Análisis
Por: Sebastián Oleas
Temporada navideña, momento de dar y recibir. CorrÃa el año 1974 y antes de las fiestas, Phillip Kunz empezó a recibir cientos de tarjetas navideñas; todas más o menos con el mismo mensaje: " Querido Phil, bla, bla, bla, recibimos tu tarjeta, bla, bla, bla, saludos a la familia y feliz navidad para ustedes" .
Lo interesante de todo esto es que Phillip no conocÃa a ninguna de las personas que le enviaban las tarjetas. Todas las respuestas eran parte del experimento de Phillip, el sociólogo: aleatoriamente escogió 600 nombres del directorio telefónico de una ciudad cercana a la universidad de Brighman Young en Utah a las que les envió tarjetas navideñas.
Las respuestas fueron cientos de tarjetas; respuestas que continuaron por muchos años después de que Phillip habÃa enviado las 600 originales.
¿Qué habÃa ocurrido? Lo que hizo Phillip fue verificar una de las reglas sociales más antiguas que rigen la convivencia en sociedad: la ley de la reciprocidad. ¿Dónde está escrita? En ninguna parte, pero es universal, está en todas las culturas: nos sentimos obligados a devolver lo que recibimos. Respondemos el saludo de quien nos saluda. Esta ley no es trivial. ¿Por qué hay mentas junto a la cuenta en el restaurante? La evidencia empÃrica indica que las propinas son en promedio 3,3% más grandes, cuando la cuenta viene con aliento fresco.
A los Hare Krishnas les gusta cantar pero eso no les traÃa muchas donaciones. Entonces, aplicaron la ley de la reciprocidad. Regalaban flores o incienso o libros a cambio de una donación voluntaria.
¿Qué hacer? La ley de la reciprocidad dice que hay que devolver lo que recibimos y asÃ, para los Hare Krishnas, durante muchos años, las donaciones que recibieron a nivel mundial fueron multimillonarias.
¿Y los pobres polÃticos? No pueden escapar: un grupo económico importante dona para la campaña. En algún momento, la ley de la reciprocidad entrará en juego y el polÃtico deberá devolver lo que algún dÃa recibió. ¿Y los médicos que fueron a ese congreso auspiciados por esa farmacéutica? La ley de la reciprocidad dice que recetarán (con más frecuencia) las medicinas de su auspiciante. La ley de la reciprocidad tan sutil, pero a la vez tan potente y duradera.
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