Opinión de Diario HOY
Desde ayer hasta el domingo, 34 jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, todos elegidos en procesos democráticos, se hallan reunidos para la V Cumbre de las Américas enTrinidad y Tobago.
En realidad, la reunión será una suerte de termómetro que marque el grado de interés de los Estados Unidos hacia América Latina.
Los años de Gobierno de George W. Bush se caracterizaron por haber mantenidos las relaciones hemisféricas como un tema secundario. La diplomacia de la nueva Administración estadounidense se estrena en esta reunión en su relación con los países más allá del Río Grande. Es una coyuntura favorable que la quinta cumbre se organice al inicio del mandado de Barack Obama, cuando el nuevo presidente de los Estados Unidos ha expresado su voluntad de dejar atrás el malhadado unilateralismo profesado por su antecesor y reitera su adhesión y respeto al multilateralismo. Voceros del Departamento de Estado han señalado que el presidente Obama asiste a la cita de mandatarios "con la intención de escuchar, aprender y ayudar a liderar" acciones para afrontar la crisis económica, la cooperación energética y la seguridad ciudadana, entre otros temas.
Aunque los enunciados de la reunión no se libren de los tomos retóricos generales y de las buenas intenciones proverbiales en este tipo de citas, como en la formulación de los amplios objetivos de "asegurar el futuro de nuestros ciudadanos promoviendo la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad medioambiental", y el borrador que se conocía tampoco se halle exento de esa tendencia, el grado de eficacia de la V Cumbre deberá valorarse con las resoluciones concretas en dos temas que concitan todo el interés: la asunción de los responsabilidad de los Estados Unidos en la crisis que se originó allí y la ayuda a América Latina para afrontarla, y la política final sobre Cuba en la cual hay ya algunas señales de cambio.
Hora GMT: 18/Abril/2009 - 05:14

18/Abril/2009 a las 13:28
Estimado Editor:
Los gobiernos de América Latina debe esforzarse para lograr el entendimiento mutuo. Sólo entonces y después de eso es que los EE.UU. podrían realmente nos respete y el resto del mundo, sin duda, hacer lo mismo.
Conflictos regionales, la falta de pago de deudas legítimas y outros ciertamente no son buenos asesores de cualquier gobernante.