Por Federico María Sanfelíu
sanfe@hoy.com.ec
Hoy, las noticias fácilmente se comunican en un flash informativo que resume hasta lo mínimo un contenido que pediría especificaciones.
Y así ha ocurrido con una respuesta del Papa a una periodista, en un diálogo que mantuvo en el avión desde Roma a Camerún. Preguntado el Papa sobre cómo combatir eficazmente el sida, que es una pandemia mundial (y más en África), el Papa respondió, en un contexto más largo, "no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema".
La noticia, dicha así, omitido el contexto, ha causado escándalo, y los medios de comunicación y representantes de países y organizaciones internacionales han acusado al Papa de sembrar la confusión, de desconocer el mundo en que vivimos e, incluso, han recordado que entre católicos, es sabido, se emplea el condón como medio para combatir el sida o regular la natalidad.
El Vaticano ha reaccionado de inmediato.
La noticia saltó el martes 13 de marzo y, el miércoles 14, el director de la Oficina de Información de la Santa Sede, el sacerdote jesuita Federico Lombardi, publicó en Yaundé un comunicado de aclaración y respuesta.
En su referencia al sida y al uso del preservativo, el padre Lombardi ha precisado en su declaración que "el Santo Padre ha confirmado las posiciones de la Iglesia católica y las líneas esenciales de su compromiso para combatir el terrible flagelo del sida", que no ha cambiado de lo que dijo Juan Pablo II y que, en una breve respuesta improvisada, no está reflejado todo su pensamiento.
Para ello, el portavoz ha explicado que las tres áreas de acción en la lucha contra el sida expuestas por Benedicto XVI son:
En primer lugar, "la educación en la responsabilidad de las personas en el uso de la sexualidad y con la reafirmación del papel esencial del matrimonio y la familia".
En segundo lugar, "la investigación y la aplicación de tratamientos eficaces para el sida, y ponerlos a disposición del mayor número de enfermos a través de muchas iniciativas e instituciones sanitarias". Recordemos: sin medicamentos de última investigación que ya son eficaces para detener el sida, no hay recuperación. Pero estos son caros y la multinacionales no están dispuestas a hacerlos accesibles a los pobres.
En tercer lugar, "con la asistencia humana y espiritual de los enfermos de sida, así como de todos los que sufren, que desde siempre están en el corazón de la Iglesia". "Estas son las direcciones en las que la Iglesia concentra su compromiso, considerando que buscar esencialmente la prevención del sida en una más amplia difusión de preservativos no constituye en realidad el mejor camino, el de más amplias miras ni el más eficaz para afrontar el flagelo del sida y tutelar la vida humana", concluyó Lombardi. Así entendido, son propuestas que merecen respeto.
Hora GMT: 23/Marzo/2009 - 05:04

23/Marzo/2009 a las 09:05
Esta es una inteligente y acertada opinión que le puede servir de lectura oportuna y necesaria al señor Ospina, autor del editorial "Andanzas papales" del día de ayer, en el que prometió que no escaparán de sus tendenciosos veredictos ni la Iglesia ni su pastor el Papa Benedicto XVI. Ojalá lo anunciado se ciña a la verdad de los hechos y al sentido exacto de las palabras. Una demostración de sabiduría es la humilde escucha del criterio de los demás antes de emitir el propio.
23/Marzo/2009 a las 17:05
¿Puede alguien estar de acuerdo con la siguiente afirmación?: Para que dejen de ocurrir incendios forestales, la mejor solución es talar los bosques. Quien crea que dicho postulado es correcto, puede entonces aseverar que la solución al problema del SIDA, y de paso también, a la pobreza, es la difusión masiva de condones y hasta el aborto. No obstante, la lógica y la razón, nos obligan a replantearnos las posibles soluciones a dichos problemas. Claro, es mas cómodo para la sociedad y para el individuo, que los pobres dejen de reproducirse, o que se evite en un limitado porcentaje la propagación del SIDA, por medio de una difusión simplista de un método que ha probado ser menos eficaz de lo que pontificaban sus promotores, que tener que afrontar estos problemas cara a cara. Es mas difícil si, tanto a nivel de sociedad, como individual, tener que asumir responsabilidades tales como la difusión de valores y principios de sexualidad, de familia, de reproducción responsable y de abstinencia (no celibato.) La sociedad siempre busca la forma cómoda y fácil de tratar problemas complejos. El resultado es la sublimación de la mezquindad humana, del individualismo y la escasa concreción de dichos objetivos. Escurrir el bulto, y ahorrarle a la sociedad, a cualquier costo, esas responsabilidades, son las que llevan a abogar por el condón o el aborto, en lugar de dedicar esfuerzos en educación integral, mas allá del conocimiento de la mecánica copulativa y las recetas anticonceptivas y abortivas. Nadie se quiere comprometer con el prójimo y sentarse junto a éste, a inculcarle valores y principios sólidos, de respeto al ser humano, y hacerle saber que otros, mas afortunados, se preocupan por ellos y sus condiciones de vida, pero a través de "ensuciarse las manos", y no desde la asepsia de una postura simplista, conformista, cómoda, timorata y que previene el involucramiento de los actores.