Por Carlos Jijón
carlosj@hoy.com.ec
El viernes 30 de julio, mientras se desarrollaba la sesión de clausura del anterior período del Concejo Cantonal de Guayaquil, el concejal del Partido Social Cristiano Vicente Arroba Ditto terminó su discurso con un trompón directo a la mandíbula de su colega, de Alianza País, Octavio Villacreses. Los motivos hasta ahora no han sido aclarados. Lo que la televisión ha mostrado es al también concejal Polo Baquerizo tratando de calmar los ánimos mientas Villacreces permanecía sentado tratando de contener la hemorragia con un pañuelo con el que se cubría la boca. "No respondí por respeto al lugar en el que me encontraba", explicó después Villacreces. Sin embargo, HOY tituló al día siguiente: "Sesión de Cabildo termina con bofetadas entre ediles", como si hubiera sucedido que ambos concejales se hubieran agarrado a golpes en medio del acto solemne.
Quiero terminar esta también última columna mía como defensor del Lector con este tema, el de la equidad y la objetividad en el periodismo, porque me parece fundamental en la discusión de estos días.
Equidad y objetividad no son conceptos sinónimos. La equidad supone dar a todas las partes un trato igualitario. La objetividad obliga a narrar con honestidad los hechos tal como sucedieron. Un titular objetivo debería decir: "Concejal de PSC golpea a colega en última sesión del Concejo". El que se publicó ("Sesión de Cabildo termina con bofetadas entre ediles") podría ser equitativo, puesto que distribuye la culpa en partes iguales entre agresor y agredido, pero no es justo.
La justicia, según la definición de los romanos, consiste en dar a cada cual lo que le corresponde. La discusión se extiende también a otros ámbitos. Ricardo Palacios, que nos lee desde los Estados Unidos, por ejemplo, nos escribe que el tratamiento que HOY da al Gobierno no es equitativo y que la mayoría de los análisis que se publican son críticos al Régimen. Yo creo que los análisis no deben ser equitativos. No se trata, como pretendía el anterior secretario de Transparencia del Régimen, de que la mitad de los que opinan deben hacerlo a favor y la mitad, en contra. De lo que se trata es de analizar con independencia e informar con mayor exactitud posible. Se puede incluso ser objetivo cuando se opina, siendo fieles a unos principios y no a la circunstancias.
La objetividad ha sido uno de los principios en los que he intentado ceñirme en estos casi cuatros años en que he ejercido como defensor del Lector del Diario HOY, una función que acepté por dos años, pero en el que he sido prorrogado por las circunstancias, y de la cual hoy me despido, con alegría y gratitud. Ha sido bueno para mí reflexionar semanalmente en este espacio sobre la ética y el ejercicio del periodismo. Espero haya sido también de utilidad para ustedes. Gracias a todos. Fue un placer.
Hora GMT: 02/Agosto/2009 - 05:07

02/Agosto/2009 a las 13:09
Gracias Sr. Jijon, hoy nos deja como defensor del lector, pero no deje de opinar a favor de la verdadera democracia y en contra de las practicas dictatoriales y corruptas del poder sea cual fuere.