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Se despide el viejo

Publicado el 26/Diciembre/2012 | 00:53

Bernardo Tobar Carri贸n

btobar@hoy.com.ec

Vivimos bajo la ilusi贸n de que matamos el tiempo, cuando es el tiempo el que nos mata. Nos aprestamos a dar fin a otro a帽o m谩s, uno que suma en la infinitud del universo, uno que resta en la finitud de nuestras vidas. Es toda una curiosidad que la humanidad celebre el cambio de a帽o, 隆hurra, somos m谩s viejos!, proceso natural que no estar铆a mal festejar siempre que, si tanta alegr铆a suscita la creciente distancia entre el nacimiento y el presente -alargamiento inversamente proporcional a la distancia que va quedando entre el presente y el m谩s all谩-, no se disfrazara la dicha existencial con todos los artilugios que ofrece la tecnolog铆a para ocultar la edad.

Y la edad no solamente se disimula con rellenos sint茅ticos -u org谩nicos, que el prop贸sito es el mismo- entre las grietas de la piel, inyecciones de toxinas botul铆nicas para templar las arrugas o cirug铆as en toda regla, de esas que dejan los ojos bien abiertos, congelados como la piel del contorno, inexpresivos, mientras el maxilar forcejea por dibujar una sonrisa o batirse en carcajada, en intento frustrado por estre帽imiento facial. Desafiar los procesos naturales tiene su precio, el de la indigesti贸n emocional.

Hay otras formas de falsificar la c茅dula de identidad, con el beneficio a帽adido de pasar por saludable y ecol贸gico, como dedicarse s煤bitamente a la halterofilia, volverse gimnasta, ciclista o trotador a los cuarenta y largos, sacando m煤sculo de flaqueza -o m谩s bien de la grasa-, sometiendo a la inveterada protuberancia abdominal, cuando no reestrenando la adolescencia, pareja alternativa incluida, preferiblemente de alto vuelo a fin de calificar como deportista de 茅lite. Esto 煤ltimo se evidencia por la obsesi贸n de medirse, pesarse y verse al espejo, anotando y difundiendo a quien quiera o铆rlo las 煤ltimas gestas aer贸bicas para quemar y expulsar calor铆as como si se tratara de malos pensamientos en la 茅poca de la Inquisici贸n.

Ni por un segundo dudo de las bondades del deporte o de los beneficios de la medicina aplicada responsablemente; simplemente observo la contradicci贸n de quienes pretenden celebrar su cumplea帽os cada vez m谩s j贸venes, en rebeld铆a contra el paso del tiempo. Especialmente quienes han pasado media vida entre el dale que te pego y la sobredosis, se transforman en el umbral que separa la mocedad de la joroba en atletas expertos, modelos de austeridad et铆lica, consumidores obsesivos de todo lo natural, lo org谩nico, lo light, lo zero, lo sin preservativos -que m谩s bien usan para seguir quemando calor铆as-. Es cierto que los grandes pecadores convertidos suelen ser los religiosos m谩s fan谩ticos e irreductibles, los de las primeras filas el domingo en misa: es la psicolog铆a de la compensaci贸n, la misma que seguramente anima a los primeros en cargar sus bicicletas para la aventura del fin de semana. Y como nada es gratis, todo este esfuerzo por hallar la fuente de la eterna juventud consume tiempo valioso, deja miles de p谩ginas sin lectura, horas de conversaciones en el silencio, familiares y amigos esperando.Creemos despedir al Viejo. Pero es siempre el Viejo el que nos despide a nosotros. A ver si lo celebramos sin esconder las canas.

Autor: Bernardo Tobar - btobar@hoy.com.ec Ciudad Quito

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