Debemos procurar una reforma integral de nuestro sistema normativo para derogar normas obsoletas
César Coronel Garcés
ccoronelg@hoy.com.ec / Twitter: ccoronelg
Aunque ya he hablado de este tema, un artÃculo publicado recientemente, me obliga a hacer ciertas puntualizaciones. Somos uno de los pocos paÃses del mundo que aún conservan en su legislación el delito de desacato, a través del cual, el Estado establece una sanción exclusiva a quien ofenda o injurie a un dignatario o funcionario público, según lo dispuesto en los artÃculos 230, 231 y 493 del Código Penal vigente.
El origen de ese tipo penal se encuentra en los múltiples mecanismos de los que se rodearon los dictadores para evitar voces de protesta, norma que hoy aplican gobiernos "democráticos" con la misma finalidad.
En el año 1994 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, determinó que el desacato viola el derecho a la libre expresión, reconocido en el artÃculo 13 de la Convención Americana de los Derechos Humanos y recomienda a los Estados signatarios su derogación.
Además de seguir protestando por la absurda vigencia de este delito, debo recordar que la norma sigue siendo usada para judicializar a quienes piensan distinto; cito un ejemplo reciente que yo vivÃ: en el 2008 seis estudiantes "majaderos" fuimos acusados de cometer desacato por protestar en nuestra Universidad.
Es que las normas como el desacato son obsoletas, inconstitucionales y carecen de coherencia legal porque al establecer una relación de inferioridad del ciudadano respecto a sus mandatarios, atenta contra el derecho a la igualdad ante la ley y contra el derecho que tenemos los ciudadanos de escrutar las decisiones de nuestros gobernantes.
El colega Claudio Mena en su artÃculo "El descato" publicado la semana pasada en este mismo espacio afirmó: "Parece que en el proyecto de nuevo Código Penal se ha excluido como delito el desacato...", algo que considero importante aclarar, porque en el proyecto del nuevo Código Penal presentado a la Asamblea Nacional, constan suprimidos únicamente los textos de los actuales artÃculos 230 y 231 del Código Penal, manteniéndose el contenido del actual 493 (bajo otra numeración), según lo dispuesto en el artÃculo 121 del proyecto.
De la sola lectura de esta parte del proyecto de ley, podemos llegar a la conclusión que en nuestro paÃs seguirán vigentes disposiciones normativas con fuerte olor a desacato y que se mantiene el interés de silenciar la protesta ciudadana. No necesitamos más engaños y parches.
Eliminar el desacato es importante, pero no es suficiente. Debemos procurar una reforma integral de nuestro sistema normativo para derogar normas obsoletas y absurdas, también -¿por qué no?- despenalizar las injurias y garantizar el pleno ejercicio de nuestros derechos.
Una vez que esta semana inicia oficialmente la campaña electoral, serÃa importante conocer la opinión de los candidatos a la Asamblea Nacional y los presidenciables, respecto a estos temas.
Eliminar el descato es un importante paso para convertirnos de súbditos a ciudadanos. La verdadera ciudadanÃa se ejerce participando, informandonos y fiscalizando. Para ello no es necesario el odio, debemos vencer el miedo y superar la violencia.
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Autor: César Coronel - ccoronelg@hoy.com.ec Ciudad Quito








02/Enero/2013 a las 18:58
ojalá y hayan candidatos por lo menos que lean con acuciosidad lo aquà en este artÃculo se ha expresado. Porque pedir de los adoquines actuales, ni esperanza.