Los trabajos para hallar y recuperar las cajas negras del vuelo AF447 de Air France prosiguen hoy, con el objetivo de intentar averiguar qué ocurrió en el avión que cubría la ruta Río de Janeiro-París y que desapareció en el océano Atlántico hace cuatro días con 228 personas a bordo.
Las conocidas como "cajas negras" de los aviones tienen en realidad un color anaranjado brillante, mucho más fácil de reconocer cuando se buscan estos mecanismos en una operación de rescate o de localización en un siniestro.
De tamaño ligeramente mayor que una caja de zapatos -si fueran más grandes serían más fáciles de localizar, pero más vulnerables- están hechas básicamente en aleaciones de titanio y acero para resistir los impactos, el fuego y la inmersión en el mar, aunque no siempre consiguen superar las condiciones extremas que se dan en algunos accidentes aéreos.
Las cajas negras -colocadas en la cola del aparato, la zona que se supone menos vulnerable en la mayoría de los accidentes- son dos: una destinada al registro de los datos del vuelo (FDR-Flight Data Recorder) y otra (CVR-Cockpit Voice Recorder) que graba las conversaciones de la tripulación y sonidos ambientales en la cabina mediante micrófonos colocados estratégicamente en la misma.
La FDR debe registrar al menos 88 parámetros importantes del vuelo como la hora, la altitud, la velocidad del aire, la dirección y la posición del avión.
Algunas de ellas pueden grabar hasta 1 000 características del vuelo, según la NTSB, el organismo nacional estadounidense de seguridad en el transporte.
Estas cajas empezaron a instalarse en los aviones en los años sesenta y hasta principios de los noventa utilizaban, en el caso de los registros de voz, elementos como la banda magnética.
A partir de entonces, se utilizan unidades de memoria que permiten evitar los mecanismos de arrastre, más susceptibles de sufrir averías, y también aumentar notablemente la capacidad para almacenar datos.
Cada grabadora está equipada con una baliza de localización submarina que emite señales acústicas en la frecuencia de 37,5 KHz y que puede transmitir desde profundidades de hasta más de 4 000 metros.
Según las normas en vigor emitidas por la Agencia Federal de Aviación estadounidense (FAA), la grabadora de datos de vuelo debe ser capaz de recoger parámetros durante 25 horas ininterrumpidas, aguantar un impacto equivalente a 6,5 metros por segundo, resistir el fuego hasta una temperatura de 1 100.º durante 30 minutos y soportar la presión del agua hasta 6 100 metros.
La batería de la baliza de localización submarina ha de funcionar, al menos, durante treinta días tras su activación.
En cuanto a la grabación de voz, los requisitos de resistencia son los mismos que en el caso anterior: debe acumular 30 minutos de grabación ininterrumpida o dos horas, si se utilizan unidades digitales. (EFE)
Hora GMT: 04/Junio/2009 - 19:55
