Disfrutar de los malos momentos del otro equipo es el germen de los disturbios y actos vandálicos en los hinchas
El fútbol por sí solo es motivo de pasiones y emociones por parte de todos los actores de este deporte; sin embargo, cuando ese sentimiento pasa a niveles de violencia, el balompié pierde su esencia.
Lamentablemente, eso ya está sucediendo en el Ecuador, en su mayor parte por las denominadas barras bravas, que tienen su organización y funcionan casi exactamente como lo hacen sus pares en la Argentina.
"Creo que la violencia en el fútbol, provocada por las barras bravas tiene un origen económico; es decir, cuando la gente se da cuenta de que puede vivir sin trabajar se daña todo, porque ya no se pelean por el equipo o por la pasión, sino que se pelean por plata. Es algo que está pasando en la hinchada de Liga-Q, Muerte Blanca", manifestó el comunicador Alejandro Zavala, quien entre 2002 y 2005, se inmiscuyó en la 12, la barra brava del popular Boca Júniors, para realizar un estudio sobre su comportamiento.
Precisamente, el modelo de barra gaucho es el que predomina en el país. "Claro que estamos aún a años luz de lo que pasa allá, pero ya existe la semilla del comportamiento, que quiere decir que antes uno disfrutaba con el triunfo de tu equipo, ahora eso no es suficiente: el hincha disfruta porque al otro le vaya mal, ese es el germen de la violencia", acotó Zavala, quien consideró: "Nos hemos argentinizado en el aliento al equipo, pero sobre todo en el odio al otro".
Con esto concuerda Oswaldo Paz y Miño, jurista en temas deportivos y catedrático de la Universidad de las Américas. "Actualmente, el hincha se preocupa más por la derrota de su rival de siempre que por la victoria o derrota de su club", indicó.
El comportamiento de una barra depende de lo que los líderes manden. "A los nuevos integrantes les decimos que deben acatar las ordenes que les damos", expresó Giussepe Cabana, jefe de la barra Boca del Pozo de Emelec.
Para el jurista, las barras se han convertido en grupos paramilitares porque "tiene cánticos, disciplina organizativa, mandos, se desplazan a otros países para recibir formación".
Los actos de violencia en el Ecuador se dan porque "en el Estado, existe desconocimiento". "No se olvide que se dijo hace poco que iban a retirar a la Policía de los estadios", indicó Paz y Miño, pero sobre todo se da porque "no hay una política de Estado que se preocupe de esto", dijo.
Para el abogado, la aplicación de una ley aportaría a la eliminación de la violencia en el fútbol ecuatoriano como ocurrió con los famosos hooligans ingleses. "Luego de la tragedia de Heysel (donde murieron 39 aficionados en el partido entre la Juventus de Italia y el Liverpool ingles en 1985), se redactó un convenio de cooperación entre 40 países para erradicar los actos vandálicos de los hooligans", contó.
Paz y Miño comentó que este convenio tiene, entre otras aristas, la adopción de "un cuadro jurídico adecuado para juzgar a los violentos". (JJ)
Hinchada
No se esclarece aún la muerte del hincha de El Nacional David Erazo, quien supuestamente fue asesinado por hinchas de Liga-Q.
De la muerte de Erazo se inculpó a José Elías Barberán, quien luego demostró su inocencia en el hecho.
Otra muerte de la que tampoco se conoce culpables es la de Carlos Cedeño, de 11 años, durante un clásico del Astillero.
Cedeño asistió con su familia al estadio Monumental, cuando una bengala lanzada desde la Sur Oscura le impactó en el rostro.
Ciudad Quito





