
La Mutualista Benalcázar, la segunda del país por activos, pasivos y patrimonio, cerró sus puertas el pasado miércoles por la noche por insolvencia, según el anuncio de Gloria Sabando, superintendenta de Bancos.
Es la segunda institución financiera que cierra en el Gobierno de Rafael Correa, la primera fue el Banco Centro Mundo, claro que en un proceso distinto: primero se llegó a un acuerdo con el Banco Pichincha que se hizo cargo de sus pasivos y sus activos y luego se anunció la noticia.
Esta vez el proceso fue al revés. La decisión fue anunciar la insolvencia de la institución y la posterior subasta de sus activos y pasivos que fracasó el pasado viernes, porque evidentemente no existía un registro certero de lo que en realidad tiene la mutualista, ante el anuncio de la sobrevaloración de su patrimonio por parte de la Superintendencia de Bancos.
La Mutualista hasta diciembre de 2007 tenía una calificación de AA-, es decir que era muy sólida, por lo que no había ningún motivo de desconfianza. Muchos clientes depositaron su dinero en esa institución hasta horas antes del cierre.
El segmento al que atendía la Mutualista es el que vive al día; el que no tiene grandes depósitos a largo plazo: jubilados, emigrantes y familias que sueñan con su casa propia y que día a día se esforzaban para poner un grano de arena en su futura vivienda.
Por esa misma razón, la respuesta de las autoridades no podía ni puede demorar. La noticia ha girado hasta ahora sobre los problemas de la mutualista, pero nada se ha dicho sobre quienes permitieron que esa entidad haya llegado a tocar fondo.
Evidentemente en alguna parte hay responsables, que no han sido identificados todavía. El Gobierno, supuestamente, buscó intervenir en la Superintendencia de Bancos, el Banco Central y la Junta Bancaria para acabar con los que ha llamado la larga noche neoliberal.
Por eso una de las primeras decisiones de la Asamblea fue cesar en sus funciones al superintendente Alfredo Vergara, que fue reemplazado por Gloria Sabando; en el Banco Central fue puesto Robert Andrade, persona de confianza del mandatario, y María de Lourdes Andrade fue impuesta en la Junta Bancaria.
Es decir se supone que el Gobierno hizo todo para garantizar la tranquilidad de los clientes del sistema financiero. Pero ahora resulta que eso no ha sido así.
Por eso es incomprensible que el presidente Rafael Correa haya dicho el pasado sábado que se acabó la fiesta para el sector financiero, se aplicarán las reglas, en lugar de dar nombres y apellidos de quienes permitieron funcionar a una entidad que no tenía cómo sostenerse y que aun así recibió depósitos hasta el mismo día de su cierre.
Hora GMT: 12/Mayo/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
