Por Luis Villacrés Smith
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y de dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad. Sueño que mis hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
Cuando repiquen las campanas de la libertad en cada aldea, en cada ciudad y en cada estado, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar ¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios Omnipotente, ¡somos libres al fin!
Extractos de la famosa invocación de Martin Luther King, pronunciada 45 años atrás en Washington. Su visión está muy próxima a cumplirse, con la elección de Barack Obama como el 44.° presidente de los Estados Unidos.
Los norteamericanos enfrentan hoy una grave crisis, económica y de liderazgo. Existe desconfianza, recelo y temor por la fuerte recesión, altos niveles de desempleo, disminución significativa del bienestar, pérdidas en el valor de las viviendas, las cuentas de ahorro y jubilación. Un manejo especulativo del sector inmobiliario, de los títulos y obligaciones, de las acciones en las bolsas de valores, un elevado endeudamiento privado y gubernamental, déficit fiscales permanentes, originados en ocho años de desgobierno republicano y un elevado gasto militar por las guerras de Iraq y el Afganistán.
Obama, senador por Illinois, nacido en Hawai hace 47 años, de la unión de dos compañeros universitarios, padre negro de Kenia y madre blanca de Kansas. El padre regresó a su patria, luego Obama quedó huérfano de ambos, lo criaron sus abuelos maternos. Se casó con una hija de obreros de origen humilde. Él y su esposa, que han sufrido y sido testigos de las marginaciones del racismo, encarnan la ilusión por el cambio, de millones de jóvenes y de gentes de todas las razas y condición social, incluyendo una mayoría de hispanos, que anhelan un nuevo rumbo en el Gobierno de ese país.
Desde la elección muy similar de John F. Kennedy en el sesenta, por primera vez en casi 50 años, la juventud ha regresado a las urnas, recuperado la esperanza e interesarse por la política y el futuro de su nación, en un país donde el voto y la participación en las elecciones, son opcionales y no obligatorios. Las guerras de Vietnam, Iraq y el Afganistán, los asesinatos de los Kennedy y Luther King, hicieron que muchos jóvenes se volvieran indiferentes.
La elección de Obama es histórica, por la elevada participación del electorado y por ser el primer presidente negro de ese país. Su amplio respaldo, permitirá a los norteamericanos, recuperar la confianza en sí mismos, en su líderes, poner orden en el gasto gubernamental, terminar las guerras, iniciar un vasto programa de obras públicas que permita lograr pleno empleo; invertir, ahorrar, innovar, como siempre fueron los puntos más fuertes de la economía norteamericana.
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Hora GMT: 06/Noviembre/2008 - 05:07
