Opinión de Diario HOY
El Ecuador y Colombia han avanzado en forma positiva para la normalización de las relaciones diplomáticas que se interrumpieron tras el ataque militar colombiano al campamento clandestino de las FARC en territorio ecuatoriano.
La hoja de ruta que trazaron en septiembre del año pasado en una reunión en Nueva York los cancilleres Fander Falconí y Jaime Bermúdez se había venido cumpliendo sin que interfirieran declaraciones inoportunas de uno y otro lado. Sin embargo, se rompe esa necesaria tregua verbal con las declaraciones del canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, en las que aseguró que no veía factible en el corto plazo que el Ecuador y Colombia lograran restablecer de forma plena las relaciones diplomáticas, porque el país vecino no entrega información completa sobre el bombardero del 1.° de marzo. Así se posterga la reunión que debía efectuarse a fines de este mes o inicios de abril.
Una de las resoluciones que adoptaron los dos Gobiernos fue que los temas sensibles se trataran con la mediación de la OEA y del Centro Carter. En el ámbito de esa comisión se deben resolver esos temas, entre los que se halla el pedido ecuatoriano de la información completa contenida en los discos duros de las computadoras de Raúl Reyes.
El restablecimiento pleno de las relaciones bilaterales conviene a los dos países no solo por corresponder a la tradicional cercanía entre los pueblos a lo largo de la historia, sino para resolver de una forma más eficaz la agenda pendiente bilateral, en asuntos de tanta importancia común, como son la seguridad en la zona fronteriza y la atención a las necesidades de las poblaciones que carecen de servicios básicos a uno y otro lado de la frontera.
Es necesario, pues, que se resuelvan las diferencias dentro de la comisión que, con el auxilio de la OEA y del Centro Carter, se organizó para los temas sensibles, sin que se interpongan escollos al sacarlos a la arena de nuevas declaraciones.
Hora GMT: 21/Marzo/2010 - 05:15
