Este día domingo, HOY contó con un excelente material periodístico sobre lo que está aconteciendo en el Oriente ecuatoriano con el grupo de los taromenanes, uno de los llamados pueblos ocultos de este continente. Una fotografía en blanco y negro mostraba a tres niños de esta etnia: desnudos, la niña en medio y dos varones a su lado, con los brazos cruzados sobre el pecho; tal vez ella lleva el cabello trenzado, y uno de los niños, un collar. El candor de esta imagen conmueve. Detrás, se adivina la vegetación cerrada de la selva, la misma que el lector puede intuir en la fotografía que abre la sección D de HOY: el agua tranquila de un ancho río en cuyos bordes respiran desde hace millones de años los árboles de una selva misteriosa.
Los taromenanes y los tagaeris habrían pertenecido en un pasado reciente al grupo de los huaoranis, pero a diferencia de estos, decidieron seguir aislados en la selva, sin mantener contactos con el llamado mundo civilizado. Entre tagaeris y taromenanes, se calcula que existen unas 200 personas, si bien el número puede haber decrecido debido a luchas internas o por el ataque que sufren por fuerzas externas. No se descarta el que existan otros grupos étnicos en las zonas remotas de nuestro país, cuya voluntad colectiva es una vida de autarquía e independencia.
Las etnias mencionadas viven ocultas en la denominada zona intangible del Parque Nacional Yasuní, en la provincia de Orellana, y se han visto amenazadas desde hace varias décadas por grupos invasores, como los huaranis, inclusive. Al mismo tiempo, han sido cada vez más cercadas por exploradores foráneos, cuya finalidad ha sido, tradicionalmente, la explotación del petróleo y, últimamente, la de maderas. Noticias recientes hablan de que entre cinco y 15 miembros de la comunidad taromenane habrían sido muertos y decapitados por madereros de origen colombiano.
Empezaba estas líneas refiriéndome a lo que las imágenes y los textos de HOY nos entregaron el día domingo. No solo la belleza intangible de un paisaje que, en tal sentido, no se puede explotar, porque es una de las pocas reservas que le quedan a la humanidad; sino la hermosura e integridad de quienes aún habitan esas regiones, de quienes no quieren salir de ahí: seguramente familias ampliadas, clanes con abuelos, padres, hijos. Conciudadanos nuestros ecuatorianos, que merecen la protección especial del Estado y sus leyes, pues se trata de ciudadanos con un estatuto especial: una minoría que ocupa un especial espacio civilizatorio, geográfico y simbólico.
Gracias a organismos de Derechos Humanos y líderes de los pueblos indígenas, los medios han recogido noticias bárbaras y han ampliado sus investigaciones. Estamos alertas a lo que la Policía, los ministros y el presidente de la Nación tienen que decirnos sobre los presuntos asesinatos de taromenanes a manos de traficantes madereros.
Hora GMT: 19/Febrero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad QUITO Autor: Por Cecilia Velasco
