Opinión de  HOY

Es positivo el desarrollo del nuevo sistema de registro para el ingreso a las universidades públicas que se empezó a aplicar desde el lunes en un plan piloto para la Universidad de Guayaquil, la Universidad Estatal de Milagro, el instituto Central Técnico y la Escuela Superior Politécnica del Ejército.

La inscripción de los postulantes a las universidades se hace vía Internet con el registro en el Sistema Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (SNNA), que administra la Senescyt. Las inscripciones concluirán a fines de diciembre. Después se administrará un examen de aptitud, habrá la selección de las carreras y empezarán los cursos de nivelación. Al término de estos últimos, se aplicará una prueba de conocimientos, de la cual dependerá la permanencia del estudiante en la carrera seleccionada, pero también pesarán los antecedentes de rendimiento académico del estudiante en los últimos seis años de estudio.

La universidad ecuatoriana tiene enormes fragilidades estructurales; entre ellas, las abismales diferencias de formación con las que llegan los estudiantes tras haber culminado los estudios secundarios. Ciertamente es necesario racionalizar el ingreso y buscar mecanismos para ofrecer oportunidades de nivelación básica que permitan a los estudiantes seguir, según sus aptitudes, su formación profesional superior.

Un sistema de inscripción que evite los madrugones y largas colas es un paso inicial positivo. Pero deberá probarse con esta experiencia piloto con el más complejo proceso de ingreso en su conjunto.

Otras dos fragilidades estructurales que debe atender con urgencia el sistema universitario son asegurar los niveles académicos y de investigación de las diversas universidades con rigurosos procedimientos técnicos de acreditación y evaluación, y mejorar las posibilidades y calificaciones de verdadera docencia e investigación de los profesores y su dedicación a la universidad.