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Sigue desangre en las vías

Publicado el 03/Enero/2013 | 00:58

Análisis de HOY

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L a últimas cifras oficiales que el Inec ha difundido sobre número de muertos por accidentes de transito corresponden a 2009 y 2010. En cada uno de los dos años fallecieron por esta causa, respectivamente, 3 176 y 3 304 personas en las vías. En los dos años se ubicaron los siniestros de tránsito como la segunda y tercera causa de muerte de los ecuatorianos.

Las cifras que recogen organizaciones como Justicia Vial o la Comisión Interinstitucional de Educación, Seguridad y Prevención Vial (Covial) muestran un panorama más trágico aún: para Guillermo Abad, de Justicia Vial, en 2011, esos accidentes dejaron en promedio 13 muertos y 131 heridos cada día. Y desde enero hasta septiembre de 2012, ese promedio se elevó a 14 fallecidos y 150 heridos por día, de tal modo que este año habría concluido con 5 000 muertos y 55 mil heridos por los siniestros de tránsito.

Y, según Víctor Jiménez, de Covial, una recopilación hecha por el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat) señala que entre el 2 de enero de 2008, cuando se inició la aplicación del Soat, y el 30 de junio de 2012 se registraron 268 817 siniestros de tránsito, con una saldo cruento de 22 503 fallecidos y 246 314 heridos.

El número de muertos y heridos en las vías es tanto más escandaloso porque, con políticas eficaces de prevención, pudieron evitarse en un muy alto porcentaje. Ni el control de la velocidad en las vías ni las sanciones más severas que contempla la nueva Ley de Tránsito han sido suficientemente eficaces para reducir el desangre en carreteras y calles del país. El año 2012 se cerró con una tragedia más de tránsito: 14 muertos y 37 heridos dejó el siniestro de bus en al vía Ambato-Píllaro. Y no hubo semana del año que no registrara la prensa algún nuevo aparatoso accidente, con muertos y heridos de por medio.

En el país no existe una conciencia generalizada de la descomunal gravedad del problema. Por ello subiste una cultura de manejo caracterizada por la falta de solidaridad y colaboración y la agresividad de los conductores. Un alto porcentaje de los siniestros se produce en buses de transporte público. Las condiciones en las que las autoridades han otorgado licencias profesionales de manejo son muy poco confiables. La propia Inspectoría de la Policía denunció, años atrás, fraude y corrupción en el otorgamiento de esas licencias.

Garantizar la idoneidad profesional de los choferes a los que se encarga el transporte de pasajeros es esencial. Y también lo es el vigilar las condiciones de su trabajo en las empresas de transporte. Y hay que controlar de forma continua la velocidad en las vías, con dispositivos electrónicos, y el estado mecánico de los buses. ¿Seguirán sin control en el nuevo año el los muertos y heridos en las vías?

 

Ciudad Quito

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