de la prensa corrugggta, en Ecuador no hay sicariato ni trafico de drogas, y aca el gobierno es insigne en la lucha del crimen organizado... gracias Correa!!! puedo caminar tranquilo por todo lado sin miedo a que me acuchillen y/o baleen por un celular!!!...