Ruth Julien y Jean, esposa e hijo del ecuatoriano que los buscaba tras el terremoto en Haití, regresaron en el tercer avión enviado a la isla con ayuda
La familia del manabita Juan Chila arribó la madrugada de hoy a Quito. La madre y el niño fueron llevados al Hospital Metropolitano para constatar su estado de salud mediante chequeos
El ecuatoriano Juan Chila se reunió esta madrugada con su esposa Ruth Julien y a su hijo Jean, tras la llegada de estos desde Haití en el regreso del tercer vuelo organizado por este Diario como parte del proyecto HOY Express y enviado con ayuda para los damnificados del terremoto de 7 grados que azotó a la isla caribeña el 12 de enero.
Luego del emocionado reencuentro, el manabita agradeció a todos quienes los ayudaron a superar el trance. Previamente, indicó que su primera acción será atender psicológicamente a su esposa e hijo a fin de borrar los malos recuerdos.
La familia fue llevada al Hospital Metropolitano, donde especialistas realizaron chequeos a Jean y su madre para constatar su estado de salud. Tienen pensado pasar unos días en casa de unos parientes en el barrio Santa Rita, al sur de Quito.
En tanto, la campaña de donaciones voluntarias para los afectados por el sismo continúa con éxito.
Además de las cabezas visibles de esta iniciativa impulsada por Diario HOY, existen un sinnúmero de personajes anónimos cuya contribución es de suma importancia.
Desde el primer día de la campaña, los trabajadores de la aerolínea Saéreo se encargaron de la descarga de los productos donados por empresas privadas y donantes voluntarios. Su labor continúa hasta hoy. Ellos, en medio del cansancio por jornadas extras de trabajo, no ocultan su entusiasmo por participar en esta campaña solidaria. "Aquí, lo que falta son manos" decía uno de ellos al momento de recibir un bulto de galletas acercado por otro compañero en la tradicional cadena humana, en la que participaron también directivos de la aerolínea.
Como un segundo paso, los camiones son transportados hasta las instalaciones de la empresa Aronem, especializada en el procesamiento de la carga, según explicó su representante, el capitán Marco Benítez, un piloto con más de 40 años de experiencia.
"Dale, Hualpa", se escuchaba desde los interiores de las bodegas de Aronem. Se trataba de uno de sus empleados que junto a sus compañeros organizaba la mercadería que sería colocada en el avión carguero de Ícaro, otra de las empresas que con su aporte han hecho posible esta iniciativa. Al igual que los primeros trabajadores, los empleados de Aronem cumplen esta tarea llenos de optimismo, ya que "cada cual aporta con lo que tiene o con lo que puede" dijeron.
Una vez lista la mercadería, es el turno de los empleados de Ícaro quienes demuestran su compromiso con esta campaña al realizar jornadas de trabajo en las que a veces no incluyen su almuerzo diario. "Ni me di cuenta que ayer no almorcé", dijo C
ésar.
Así, todo un equipo humano se dedica la mayor parte del día a preparar los cargamentos que parten rumbo a Haití para aliviar en algo la tragedia que vive el país hermano.
Ya en el avión, la mercadería es ordenada en el interior de la aeronave. "Debe existir un equilibrio entre el peso del avión y la cantidad de combustible, por ejemplo", explicaba Óscar Calucho, load master de Ícaro, considerado por sus compañeros como el "científico" de la tripulación. (MB)
Un viaje de cerca de cuatro horas
En cada una de las rutas, la aeronave realiza una escala previa en Manta, en donde se realiza el abastecimiento de combustible. Esta operación dura cerca de 30 minutos. Desde este puerto, el carguero de Ícaro emprende su viaje hasta el aeropuerto situado en Puerto Príncipe. La ruta tiene una duración de 3 horas con 38 minutos.
Cada vuelo carga 12 toneladas de peso, cantidad estimada para un avión de las características del Boeing 737 de Ícaro.
Pese a ser un recorrido relativamente corto, la aeronave debe permanecer en el aire hasta que las autoridades de Haití autoricen el aterrizaje, lo que demora su retorno hasta Ecuador.
La mercadería se somete a rigurosos exámenes a través de rayos x para determinar su densidad y contenido, así como su peso exacto.
La aeronave carga alrededor de 30 mil libras de combustible, con lo que puede realizar vuelos de hasta cuatro horas y media de duración.
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Para ayudar a los afectados ingresa a:
-Iglesia Católica del Ecuador
-Org. "Un techo para mi país"
-Cruz Roja Internacional
-Búsqueda de personas en Google





