Por César Ricaurte
A paso de cangrejo caminan los intentos de los medios públicos en el país, que hasta el momento son medios gubernamentales, nada más.
Siempre será más fácil anunciar revoluciones y discursear sobre lo público que plasmarlo. Y plasmarlo no es sumar programas o páginas de diario llenos de loables intenciones. Eso no es más que poner en la trinchera a unos soldados llamados periodistas o productores de TV para que sean masacrados con gas mostaza a la primera de bastos. Como sucede ahora en diario El Telégrafo, poco más o menos. Porque, a no dudarlo, ellos son las prímeras víctimas de todo esto.
Sin duda, allí hay mucha gente convencida de que está construyendo un proyecto de medio público en serio.
Pero lo cierto que pensar eso no es más que cerrar los ojos a la porfiada realidad.
¿Qué un proyecto de diario popular al más puro estilo fujimorista va a contaminar a El Telégrafo? Con todo lo grave que es el tema, eso no es más que una simple anécdota, una consecuencia de un hecho ante el cual ninguno de los ahora reflexivos defensores de los medios públicos dijo chitón.
Ese hecho fue el decreto que conformó la empresa pública que controla a los medios estatales con un directorio absolutamente antidemocrático, político, sesgado, que tiene características de cofradía o social club tan exclusivo que únicamente tiene tres miembros.
¿Qué el Gobierno no interfiere en las políticas editoriales de El Telégrafo como asegura su director? Otra simple anécdota, el hecho es que el Gobierno (este, otro, cualquiera) lo puede hacer (interferir) en el momento en que le de la regalada gana. Porque las formas de administración de la mencionada empresa pública es cerrada, nada participativa, sin que, por ejemplo, la Asamblea (el espacio del debate democrático) tenga algún tipo de control o intervención. Así que no nos vayamos por la ramas: ¿se puede defender el sueño romántico de un medio público sin cuestionar las formas de gestión que se han diseñado para los llamados "medios públicos"? Se puede pensar como ahora proponen en la Comisión Especial de Comunicación que se mantenga la estructura arbitraria y discrecional de la administración y hablar siquiera de independencia editorial?.
Hora GMT: 07/Febrero/2010 - 05:04
