Críticas de TV
Por César Ricaurte
No hay muerto malo, suele decir la sabiduría popular. Tampoco en la televisión. Mucha razón tenía el ex diputado socialcristiano "Pocho" Harb en la entrevista con Andrés Carrión: "Me complace que no solo los detractores políticos, sino aquellos líderes de opinión pública reconozcan los méritos de León Febres Cordero".
Y lo cierto es que hay que estar de acuerdo con Harb, después de haber visto el minidocumental presentado por Ecuavisa, con la narración y un tono elegíaco, apenas disimulado tras el "neutro" recuento de virtudes y errores. La música de fondo, la voz, los temas del recuerdo, la mala suerte que "persiguió" a su Gobierno, todo parecía más propio de En olor a santidad, aquel seriado emitido tiempo atrás.
Porque la imagen que se nos queda en la retina es la de un León Febres Cordero como un hombre extraordinario, un animal político a tiempo completo, capaz de enfrentar todas las dificultades, sobreponerse a sus detractores, gritar "yo no me ahuevo" como signo de varonil líder político, retornar desde la paz de sus caballos de paso para salvar a Guayaquil y todo acompañado (hay que reconocerlo) por magníficos testimonios visuales de la época
Si se quiere hacer un balance equilibrado hay mucho más y debe estar acorde con una pregunta: ¿cuál es el legado de León Febres Cordero a la política ecuatoriana? Hay muchos familiares de las más de 500 víctimas de su Gobierno que podrán decir muchas cosas, pero ni siquiera mencionan el tema. Pero están muchas otras cosas: el estilo que imprimió a la democracia ecuatoriana desde principios de los años ochenta, la forma de perseguir como "perro con hambre" a sus enemigos, la manera de mover los hilos de la justicia, la retórica machista y destemplada que ha marcado la forma de hablar de cualquier aprendiz de político en este país
Todo eso se lo debemos. Al lado de la transformación de Guayaquil y cualquier otra obra que se le atribuya. Sin duda, se debe respetar a los muertos y el dolor de sus familiares, pero tampoco es tiempo de elegías, sino de balances justos y serenos.
Hora GMT: 17/Diciembre/2008 - 05:02

17/Diciembre/2008 a las 12:41
El articulista critica a los medios por exaltar a León Febres Cordero, o al menos así lo percibe él, y pide que sean más objetivos. Mas sin embargo, en su editorial, no le concede un sólo mérito al ex presidente recién fallecido. Sólo se limita a criticarlo con dureza, tanto que hace esfuerzos para ubicarlo entre los peores genocidas. Trata incluso de minimizar la enorme transformación de Guayaquil emprendida por el ex presidente. Ojalá este señor, empleara la misma energía y "objetividad", para criticar a la izquierda ecuatoriana, especialmente a partidos como el MPD, la ID y el sancocho ese llamado AP.
17/Diciembre/2008 a las 13:48
Menciona con evidente malicia y sarcasmo que la prensa presenta a Febres Cordero con olor a santidad, como si reconocer los meritos de un hombre fuera elevarlo a los altares. Esa clase de maniqueismo que tanto daño nos hace; para los detractores Leon solo fue un represor !Cuanto puede cegar el odio! Yo me pregunto y los angelitos que se alzaron en armas contra la democracia que esperaban que el Estado responda con flores a las balas, a los secuestros de gente inocente, a los asaltos bancarios. Ellos eligieron el camino de la violencia y cosecharon sus frutos. Mas alla de todo eso esta a la vista de todos las obras de Leon, dense una vuelta por Guayaquil donde vivimos la cuarta parte de los ecuatorianos, de todos los rincones de la patria, o es que acaso para algunos Guayaquil no es la patria?
17/Diciembre/2008 a las 17:19
Coincido con el artículo de César Ricaurte. Las objeciones no tienen sustento: CR no pone en entredicho que el trabajo de LFC por Guayaquil desde la Alcaldía no haya rendido frutos, que muchos juzgan en buena medida positivos (hay que anotar también que otros guayaquileños los objetan en todo o en parte). CR se concentra más bien en señalar el legado negativo en términos de práctica y usos políticos de LFC -autoritarismo, intolerancia, violencia verbal, imposición política- y sostiene que son de mayor trascendencia en términos negativos. La desaparición de cualquier ser humano no es motivo de jolgorio, pero tampoco debe ser causa de miopía histórica.
17/Diciembre/2008 a las 18:19
autoritarismo, intolerancia, violencia verbal, imposición política dice Valencia, me suena muy familiar en los actuales momentos, no me queda claro de que gobierno habla. En todo caso el balance del legado politico de Leon es positivo. Destarticulo el terrorismo, fue el primero en proponer la participacion de independientes en los procesos de eleccion popular, gracias a lo cual Rafael Correa es presidente. No olvidar estos aspectos. Desaciertos evidentemente los tuvos nadie dice que sea un santo, pero el balance es positivo. Repito: visiten Guayaquil. Los detractores son esa minoria que siempre voto por el PRE con resultados que estan a la vista de todos.
17/Diciembre/2008 a las 18:25
En cierta forma el Sr. Ricaurte tiene razón. Cuando llegue el momento hasta de Rafael Correa dirán que ha sido "bueno". Tenga paciencia y espere.
17/Diciembre/2008 a las 21:46
Sr. Ricaurte:
Solo comente lo que pasa en la TV, no le alcanza para tratar temas que trascienden, en este caso la obra y el legado del Ing. Leon Febres Cordero, usted se dedica a repetir lo mismo que los adversarios y enemigos politicos repetian cada vez que habia una campaña electoral.