Los políticos vinculados con el paramilitarismo deben responder por el resultado final del punible concierto
Por José López Hurtado*
analisis@hoy.com.ec
La Corte Suprema de Justicia de Colombia es una de las instituciones que, a pesar de los embates que ha sufrido durante los últimos años desde varios flancos, incluido el Ejecutivo en su afán de deslegitimarla por las investigaciones que se encuentra adelantando, se corresponde aún como uno de los órganos de aplicación de la justicia ordinaria más respetables del país y de mayor prestigio en América Latina.
A raíz de las investigaciones por "para- política" en la que numerosos personajes de la vida pública, incluidos algunos militares, se encuentran involucrados, el alto Tribunal ha venido perfeccionando desde 2007 la tesis de que los políticos vinculados con el paramilitarismo deben también responder por el resultado final del punible concierto, pues formaron parte integral y definitiva de la cadena criminal: su participación alcanzó a ser indispensable para la comisión de los delitos de lesa humanidad. La novedosa tesis supone que el apoyo político recibido por los parlamentarios comprometidos debe extenderse hacia todos los delitos consumados por los grupos delictivos, ampliando de esta forma la apretada definición que del concurso de personas en la conducta punible ha mantenido el código penal colombiano. Y, de pronto, modificando la concepción clásica de coautores, determinadores y cómplices, que comportan igual estructura en la codificación punitiva de la mayoría de los países de la región.
En este contexto, la responsabilidad de los militares comprometidos en alianzas con el paramilitarismo fue asimilada por la Corte como una situación de connivencia previa y habitual, como un "dejar hacer, dejar pasar", agravada por la circunstancia del especial deber de cuidado que, con énfasis, la Constitución y la Ley les imponen.
Y esa conducta de desprotección dolosa de los militares fue asimilada a la de quienes perpetraron físicamente las matanzas de la población inerme. La confabulación, el desinterés, la negligencia, la exposición deliberada de poblaciones al designio criminal de los grupos paramilitares radican en cabeza de los organismos encargados de la seguridad ciudadana la misma responsabilidad de los autores de los crímenes de lesa humanidad. Jurisprudencia en construcción que aporta un nuevo aire a las investigaciones por parapolítica en Colombia. Es la naciente teoría de la "concurrencia de personas", que se sintetiza en la utilización de distintos mecanismos de poder, pero con los mismos objetivos de muerte y destrucción institucional, mediante la cooptación del Estado, en todas sus instancias. Que era lo que estaba ocurriendo desde dos orillas aparentemente opuestas pero convergentes. De una parte, de los grupos armados al margen de la Ley, y de otra, de los congresistas comprometidos desde sus curules. El perverso contubernio era una asociación de favores recíprocos. El apoyo político obtenido a través del terror y del ensanche territorial y como compensación por parte de los parlamentarios comprometidos, de su respaldo a iniciativas para garantizar la impunidad. Ello se puntualiza, termina la Corte "en el apoyo incondicional que algunos legisladores dieron a los proyectos de Ley de Alternatividad Penal que buscaban un altísimo grado de impunidad para los crímenes cometidos por las bandas a las que debían fidelidad".
* Analista colombiano
Hora GMT: 13/Octubre/2009 - 05:06

13/Octubre/2009 a las 14:39
Señores Directivos de HOY.Cordial saludo.Resulta muy reconfortante leer el ensayo del Dr. Jose López Hurtado,sobre la responsabilidad penal de los "cuello blanco" , quienes junto a los grupos paramilitares, bañaron de sangre a Colombia,dejando miles de viudas y huérfanos y que la Corte Suprema de Justicia haya hecho ese avance.Les sugiero que dada la importancia de su contenido, a través de sus enlaces ,ese comentario sea reproducido en otras instancias, como en otros diarios latinoamericanos y en las propias instancias de la OEA. De nuevo felicitaciones.
13/Octubre/2009 a las 17:00
Estrecho saludo desde Bogotá.La columna de nuestro compatriota,el intelectual JOSE LOPEZ HURTADO , publicada en el dia de hoy,registra un significativo avance de los mas altos tribunales de la justicia en Colombia, particularmente de la Suprema, que como bien se anota,ha sido hostigada y perseguida por el propio Presidente de la República y por ciertos personajes de alta figuración, Congresistas,que están siendo investigados por ella.Es el caso del primo-hermano del Presidente ex-senador Mario Uribe,quien registra muy serios indicios de haber establecido criminales contactos con las bandas criminales de los paramilitares, que asesinaron,violaron y desplazaron a muchas poblaciones indefensas del campo,en una orgía diabólica de sangre. (Jugaban fútbol con las cabezas de las víctimas).Oportunidad histórica ésta para revelarle al mundo, lo que pasó en Colombia.Qué bueno que la jurisprudencia esté avanzando en esa dirección y que , en este orden de ideas, por fin esté por levantarse la famosa"salvaguarda" del Tratado de Roma (C.P.I.),en noviembre próximo, lo cual significa que si nuestras propias justicias no juzgan los crímenes de lesa humanidad, que pueden presentarse en cualquier país de nuestro Continente,será entonces esa jurisdicción la que tome cartas en el asunto.Como en el Tribunal de Nuremberg.Gracias a HOY por darnos la oportunidad de leer temas tan interesantes,tratados de una manera magistral. Atte.Faustino Moreno.
15/Octubre/2009 a las 08:22
Atento saludo.El derrame de sangre que provocaron los grupos paramilitares en Colombia, es un episodio negro de nuestra historia reciente, que no puede quedar sin castigo.Por lo tanto lo que se registra en el editorial por parte del escritor colombiano, es un buen augurio,pues se harìa justicia a tantas madres viudas y huèrfanos que dejaron las masacres.Estoy de acuerdo en que dada la importancia del tema tratado,ojalà pudiera ser reproducido y enviado a las instancias internacionales de la OEA y ONU, encargada de la defensa de los derechos humanos.Para que esa noche de horror no se siga repitiendo. Derly Acosta. Colombia