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Sentido común

Publicado el 02/Diciembre/2009 | 00:08

Por José Samaniego Ponce
samaniego@hoy.com.ec

Andrés Velasco es un economista chileno de 48 años de edad que va a terminar su gestión de cuatro años al mando de la economía de ese país como parte del Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, que llega a las elecciones democráticas de fin de período con un 70% de nivel de aprobación, en el que, curiosamente, el ministro más conocido y querido es el de Hacienda, es decir, Andrés Velasco. En una entrevista a la revista Latin Trade, Velasco da la receta del éxito de su gestión: "Los Gobiernos deberían comportarse como familias sensatas. Cuando se cuenta con un ingreso extraordinario, uno debería ahorrar una buena parte para cuando llegan las vacas flacas". Según Velasco, América Latina es una región "de vacas gordas y flacas, mal administradas", con innumerables episodios de precios altos del cobre, del estaño o del petróleo que han generado momentos de prosperidad que son insostenibles en el corto plazo. Para romper ese círculo vicioso y demostrar que en Latinoamérica "podíamos administrar el boom del precio de los commodities (o precios de las materias primas básicas), el Gobierno, en lugar de gastar, ahorró", afirma Velasco. Entre 2005 y 2008, Chile ahorró los ingresos extraordinarios del Fisco producto del aumento del precio del cobre, el estaño y el petróleo y logró superávits fiscales por más de $42 000 millones o un cuarto del PIB de Chile, los que alimentaron los fondos de estabilización macroeconómica. Esto, obviamente, fue muy impopular al principio. Pero en 2008 y 2009, cuando la crisis internacional se desató y el Gobierno chileno decidió gastar los recursos ahorrados para amortiguar el impacto de la crisis internacional, el ciudadano chileno medio empezó a ver de manera diferente a Bachelet y Velasco, y los dos terminan con su popularidad en la cima. Como afirma Gideon Long, Chile nos enseñó en este período la forma cómo recobrar el sentido común en tiempos de superávit.

Si uno mira la magnitud del crecimiento, la estructura y los resultados de la Pro forma presupuestaria enviada por el Ejecutivo a la Asamblea Nacional para el año 2010, se da cuenta de cuánto de sentido común y visión de largo plazo ha perdido este Gobierno. Se plantea un Presupuesto con un estimado de crecimiento económico del 6,8% cuando la inversión privada en la economía es muy débil; un déficit presupuestario de más de
$3 000 millones producto de un gasto creciente; necesidades de financiamiento por más de $4 000 millones, lo que implica nuevo endeudamiento; incremento del gasto corriente y de los subsidios. Es decir, las metas del manejo de los recursos públicos van en sentido exactamente inverso a lo que la prudencia fiscal y el sentido común aconsejan, a lo que Chile hizo para administrar el boom económico. Gastar y no ahorrar parece ser extraña filosofía del Gobierno, esta forma curiosa de manejar los ingresos extraordinarios del país.

De ahí surge la lógica cuestión que muchos economistas se plantean: ¿hasta cuándo es sostenible esta política fiscal? ¿Qué va a pasar cuando el favorable entorno internacional se convierta en uno de vacas flacas? ¿Por qué no recuperar el sentido común durante la abundancia y no perderlo todo en la escasez?

Hora GMT: 02/Diciembre/2009 - 05:08

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Comentarios

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  1. 1 Carolina Barreiro desde - Guayaquil

    El Sr. Andrés Velasco que está a cargo de la economía chilena en el gobierno de la Sra. Bachelet, tiene toda la razón y así actúan las personas conscientes con el dinero que no les pertenece. Todo Gobierno normal y prudente que piensa en que los excesos destruirían al país, todos esos gobiernos siempre guardan los fondos para el tiempo de las vacas flacas, pero en el Ecuador con correa que es como si fuera un monarca que él solamente dice lo que se hace y más con los dineros del estado ecuatoriano, los que ha gastado a manos llenas, acción comprensible ya que no son sus dineros, y además el sujeto no permite que le FISCALICEN, nadie sabe en qué se ocupa tanto dinero ya que tienen los obedientes asambleístas la orden de ni siquiera pensar en fiscalizar a éste gobierno que ha sido el más corrupto en toda la historia del Ecuador.

    Eso hemos permitido los ecuatorianos, que llegue un sujeto pagado de sí mismo, con ínfulas de llevarse todo nuestro dinero, sin dar cuentas a nadie de sus actos.

    Chile es un ejemplo en la austeridad que ha tenido la Sra. Bachelet, siempre pensando en el país, nunca queriendo ser la nueva millonaria con dineros ajenos.

    En el Ecuador todos los que votaron por correa tienen la obligación de tomarle cuentas de sus malos actos, ellos son los mandantes que pusieron a éste mal sujeto en la presidencia del país, ellos son los que tienen que pedirle cuentas de tanto despilfarro que han sufrido las arcas del país con correa que hizo realidad sus sueños de gastar sin medida, obviamente no le ha costado nada hacerlo.

  2. 1 Alejandra desde - Quito

    Entendera esto, el sabelo todo y lo que no sabe se inventa que tenemos por aca????

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