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Secuelas del absurdo

Publicado el 26/Abril/2009 | 00:08

Por Omar Ospina García


oospina@hoy.com.ec

El drama personal, humano, social y político que en estos momentos vive el ex obispo Fernando Lugo, presidente en ejercicio del Paraguay, es apenas la punta visible de un iceberg de absurdos que nacen de una imposición eclesiástica injusta e irrespetuosa con la libertad y el derecho humano a vivir con dignidad: el celibato sacerdotal. Ya Simón Espinosa aludía el jueves anterior al hecho histórico de que esa imposición no procede del fundador de la Iglesia, aquel profeta llamado Jesús en cuyo nombre se han cometido tantas injusticias y a quien jamás se le ocurrió que el servicio a Dios tuviera que tener como condición la soledad del individuo consagrado a ello ni la prohibición de sus derechos sexuales, sino que tiene un origen tan tardío como el Concilio Lateranense de Roma en 1139, es decir, más de un milenio después de la fundación del Cristianismo.

Los medios de comunicación, por cierto, han acrecido a niveles de escándalo un drama que, a pesar de la condición pública del obispo presidente, pertenece por entero a su vida íntima, particular y privada. Separado de la Iglesia, sus actos ni siquiera competen ya a los tribunales de la institución religiosa, pero está siendo juzgado y condenado por tribunales menos autorizados aún para ello: los medios y la opinión pública. Medios y opinión que no han considerado un hecho fundamental: la paternidad del obispo Fernando Lugo es solo una de las miles de paternidades que se producen dentro de la Iglesia por actos humanos realizados –me niego a decir cometidos– por personas investidas de la dignidad eclesiástica, y cubre con el usual manto de hipocresía una realidad de la vida diaria que es imposible desconocer, al igual que otras tanto o más dramáticas como el aborto. El hecho de negar esas realidades no hace que desaparezcan ni que su trágica ocurrencia no tenga consecuencias en la sociedad y en la vida de los hombres y mujeres abocados a ellas.

Pero esa realidad no es, con mucho, la peor que ocurre en el seno de la dos veces milenaria institución. Mucho peor que el hecho real de que sean miles los sacerdotes católicos que han tenido, tienen y seguirán teniendo hijos y, por supuesto, relaciones sexuales, es la existencia muchas veces ocultada y soslayada por las jerarquías eclesiásticas, de curas pederastas, abusadores de menores. Ni siquiera hay que recurrir a los archivos puesto que son de conocimiento público las demandas judiciales que ha enfrentado y perdido la Iglesia Católica en los Estados Unidos y en otros países, por tales acciones de muchos de sus miembros. Acciones, esas sí, criminales y punibles. Y que podrían, no evitarse, cosa imposible dada la naturaleza humana, pero sí reducirse en gran medida de no mediar la imposición que mencionara en principio: el celibato sacerdotal.

Coletilla: Hoy es día de elecciones en el país que elegí para vivir hace 32 años y en el cual tengo ya el derecho ciudadano de sufragar. Lo haré por primera vez en mi larga vida, y lo haré con conocimiento y en ejercicio de mi libre voluntad. No diré por quien o quienes voy a votar, en parte porque el sufragio es privado y secreto. Pero sí diré por quienes no votaré porque el Ecuador no merece ser o volver a ser gobernado por ineptos, ignorantes o corruptos. No votaré por ricachones tontos ni por gorilas golpistas con más galones y armanis que neuronas.

Hora GMT: 26/Abril/2009 - 05:08

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Comentarios

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  1. 1 Luis Portalanza desde - gye

    Excelente artículo al que adherimos completamente. Su apreciación es certera sin caer en ningún histrionismo. Pero, Don Omar, ese juzgar conductas ajenas a través de los mass medios, tal vez sea uno de los extremos de este factor social. (Pueden ser los medios jueces imparciales?) Lo malo es la exageración y sin duda, en Paraguay, la politización del asunto, por tratarse se quien se trata. Ciertamente es una abusiva invasión en la esfera de la ia intimidad y privacidad de la vida de alguien que se magnifica por la posición que adquirió por la política. Sin embargo ya al momento el tratamiento del tema ronda lo malicioso perverso. Si falló el obispo, hoy el hombre ha dicho que afrontará los resultados de una conducta....de amor humano, y con esa decisión asume su responsabilidad individual y social. Podemos nosotros ser sus fiscales o jueces???. Bien lo dijo el nazareno en alguna de sus parábolas, "el que este libre de pecado que tire la primera piedra". De otro lado, asumimos que no existen pecados de amor o por amor, por lo que en este asunto no queremos ver, la viga que tenemos, todos? en el ojo propio. Otro asunto es que la Iglesia 2veces milenaria, continúe defendiendo entre otros el tema del celibato sacerdotal como un dogma de verdad revelada, que no lo fue jamás. Ese estado de célibe no es ningún tipo de carisma, sino una perversión física y sicológica del instinto autor de la supervivencia humana; pues es negador de la misma vida.

  2. 1 Luis Rubiano desde - San Jose

    En realidad la palabra de Dios que es la Biblia no toma partido ni por el celibato ni por el matrimonio, y San Pablo lo dirimi segun la naturaleza de cada cual , aunque tambien advierte "que es preferible casarse que quemarse".En relacion con el ex Obispo Lugo el tema se complica.?Por que no abandono los habitos de tan alta investidura cuando probo la primera manzana? ?Por que tuvo que destaparse el escandalo para reconocer a sus hijos? Y para rematar mantuvo relaciones con una menor, lo que conlleva largas condenas de carcel en otros lares de este planeta. Su credibilidad esta por la tierra por mas que se trate de apaciguar el fuego.

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