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Tan iguales como diferentes

Publicado el 05/Septiembre/2008 | 00:09

Por Marena Briones Velasteguí

Decía el viernes anterior que, en el centro de la distinción que Norberto Bobbio plantea entre ¨derecha¨ e ¨izquierda¨ como categorías políticas, se encuentra el concepto de igualdad. A ese concepto y al trabajo analítico que con él hace Bobbio quiero volver ahora.

En parte, porque, en este mundo, sobran las evidencias acerca de cómo nos hemos servido y nos continuamos sirviendo de lo que nos diferencia a unos y otros seres humanos, para instaurar y mantener perversas desigualdades. Por otra parte, porque estoy plenamente convencida de que uno de los mayores retos a los que como humanidad nos enfrentamos es, precisamente, el de lograr desmontar tales perversiones. Creo también que no me equivoco si intuyo que ese reto estuvo inspirando fuertemente la redacción de varias de las disposiciones que hoy se nos proponen para un nuevo texto constitucional. El tema es, pues, actual.

Bobbio mismo se encarga de señalar que el punto de partida de su razonamiento es la constatación de que ¨Los hombres son entre ellos tan iguales como desiguales. Son iguales en ciertos aspectos y desiguales en otros.¨ A mí me parece que esa afirmación es irrebatible. Basta con ver la tan variada diversidad que, a simple vista, nos caracteriza, para darle la razón al filósofo. Y basta recordar cuánto hemos buscado hacer del Ecuador una unidad en la diversidad, para dar por descontado que, como humanos y humanas, somos iguales y diferentes a la vez. De tal manera que, ciertamente, Bobbio no anduvo nada descolocado cuando sostuvo que todo proyecto de construcción de una sociedad igualitaria debe estar conciente de esa intrínseca circunstancia socialmente humana.

Porque, solamente así será posible comprender que ¨El concepto de igualdad es relativo, no absoluto. Es relativo por lo menos en tres variables a las que hay siempre que tener en cuenta cada vez que se introduce el discurso sobre la mayor o menor deseabilidad, y/o sobre la mayor o menor viabilidad, de la idea de igualdad: a) los sujetos entre los cuales no proponemos repartir los bienes o los gravámenes; b) los bienes o gravámenes que repartir; c) el criterio por el cual repartirlos.¨ De allí que, incluso, haya ocasiones en las que, para contrarrestar una desigualdad injusta, sea menester establecer una desigualdad justa, aunque decirlo así suene a contradicción. Tal es el fundamento de la denominada acción afirmativa (discriminación positiva).

Sobre esa base, que he reducido a una mínima expresión por cuestión de espacio, Bobbio sostiene que la vocación igualitarista no puede pretender, entonces, la utopía de ¨una sociedad donde todos son iguales en todo¨; pero, sí la continua superación ¨de esta o aquella discriminación, en función de la cual los hombres han estado divididos en superiores e inferiores, en dominadores y dominados, en ricos y pobres, en amos y esclavos¨. ¨Ese empuje hacia una igualdad cada vez mayor¨ -dice Bobbio- ¨es irresistible¨. Y, ¨para que cobre sentido […] es preciso levantar la cabeza de las rencillas cotidianas y mirar más arriba y más lejos¨.

mbriones@hoy.com.ec

Hora GMT: 05/Septiembre/2008 - 05:09

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