Andrés Vallejo
avallejo@hoy.com.ec
Cuando existen problemas, malos Gobiernos, fenómenos especiales y se produce un cambio, se generan expectativas de un futuro mejor.
Esa expectativa se presenta con singular interés cuando se cambia el Gobierno de un país. Los ciudadanos tienen la certeza, más o menos justificada, de que su vida mejorará, de que sus problemas se aliviarán, de que el país caminará hacia adelante.
Así, vemos en los estudios de opinión de cualquier país cómo la esperanza por días mejores es una constante cada vez que un nuevo Gobierno inicia su mandato.
Especialmente sucedió eso hace un año, cuando asumió la Presidencia de los Estados Unidos de América Barack Obama. Joven, afrodescendiente, demócrata, con un discurso nuevo, con preocupaciones sociales, haciendo un enorme contraste con la figura conservadora, guerrera y desgastada del presidente George W. Bush; el hombre que movilizó a una generación, Obama generó expectativas que seguramente estuvieron sobre las reales posibilidades de cambio que espera el mundo, no solo los estadounidenses.
Los ciudadanos del mundo recibieron al presidente Obama con la seguridad de que se iniciaba una nueva etapa de relaciones internacionales, de que el enfoque de la política internacional permitiría que las guerras en las que su país está involucrado terminarían, de que sus ofrecimientos de cerrar la base de Guantánamo, símbolo de los abusos cometidos con los prisioneros de guerra, se harían realidad de inmediato, de que la atención a los países de América Latina se concretaría, de que una nueva era había empezado. Se generaron, sin duda, expectativas exageradas sobre lo que el joven presidente haría por la paz y el desarrollo mundiales. Inclusive, la prematura concesión del Premio Nobel de la Paz las aumentó, haciéndole más daño que favor.
La realidad es distinta. Su popularidad internacional ha disminuido y enfrenta problemas al interior de su país, influenciado todo por las medidas proteccionistas que debió tomar cuando se desató la crisis financiera internacional. Quienes creyeron que en un año se cambiaría todo empiezan a criticarlo y a relacionarlo con el pasado que repudiaron. No solo que no termina con la intervención en Iraq y Afganistán, sino que incrementa el número de soldados en esos países. Es decir, se está enfrentando a la realidad que no siempre permite realizar todo lo que se quiere y no a la misma velocidad, por buena fe que haya existido en los ofrecimientos.
En lo interno, no logra concretar la reforma a los sectores de la salud, oferta estrella de su campaña, y está en riesgo la mayoría en el Senado por la inesperada pérdida del escaño en Massachussets, tradicional bastión demócrata, derrota electoral interpretada como un severo llamado de atención.
Las expectativas, espontáneas unas y producto de la propaganda oficial otras, generan esperanza, pero son al mismo tiempo germen de frustraciones y pasan la factura más temprano que tarde.
Hora GMT: 02/Febrero/2010 - 05:06

02/Febrero/2010 a las 12:48
Razón tiene el lic. Vallejo al puntualizar el fenomeno que se presenta en cada elección, aquel de que quien elige cree que va a emprender una nueva etapa con mejores dias. Pero desgraciadamente ese anhelo es cada vez menos posible, por la tendencia creciente, inclusive en el primer mundo, de ceder ante los líderes populistas; aquellos que, sin responsabilidad alguna, con tal de llegar al poder ofrecen mucho mas de lo que saben que pueden lograr.
Si por una vez el electorado ejerciera su derecho con conciencia real, sin dejarse engañar por las camisetas y los pitos, no habría para empezar muchas esperanzas sino mas bien compromiso, los cambios serían mucho mas respaldados por la comunidad y los resultados, aunque fueran modestos, mucho mas halagadores.
02/Febrero/2010 a las 13:58
No se si sea por gestión de Obama o por el propio reajuste de la economía Estadounidense y mundial, pero los Estados Unidos están saliendo de la recesión y su economía esta recuperándose, posiblemente no al ritmo que la mayoría de Norteamericanos quisieran, pero la mejoría es notoria; no así la economía Europea que esta en estos días retrocediendo y mostrando debilidad. Los Europeos están asustados y están planificando o ya ejecutando repatriación de capitales de la China, es decir están cerrando fabricas en China para abrirlas en Europa, la cosa se pondrá fea para europeos y chinos en los próximos meses.