Bernardo Tobar Carrión
btobar@hoy.com.ec
Graham es un norteamericano joven con un par de tiendas en Chicago donde vende sombreros fabricados artesanalmente; él mismo enseña la técnica a sus compañeros de taller, que le fueron transmitidas por el propietario original, a quien compró el negocio -a punto de liquidarse- sin más moneda de cambio que su pasión por continuarlo.
Algunos años más tarde el negocio no puede ser más exitoso, y hasta Hollywood se cuida de encargar sombreros en esta tienda para tocar a sus actores cuando se trata de producir pelÃculas de época. Esta historia, real dicho sea de paso, no tendrÃa nada de especial en la tierra del American Dream, de no ser por su conexión con Ecuador: Graham viaja personalmente a Montecristi y Cuenca para comprar los tejidos del famoso "Panamá" -que son de calidad incomparable, según sus propias palabras-, y los moldea y remata en su taller, pues en Ecuador no conocen la técnica, según me explica. El resultado es que estos sombreros se venden en Chicago por una cifra entre 10 y 20 veces la del sombrero del mismo material hecho en Ecuador. La diferencia está en los intangibles: el diseño de los moldes, la técnica del armado y acabado, la marca que ha construido.
La puja por el bono, que se ha instalado en el centro de la campaña electoral y que desnuda una vez más las causas por las cuales Ecuador sigue siendo un paÃs que se muere de sed junto a la fuente, me recordó nuestro sombrero de paja, tan bonito, tan apreciado, tan emblemático, y al mismo tiempo tan barato en nuestras manos... La pobreza no está en el saldo de la cuenta bancaria -lo único que cambia con el bono-, sino en la fuerza de las iniciativas, el tamaño de las metas, la resolución por hacerlas realidad. Nadie cuestiona a Graham por apreciar el valor de su sombrero de paja, que no lo vende por menos de $1500 la pieza: si el mercado está dispuesto a pagarlo, tanto mejor. Este es el elemento fundamental sobre el que se asientan las economÃas libres, que digan lo que digan los intelectuales de cafetÃn -que ya estarÃan pensando como castigar a este gringo por "ganar demasiado"-, son en datos comprobables las más prósperas y equitativas.
DebÃamos estar debatiendo sobre cómo convertir al Ecuador en una tierra de oportunidades, donde cada dÃa se invente una nueva empresa -y con ella nuevos empleos-, no una nueva ley, donde el futuro se construya cada vez más a la medida de las amplias aspiraciones de las personas, no de los planes y asistencias de un centralizado y agigantado poder público. Desde pequeños productores, comercios artesanales, pasando por jóvenes que sueñan con el futuro en un garaje, sin más activos que su iniciativa y una idea poderosa, hasta los inversionistas de gran escala, tienen en común una necesidad: que el Estado no se interponga, ya que no ha sido capaz de facilitar las cosas.
El ecuatoriano tiene un grave defecto: vota generalmente mal. Pero debemos reconocer su capacidad creativa, su empuje, su persistencia. Esta es la fuente de la riqueza, que un paradigma cultural impide fluir en todo su potencial: una suerte de anemia de aspiraciones, un déficit de confianza, un pensar en diminutivo y pedir al Estado lo que falta.
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Autor: Bernardo Tobar - btobar@hoy.com.ec Ciudad Quito








31/Octubre/2012 a las 08:56
el emprendimiento es la base del desarrollo, hay que crear las condiciones para que todo emprendimiento sea del tamaño que fuere, lo defienda el estado, felicitaciones, que gran articulo.
01/Noviembre/2012 a las 00:24
Un paÃs que cuenta con suficiente materia prima, creatividad e innovación para el desarrollo de nuevas ideas pero a la vez de insuficiente credibilidad por los mismos elementos del estado, quienes deben fomentar la cultura del emprendimiento y facilitar los medios crediticios para sacar a flote pequeños negocios no es una responsabilidad de quien aspira ser un pequeño empresario en el paÃs, también lo es quienes tienen el poder de diseñar polÃticas para este sector.
01/Noviembre/2012 a las 00:31
Un paÃs que cuenta con suficiente materia prima, creatividad e innovación para el desarrollo de nuevas ideas pero a la vez de insuficiente credibilidad por los mismos elementos del estado, quienes deben fomentar la cultura del emprendimiento y facilitar los medios crediticios para sacar a flote pequeños negocios no es una responsabilidad de quien aspira ser un pequeño empresario en el paÃs, también lo es quienes tienen el poder de diseñar polÃticas para este sector..................