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Santos va tras el sillón de Uribe

Publicado el 24/Mayo/2009 | 00:05

Colombia: ¿habrá reelección?

Para muchos, la dimisión del ministro de Defensa es una señal de que Uribe no será candidato en 2010 y de que Santos dio el salto

"Es ahora o nunca. Esperar puede significar nunca". Las probabilidades de que las estrellas se alineen más de una vez son ínfimas, explicó Bob Kerrey, un respetado ex congresista y héroe de Vietnam a Barack Obama en 2006, cuando el ahora presidente estadounidense era un novato que contemplaba lanzarse a la Presidencia, pero dudaba de que fuera el momento adecuado, en momentos además en que todos los analistas daban por sentado que Hillary Clinton sería la candidata demócrata y que sería un suicidio político enfrentársele.

Juan Manuel Santos pareció estar en el mismo dilema y, al igual que el presidente estadounidense, también optó por lo segundo. El saliente ministro de Defensa colombiano destapó esta semana sus cartas al anunciar su dimisión con el fin de presentar su candidatura presidencial para los comicios de 2010. Pero aclaró que no daría un paso sin la venia del presidente Álvaro Uribe: "No salgo como candidato. Si Uribe decide lanzarse, cuenta con mi total apoyo; si decide no lanzarse, yo seré candidato", repitió. Además, señaló que "intuye" que Uribe no será candidato.

Pese a que su renuncia, no fue sorpresa para nadie (el límite para retirarse y no quedar inhabilitado en su aspiración presidencial vencía el 29 de mayo), el momento no se veía más propicio. Por primera vez en su vida política, puntea en las encuestas (está casi empatado con el ex alcalde de Medellín Sergio Fajardo, quien se define como "ni uribista ni antiuribista"). Desde que está montado en el Ministerio de Defensa y luego de los éxitos militares más espectaculares de las últimas décadas, ya el 80% de los colombianos lo identifica y dos terceras partes de estos, favorablemente, según Gallup. Pese a que también le tocó afrontar la peor de las vergüenzas: los civiles asesinados por militares que luego eran presentados como guerrilleros muertos en combate -los llamados "falsos positivos"-, Santos tiene todo a su favor para llegar al sillón de Nariño, pero aún un pequeño problema: la indecisión de su jefe.

El hombre del año. El año 2008 fue, tal vez, cuando más duros golpes militares dio la Fuerza Pública a las FARC, y la gerencia de Santos fue decisiva. La prestigiosa revista Semana describió su gestión en su carátula del 22 de diciembre de 2008, cuando lo definió como "el personaje del año". Apenas dos meses más tarde, Santos reveló a los medios de comunicación la muerte de "Manuel Marulanda", líder histórico y fundador de las FARC. Dio la noticia incluso antes de que el propio secretariado de la guerrilla la confirmara, con lo que dejó la sensación de que las FFAA están muy bien informadas sobre lo que pasa dentro de la guerrilla.

Y no habían pasado 60 días cuando, el 2 de julio, fueron liberadas 15 personas que los insurgentes tenían privadas de su libertad. Entre ellas, estaban Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 militares que ya casi ajustaban una década cautivos.

Esos logros hacen que las encuestas auguren que si Uribe decide no presentarse a la segunda reelección o la ley no se lo permite, Santos tenga grandes opciones. Aunque Uribe mantiene una posición ambigua frente al tema de si quiere o no quedarse en el poder, ha sido claro en asegurar que pretende garantizar la continuidad de sus políticas bandera: la seguridad democrática y la confianza de los inversores, y Santos es el segundo dirigente que los colombianos más identifican con la mano dura contra las FARC. El primero es Uribe, y allí, paradójicamente, radica el problema para Santos. Porque en esa comparación, pierde por goleada con el artífice de la política de seguridad.

Una clara muestra de la indefinición de Uribe se dio este jueves, cuando consideró "inconveniente" optar a una segunda reelección, aunque no descartó ser candidato en 2010. A su juicio, tal y como lo señaló durante un foro de The Economist en Bogotá, "el país tiene muchos buenos líderes". El presidente hizo estas declaraciones horas después de que los líderes de la oposición dijeron que están dispuestos a acordar en la segunda vuelta una alianza contra la campaña a favor de la reelección.

El "olfato" del ex ministro. De este economista y administrador de 57 años, hijo de una de las familias más prestigiosas del país, dueña del diario El Tiempo, se dijo que dimitiría en agosto de 2008 para salir en hombros después de la "Operación Jaque". Que en enero, para arrancar el año en campaña. Que después de la captura o muerte del "Mono Jojoy". La realidad, tal vez, era más cruda: Santos esperaba que se resolviera la incertidumbre acerca del referendo que preguntaría a los colombianos si están de acuerdo con una reforma en la Constitución que permita la reelección de Uribe. De la consulta popular nada está dicho aún. Todavía hay la posibilidad de que se hunda en la conciliación en la Cámara, en la Corte Constitucional o en el propio referendo. En Colombia, por ello, muchos analistas le apuestan a que "Santos debe tener el olfato de que no va pasar". Pero no lo puede decir, pues oponerse públicamente al referendo hoy es ganarse la enemistad del presidente. "Su mejor opción es jurar su fidelidad a la seguridad democrática y la confianza inversionista, los pilares del uribismo, y esperar a que las probabilidades de que el referendo se enrede jueguen a su favor", reflexiona la revista Semana. (PBM)

Crisis con Ecuador y Venezuela ¿plataforma política?

"Golpear a terroristas que sistemáticamente están atentando contra la población de un país, así estos no se encuentren en su territorio, es un acto de legítima defensa y una doctrina cada vez más aceptada por la comunidad y el derecho internacional"… Las declaraciones del ex ministro de Defensa de Colombia -en plena crisis con el Ecuador por el bombardeo del Ejército colombiano en el que murió el número 2 de las FARC, Raúl Reyes, el 1.º de abril de 2008- levantaron mucho polvo en materia diplomática e hicieron gastar mucha tinta en los periódicos para hablar al respecto. Sobre todo porque a lo que Santos se refería era a la política Bush, que propugnaba unilateralmente el uso discrecional de la fuerza en la conocida "guerra preventiva", en oposición a la ""diplomacia preventiva", contemplada por la ONU.

De parte de Venezuela, Hugo Chávez amenazó con responder con las armas a una agresión colombiana. Haciéndose eco de la misma "diplomacia de micrófono", en respuesta a la tesis de la "guerra preventiva" esgrimida por el entonces ministro colombiano, Rafael Correa dijo por su parte a Santos que las operaciones para luchar contra los grupos armados ilegales deben empezar "por casa" y que "no ha entendido que en América Latina no hay lugar para aspirantes a emperadorcitos".

Muchos analistas en Colombia y el Ecuador vieron las continuas declaraciones provocadoras de Santos como una estrategia en época de campaña por hacer de la crisis con Quito y Caracas su plataforma hacia la Presidencia. Encuestas de ese entonces de la firma Invamer-Gallup ya lo mostraban con una alta popularidad, pero lo que más hacía sostener dicho presentimiento era que el reporte aseguraba también que el 74% de los encuestados veía a Venezuela con una imagen negativa y un 64%, lo propio con el Ecuador, a nivel de Gobierno. (PBM)

Hora GMT: 24/Mayo/2009 - 05:05

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