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Servicio secreto, en metamorfosis

Publicado el 30/Marzo/2009 | 00:07

El bombardeo en Angostura golpeó los sistemas de Inteligencia del Ecuador. Hoy, sobre sus pedazos, se reestructura un aparato que prevé nuevos enfoques y una dinámica de cooperación externa diferente.

Tira y afloja por el manejo de los servicios de inteligencia



Cambios en dispositivos de seguridad

El bombardeo en Angostura sigue pasando la factura a las unidades clave de inteligencia. Se evidencian fracturas

La "onda expansiva" del bombardeo al campamento de las FARC en Angostura alcanzó los sistemas de inteligencia del Ecuador, que -desde el 1.º de marzo de 2008- han ido en un proceso de desarticulación y desmantelamiento.

Pocos días después del ataque, la primera baja se produjo en la Dirección de Inteligencia del Ejército, cuya cabeza fue removida por decisión presidencial. La causa fue que no se informó al Ejecutivo sobre la investigación a Franklin Aisalla por sus vínculos con las FARC.

Pero eso no terminó allí. A la porosidad del terreno, se agregó la denuncia del Régimen de la filtración de los sistemas de Inteligencia por agentes externos. Con ello, se justificó una investigación que determinó falencias y sugirió cambios, con los cuales se potenciaría un nuevo enfoque en los sistemas y su trabajo, minimizando la dependencia de los EEUU.

Sin embargo, un año más tarde, salió a la luz que el sistema de Inteligencia falló desde la esfera del Gobierno.

Luego de que se iniciaron procesos legales e internos -dentro de la Policía-, a integrantes de la Unidad de Investigaciones Especiales (Uies) por la devolución de bienes a la Embajada de EEUU a esa Unidad, se hacen públicos dos hechos importantes. El primero, que el comandante de esa Unidad, Manuel Silva, entregó información sobre el bombardeo de Angostura, el mismo 1.º de marzo de 2008, al jefe de seguridad de Carondelet, Rommy Vallejo, quien no la procesó como se debía. El segundo se refiere a las investigaciones que hacía esa Unidad al ex subsecretario de Asuntos Políticos José Ignacio Chauvin por sus supuestos vínculos con el narcotráfico, que tampoco llegó a su destino.

La consecuencia, por ahora, es que los oficiales a cargo de la Uies fueron trasladados a otras dependencias y esta parte del sistema de Inteligencia "sin funcionar a un 100%", según reconocen desde el Gobierno. A esto se añade que tampoco han recibido los fondos que requieren para trabajar, tras la decisión de los Estados Unidos de cortar la ayuda. Se estima que se requieren $2 millones para dotar de equipos a la Uies y $200 mil mensuales para trabajar.

Por eso, entre agentes de Inteligencia se comenta ahora, con cierto desdén, que el país se ha convertido en "narcolandia", pues la Uies era considerada como el cerebro del combate al crimen organizado. (MP-SL-LB)

Receta sugiere bajar la dependencia de EEUU

La carencia de mecanismos que garanticen la subordinación de los sistemas de inteligencia que se aplican en el ámbito de lo político y la influencia en ellos de visiones externas son dos aristas del informe de la comisión especial que investigó la supuesta infiltración de agencias internacionales. Esta investigación surgió a raíz del caso "Angostura", que provocó cambios en la Dirección de Inteligencia del Ejército.

En cuanto a los sistemas de las FFAA, detectó algunos problemas: abandono de la responsabilidad política en el direccionamiento de las labores de inteligencia y debilidad de la institucionalidad en ese campo. Asimismo, definió como débiles a los mecanismos de rendición de cuentas al poder político.

Además, habla de una excesiva discrecionalidad de los órganos de inteligencia operativa de cada fuerza, respecto a la del Comando Conjunto.

En torno al bombardeo en Angostura, dice que es posible que no se hayan hecho análisis previos de una potencial acción en ese sentido, "porque predominaba un enfoque de cooperación con fuerzas regulares colombianas contra la subversión y el terrorismo", por los vínculos históricos con ese país y la influencia del Plan Colombia de los EEUU.

Se sugirió consolidar la diversificación de programas de capacitación y formación (interna y externa), asegurando amplitud de origen y tipos de experiencia para disminuir la dependencia respecto a modelos de EEUU. (LB)

En 60 días, unidad élite de Policía pierde financiamiento y a dos jefes


El cruce de acusaciones lanzadas el lunes de la semana pasada entre ex jefes de la Unidad de Investigaciones Especiales de la Policía (Uies) y un creciente malestar interno dieron paso al segundo relevo en esa unidad en menos de dos meses.

Oficiales policiales, que prefieren la reserva, advierten que esos hechos son producto de la acción dirigida a justificar un cambio integral en la unidad para aplicar un modelo que se ajuste a los lineamientos del Gobierno.

Esa posibilidad ha activado una pugna interna, motivada, al parecer, por una visión distinta sobre la orientación que debe darse a este tipo de unidades altamente especializadas y que son vitales para la seguridad nacional.

La Uies tiene en su campo de acción investigar y desmontar actividades ilícitas a gran escala vinculadas con terrorismo (FARC e islamismo) y crimen organizado (narcotráfico y trata de personas).

Los problemas internos empezaron con la remoción , a inicios de febrero del mayor Manuel Silva, acusado de fallar en la captura del ex subsecretario José Ignacio Chauvin y de entregar equipos e información a la Embajada de los Estados Unidos.

Dicha salida provocó fricciones con esa legación diplomática, a mediados de ese mes. El Gobierno expulsó a dos funcionarios de esa embajada, entre ellos, al director de la CIA, Mark Sullivan, acusándolo de patrocinar la entrega de información y equipos de la Uies.

El Gobierno habló de una "grosera" intervención de la Embajada norteamericana en Quito y, en particular, de Sullivan, a quien se señaló de haber cuestionado la remoción de Manuel Silva.

El cambio también involucró el fin del apoyo desde esa Embajada para la unidad, con lo cual quedó sin el principal soporte operativo.

Un mes después, el tema volvió a calentarse tras ser divulgado el informe de Inspectoría General de la Policía, que señala la responsabilidad de Silva en la entrega de equipos e información.

Su sucesor, Rafael Pérez, acusó el martes último a Silva de entregar información sensible. Mientras, este denunciaba la quema de documentos de la unidad. Al final, Pérez fue removido por decisión de Gobierno. (LB)

Protagonistas

Gustavo Jalkh, ministro de Gobierno, dispuso el último cambio en la dirección de la Unidad de Investigaciones de la Policía.

Miguel Carvajal, ministro de Seguridad Interna y Externa, tiene a su cargo la elaboración de un nuevo esquema de inteligencia. El proyecto de reforma se discute por el momento a nivel del Ejecutivo.

Jaime Hurtado, comandante general de la Policía, está en medio de una "tormenta"" al interior de la institución por el manejo que ha dado al tema de la Uies. Algunas de sus decisiones han sido revisadas por Jalkh.


Cambios de enfoque preocupan a efectivos


"Sería un grave error darles un nuevo rol a los sistemas de inteligencia y ajustarlos a una estructura más de carácter político, como se plantea con la nueva Subsecretaría dependiente del Ejecutivo". Así opina un ex agente de Inteligencia que prefiere la reserva.

Indica también que integrarlos a una estructura política implicaría someter la dinámica de las tareas de Inteligencia a la de intereses políticos específicos. Advierte un fraccionamiento desde la gente de Inteligencia que siempre trabajó bajo un esquema y respondió a otros preceptos.

"Inteligencia Militar debe encargarse de la defensa nacional. Mientras que las situaciones de defensa interna deben ser ámbito de Inteligencia policial, o al menos en coordinación", acota.

Eso, dice, mejoraría la capacidad operativa y la optimización de blancos y objetivos. Además, se podría dar mayor interés a las áreas descuidadas y responsabilidad a cada uno de los mandos.

Otros agentes activos consideran que un sistema de inteligencia no debe abarcar toda el ámbito nacional. En su lugar, sugieren mejorar los sistemas de intercambio de información y formar comunidades, equipos combinados de inteligencia policial y militar para ciertas operaciones.

También defienden la modalidad de compartimentar información, es decir, el manejo separado y focalizado de recursos para compra y búsqueda de información. Y admiten un ajuste en el enfoque, no cerrado a una sola visión, como ha sido la tónica. (ET)

Agentes e informantes se filtran en bandas

Detrás de la desarticulación de bandas delictivas, se encuentra una red de informantes y agentes que se inmiscuyen en las organizaciones y procesan la información.

Según explican miembros de Inteligencia, los "agentes operativos por blancos" realizan procesos de infiltración en las organizaciones delictivas, ya sean las relacionadas a los precursores de drogas, grupos insurgentes, traficantes de armas o crimen organizado, entre otros.

En esos casos, hay un acercamiento inicial con los integrantes de las agrupaciones y se realizan etapas de prueba. Para ello, se analizan los perfiles psicológicos, intelectuales, capacidad de liderazgo, relación con cada uno de los miembros y actitud ante el peligro, entre otros aspectos.

Luego de estudiar al posible informante, se le propone colaborar a cambio de reducción de penas, dinero (en muy pocos casos) u otro beneficio. También hay quienes entregan voluntariamente información por venganza, razones sentimentales o principios.

La información recabada por los informantes va a los agentes analistas de las áreas política, económica, militar y psicosocial para la solución del caso investigado o la proyección de futuros eventos que afecten la seguridad interna.

También agentes encubiertos simulan ser delincuentes, a manera de un "caballo de Troya", adoptando su lenguaje y cambiando su aspecto físico, de ser necesario. (ET)

Operaciones en terreno suplen las carencias en materia de Inteligencia


Seguridad en la frontera

Las falencias en materia de Inteligencia, admitidas por el mando militar tras el bombardeo en Angostura, hoy se intentan suplir con un mayor despliegue operativo para reducir la permeabilidad en la frontera norte.

La semana pasada, se realizaron varios anuncios de la implementación en la Base de Manta de un centro de Operaciones para controles aéreo y naval de la frontera.

El jefe del Comando Conjunto, Fabián Varela, anticipó la llegada de dos escuadrones de aviones y dos helicópteros a Esmeraldas para los próximos meses.

En una visita a San Lorenzo, también anunció que tanto las FFAA como la Policía, en el marco del nuevo esquema de seguridad, están mejorando los sistemas de inteligencia con nuevos equipos tecnológicos. El objetivo es obtener información en tiempo real que, en el caso de una incursión, permita la movilización inmediata de tropas.

En los planes para este año está la incorporación de aviones Super Tucano, de origen brasileño, y aviones no tripulados. Este tipo de aeronaves está diseñado para cumplir misiones especiales de control y monitoreo en zonas difíciles.

No obstante, este nuevo despliegue solo será efectivo luego de que los EEUU entreguen las instalaciones que mantienen en la Base de Manta, en las cuales se harían ciertas adecuaciones.

Hasta tanto, la estructura militar y policial que sirve de base y apoyo a los sistemas de inteligencia es la misma que venían operando, aunque está vez está respaldada por una frecuencia mayor de operativos en los 720 kilómetros de frontera. (LB)

Los "ojos" del país trabajan a medias

Solo tres de los cuatro radares que operan en la frontera norte están operando. El radar ubicado en la zona del Napo-Galeras está inactivo, según confirmó Fabián Varela.

La operación de este radar está a cargo del destacamento CU2 con base en Tena. En ese reparto, trabaja personal de la FAE. Desde esa base, dos equipos se distribuyen tareas entre Napo-Galeras y Nueva Loja.

En una visita a la zona, se pudo constatar que las rutinas de trabajo se mantienen, aunque se manejan con total hermetismo las misiones específicas de sus hombres. (LB)

"Se trata de normar el sistema del Estado, no del Gobierno"

Miguel Carvajal

¿Quién es? Ministro de Seguridad Interna y Externa

El ministro Miguel Carvajal espera tener para los próximos días los resultados del análisis de una propuesta sobre la creación de la Secretaría de Inteligencia, que se enviará a la Presidencia de la República.

¿En qué consiste la propuesta presentada?
La Secretaría debe tener una política que se exprese en un plan nacional de inteligencia, con presencia civil. No se trata de sustituir los sistemas de inteligencia (militares y policiales), sino de mejorar sus niveles de coordinación y de tener una política pública de procesamiento de información, que es normal en todo país. Además, se trata de tener una política que defina roles claros sobre qué hacer y que estén en pleno conocimiento de las autoridades políticas.

Los cambios en la Uies y la creación de la Secretaría de Inteligencia, ¿cómo afectan el sistema de seguridad ?

Lo que procuramos es subsanar algunos errores que se han detectado en el ultimo año. Por ejemplo, que el presidente de la República sea el último en enterarse de que hay un ciudadano ecuatoriano muerto en el bombardeo de Angostura, pues esa información tenían los sistemas de inteligencia y la prensa, pero no el Gobierno.

Asimismo, que no puedan existir convenios informales verbales para desarrollar actividades de inteligencia que no sean conocidos por las autoridades políticas del país. Lo que se trata es de mejorar su coordinación y su eficacia, de afectarlos positivamente.

¿Cómo debilita la seguridad que brindan FFAA y Policía con el cambio del sistema de inteligencia por su carácter político más que técnico?
El sistema de inteligencia militar y policial se mantiene como tal. La pregunta tiene el trasfondo de que pueda haber un uso político de la inteligencia para perseguir adversarios. Pero se trata de normar el sistema de inteligencia del Estado, no del Gobierno, para que funcione de manera adecuada, con sujeción a la ley, respeto a los derechos individuales y colectivos y con generación de información oportuna para toma de decisiones.

En círculos militares, habría resis- tencia a que usted dirija la Secretaría por su pasada vincu- lación con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)…

Soy un hombre de izquierda de toda la vida. ¿Cuál es el problema de haber sido vinculado al MIR hasta 1980 o al Frente Amplio de Izquierda? Es una objeción de personas absolutamente desinformadas que usan la filiación política e ideológica para objetar cualquier actividad. Son argumentos de quienes no han logrado modificar un esquema analítico de la guerra fría. Finalmente, esa será una decisión del presidente. Lo que sí he sabido es que ahí va a estar un civil.

¿Por qué sería lo más óptimo tener un civil en esa área?
Y, ¿por qué no? Lo que tenemos que modificar es el concepto de seguridad. Estamos frente a un proceso de modificación de una estructura de seguridad bajo conceptos militares de la seguridad interna y externa que nos impusieron en la guerra fría. Debemos desarrollar un concepto contemporáneo.

¿No hay riesgo de armar un esquema con informantes vinculados al Gobierno?
Decimos que la estructura se va a mantener y se va a reorganizar cuanto sea necesario. El que sean allegados, opositores o desconocidos dependerá de las estructuras operativas. Si se busca información, habrá que tener acceso a documentos y hablar con las personas. Lo que nos interesa es tener acceso a ella para la fase procesal.

¿Cómo desvirtuar temores de un sistema de inteligencia al servicio del poder?
Hay el prejuicio de que los procesos de inteligencia se los reduzca a la pesquisa y acusación. Eso, por prácticas usadas en el pasado, como en el Gobierno socialcristiano y la dictadura militar. Hay que entender que la inteligencia implica que quienes deben tomar decisiones en distintos ámbitos sobre los factores de riesgo de seguridad del Estado lo puedan hacer con información adecuada e integralmente procesada. (ET)

Así soy yo

Miguel Carvajal se desempeñó como subsecretario de Defensa hasta antes de asumir el cargo actual. En los ochenta, desde una tendencia asociada a grupos religiosos, se vinculó a las actividades del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), en el que también militó su antecesor, Gustavo Larrea.

Es un activo militante del movimiento de Gobierno, Alianza País (AP).

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