Viviendas ofrecidas por el gobierno no se concretan
Los refugiados señalan a las autoridades del Municipio de Portoviejo y del Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda, que aún no compran el terreno para construir las casas
Teresa Moreira, de 77 años, no resistió más. Sus dolores de piernas y la falta de privacidad hicieron que dejara el hospedaje familiar que tenía en el antiguo hotel Concorde, de Portoviejo, y se regresó a su casa en la parte alta de la parroquia urbana Andrés de Vera.
Su casa está cuarteada, ya no tiene el segundo piso, porque las tablas quedaron flojas, resultado de que las columnas cedieron por los deslizamientos de tierra que sufrió el sector, durante el fuerte invierno que soportaron Manabí y otras provincias del país a inicios de este año. Aun así, en un pequeño espacio apenas habitable, ha decidido establecerse.
Otros vecinos del sector de Andrés de Vera, considerado zona de riesgo por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, han tomado la misma decisión. Muchos de ellos estaban albergados en casas de familiares y la gran mayoría, unas 200 personas, en el hotel Concorde, pero desesperados por la falta de una reubicación definitiva han decidido volver aunque el riesgo es constante.
Teresa Vélez, que vivió seis años en España, en donde ahorró para construir su casa, se lamenta que ahora esté ladeada y cuarteada; aun así regresó al sector porque dijo que prefiere la privacidad para ella y su hijo de un año.
Mientras que en el hotel Concorde, donde están hospedadas todavía 97 familias, muchos señalan ya que se regresarán.
Yadira Lucas es una de las albergadas. Ella llegó junto a 349 personas damnificadas de Andrés de Vera. La acompañó su padre, quien sufrió un derrame cerebral y necesita asistencia para sobrevivir. La joven hija y madre de familia reconoció que en el Concorde les dieron ayuda al principio de la tragedia. "Las raciones alimenticias no nos faltaban. Recibimos sábanas y ayuda valiosa", señaló la mujer para agregar que luego esa ayuda se terminó y ahora quiere volver a casa. "La situación aquí cada vez se complica más. Ya la personas no tienen paciencia, hay pugnas y además se han dado robos entre vecinos".
Con ella concuerdan sus compañeras de refugio. "Estamos cómodos. Nos han tratado bien, pero no hay como la casa propia", dijo Martha Muñoz, que espera que se haga realidad la entrega de casas que prometieron las autoridades.
María Flores señaló que, ante la lentitud en la reubicación definitiva, cada día viaja hasta la parroquia A. de Vera para cuidar su casa cuarteada, pues considera también instalarse allá, pues no soporta la falta de privacidad en el albergue.
Todos piensan igual, pero les da temor ir a sus casas dañadas, por los deslizamientos que no han parado, aunque desde hace cuatro meses no llueve en Portoviejo.
María Flores dijo que han pasado seis meses desde que fueron ubicadas allí con la promesa que iban a darles casas, pero que eso no ha sucedido.
En ese tiempo, el Municipio de Portoviejo anunció que la reubicación sería en la parroquia Picoazá, en donde el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) iba a construir las casas que serían regaladas a quienes vivían en zonas de riesgo. Sin embargo, ese proyecto no avanza. "Es más, ni siquiera han comprado un terreno para construir las viviendas", señaló Flores.
Técnicos del Municipio afirmaron que, si no han adquirido el solar, se debe a que el escogido pertenece al Banco Central del Ecuador y que está avaluado en $86 mil, los que no han pagado porque no les han dado un número de cuenta para depositarlo. Una vez que el Municipio solucione el tema contractual del solar, se lo donará al Miduvi y este iniciará la construcción de las viviendas.
La lentitud en los trámites burocráticos es lo que indigna a los afectados, que dicen que ya no soportan un día más en el albergue, en el que en una habitación se ubican hasta tres familias "Aquí no hay privacidad, ni seguridad, pues a mí se me robaron la ropa del cordel" dijo Silvia, otra de las amas de casa desesperadas por salir del sector.
El Concorde también ha sufrido daños. Donde antes había canchas de tenis, ahora hay tendederos de ropa; la net fue reemplazada por un cordel largo de un solo cable. Las plantas y las palmas ornamentales están marchitas. La piscina es un botadero. En las habitaciones se ubican dos y tres familias que deben compartir sala, comedor y a veces hasta el cuarto en un solo galpón. (GM)
El concorde en su buena su época....
El estado de emergencia decretado por el Gobierno por la fuerte estación invernal terminó el 3 de junio en todo el país. Desde esa fecha los damnificados que ocupan el hotel Concorde no han recibido más raciones alimenticias.
El hotel Concorde cada día se destruye más ante la falta de cuidado de los albergados.
El concorde fue uno de los hoteles más lujosos y amplios que tuvo Portoviejo en la década de 2000. Ahora está en manos estatales debido a una deuda impaga que tuvieron sus propietarios con los bancos incautados por el Gobierno.
En su época de oro, era el sito escogido por los presidentes o ministros de Estado en sus visitas a Manabí.
Las reuniones de los partidos políticos y los festivales musicales se realizaban ahí.
En la parte alta de la ciudadela Andrés de Vera, más de 20 casas quedaron inservibles y cuarteadas debido a los deslizamientos ocasionados por el invierno.
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