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Salgado o cómo llover sobre mojado

Publicado el 30/Diciembre/2012 | 12:57

Salgado o cómo llover sobre mojado

La crónica

Roberto Aguilar


Editor de Contenidos

Ahora que Pedro Delgado cayó en desgracia y se fue a Miami, la Comisión de Fiscalización de la Asamblea vuelve sobre el caso Cofiec y pide al Fiscal hacer lo propio. Una sesión con final anunciado de antemano.

Silvia Salgado está orgullosa del deber cumplido. La Comisión de Fiscalización, que ella preside, "ha actuado –son sus palabras- de manera transparente y sobre los canales legales que permite inclusive tener como resultado sanciones". En el caso Duzac, que otros llaman caso Cofiec y unos pocos audaces –ella no, desde luego, ni nadie en su presencia-, caso Delgado, deja las cosas bien encaminadas al término de 2012: la Fiscalía, abriendo otra vez los expedientes; la Contraloría, emitiendo informes a ritmo de Vuelta a Francia; la propia Comisión, interesadísima en el tema, juntando legajo tras legajo con afán coleccionista y derivando conexiones que van desde la crisis bancaria del 99 hasta el pedido de extradición a los hermanos Isaías, a quienes Gastón Duzac no tuvo el gusto de conocer. Orgullo legítimo siente, por eso, Silvia Salgado. Hasta se permite soñar en voz alta. Ella ya decidió cuál será su gran aporte para la historia: no resolver casos, que para eso no está, sino juntar papeles (finalmente lo reconoció: su comisión es un archivo) y publicarlos.

– Estamos haciendo para recopilar y hacer la publicación del libro –deja caer como inadvertidamente. Pone cara de abrumada ante semejante colección de documentos y remata sacando pechito–: esta Comisión va a terminar haciendo un libro sobre el tema del salvataje bancario.

–¿Cómo le ponemos? –pregunta, retórico, Dalo Bucaram– ¡El Gran Primo!

Algo ha cambiado desde la última vez que la Comisión trató el caso Cofiec (o Duzac o Delgado) y emitió su informe exculpatorio. En esa ocasión (fines del mes de octubre) un chiste como el que se acaba de mandar Dalo Bucaram hubiera sido inadmisible e inadmitido por la presidenta, por el ala oficialista de la comisión y por las en ocasiones decenas de asambleístas del correísmo que asistían a las sesiones para brindar su apoyo moral y político al primo del presidente de la República y hasta al cuñado del primo si fuera necesario, como en efecto lo fue. Ahora, no hay correístas en las barras (no hay, de hecho, más testigos que los reporteros y las cámaras de televisión) y los que ayer defendían a Delgado ya cumplieron con su ritual autoflagelatorio de darse golpes en el pecho y proclamar: ¡Ese señor nos ha engañado! ¡Lo creíamos honesto y no ha sido ni economista! Así que el chiste de Bucaram se admite y se festeja. Después de todo, el señor está en Miami.

Es la última sesión del año y casi no se instala por falta de quórum. Veinte minutos después de la hora señalada, sólo estaban ahí, en torno a la presidenta, los asambleístas Luis Morales, Galo Lara, Eduardo Carriel y Marlley Vásconez. Faltaba uno.

–Y ese señor fiscalizador que hay por ahí, cómo es, el señor Bucaram, ¿no ha venido? –Salgado pronunció la palabra "fiscalizador" con un dejo de desprecio muy extraño para venir de la presidenta de la Comisión de Fiscalización–. Si en cinco minutos no se incorpora nadie, nos declaramos en sesión de trabajo.

No fue necesario. Bucaram llegó, el correísta Fernando Cáceres llegó y todo siguió su curso normal, a saber: lectura y aprobación del orden del día, debate sobre temas insustanciales, precario acuerdo, elaboración de informe, votación.

Suele ocurrir en las sesiones de la Comisión de Fiscalización que el orden del día venga con trampa. En esta ocasión, por ejemplo, el punto principal decía: "Conocimiento de la resolución del Consejo Administrativo de la Legislatura (CAL) respecto del informe de la Comisión de Fiscalización y Control Político sobre la investigación del préstamo otorgado por el banco Cofiec al señor Gastón Duzac y análisis del cumplimiento de las recomendaciones del informe por parte de los organismos de control". Nótese que para llegar al caso Cofiec-Duzac-Delgado hay dos filtros burocráticos: la resolución del CAL y el informe de la propia Comisión. Los asambleístas no se reúnen para discutir el caso, sino para conocer la resolución sobre el informe sobre el caso. Parece una nonada pero, cuando se es Silvia Salgado, hay un universo de diferencia entre una cosa y la otra.

–Lastimosamente eso no está en el orden día. –Con estas palabras, Salgado se sacará de encima las propuestas más incómodas en estricto apego al reglamento.

El hecho es que, como en todas las sesiones de la Comisión de Fiscalización, todo estaba decidido de antemano (de lo contrario, la Comisión no sesionaría nunca). El título del libreto de hoy podría ser, parafraseando a Cortázar, "pérdida y recuperación del Caso Duzac". En octubre, cuando la Comisión remitió al CAL el informe que dejaba a Pedro Delgado libre de toda sospecha, parecía que no había nada más que hacer al respecto. Ahora que Pedro Delgado cayó en desgracia y se fue a Miami, el CAL ordena a la Comisión hacer un seguimiento del caso y emitir un informe cada 15 días. Y la Comisión descubre, alborozada, que se ha reunido de pronto un cúmulo de nuevas evidencias que justifican la reapertura del caso en la Fiscalía.

Una vez que el secretario termina la trabajosa lectura de la resolución del CAL, la presidenta (que no deja de desesperarse con él, es evidente que no lo soporta) emprende la enumeración de esas nuevas evidencias. Son tres, y resulta sorprendente que nadie resulte sorprendido de cuáles: en primer lugar, la auditoría de la Superintendencia de Bancos, que no sólo es anterior al informe de la Comisión sino que fue la causa inicial para la Comisión se reúna a tratar el tema; la segunda nueva evidencia es ¡el informe de la Comisión! La tercera, una serie de documentos que la Contraloría ha empezado a emitir en los últimos días como si su vida dependiera de ellos, en dos de los cuales se establece indicios de responsabilidad penal contra los administradoras de dos empresas incautadas que garantizaron el préstamo a Duzac con plata pública.

Con esto y un bizcocho, la presidenta de la Comisión bien puede desentenderse del debate y enfrascarse con su secretario en la redacción del informe final.

 –¡Señor secretario por favooor! ¡Agarre la idea! –es obvio que este, a diferencia del anterior, Juan Pablo Pozo, no llegará a vocal del Consejo Nacional Electoral–. Ya, ya, redactemos.

Mientras tanto, en torno a la mesa, los miembros de la Comisión se enfrascan en bizantinas discusiones que ningún informe recogerá ni pasarán a documento alguno. A Luis Morales, del Prian, le interesa aprobar una solicitud dirigida al superintendente de bancos para que les permita visitar, acompañados de notario público, las bóvedas del Banco Central, con el fin de verificar in situ "qué más se ha llevado Pedro Delgado". Galo Lara, de Sociedad Patriótica, quiere que la Comisión dirija una carta al presidente de la República pidiéndole el envío inmediato del título de Pedro Delgado que obra en su poder. La correísta Marllely Váscones, con su estridente y nerviosa voz de tiple, habla de cualquier tema mientras al disimulo va dejando caer, como quien no quiere la cosa, la lista de títulos académicos que la adornan –la licenciatura, la maestría, el doctorado– para que nadie tenga dudas; habla al borde del chillido y enrojece, habla y enrojece. Dalo Bucaram, más político, toma la palabra para recordar las omisiones de la Comisión cuando se reunió a investigar el caso en octubre. Y la presidenta, manos a la obra con el secretario ("¡Ponga pues, pero ponga!") que la saca de quicio. Apenas levanta la cabeza una que otra vez para hacer una aclaración o lanzar un llamado al orden:

–Compañeros, no encontremos en este proceso actitudes vampirescas en donde simplemente lo que pretendamos es alimentarnos a lo mejor con las situaciones que a todos los ecuatorianos nos preocupa y nos debería preocupar más bien tener resultados.

Clarísimo. O bien:

–Lo que yo sugiero y recomiendo es que se llegue, en esta sesión, a recomendaciones muy puntuales a los organismos de control a efectos de poder con-tri-bu-ir, no solazarnos de los problemas que son muchos, entiendo yo, y que es importante que vayan en esta función del Estado, respuestas que los ecuatorianos aún esperan.

Ya está por terminarse la redacción del documento ("¡Ahí, secretario, ahííí!"), y la que se solaza es Marllely Vásconez, restregando su título de doctora en Jurisprudencia a quien se le ponga por delante. Cuánto confiará Silvia Salgado en ella y en sus pergaminos para que, a la hora de requerir asesoría jurídica, prefiera solicitársela a Luis Morales, que es de oposición.

–A ver Luchito, écheme aquí una mano.

Listo. El primer informe quincenal de la Comisión de Fiscalización sobre el caso Cofiec-Duzac-Delgado ha sido felizmente parido. En él, se solicita al fiscal Galo Chiriboga la reapertura del caso que, con la férrea disciplina que caracteriza a ese funcionario, dio por cerrado hace meses.

Cosa curiosa: en octubre, cuando se trataba de exigir al Fiscal que investigue a Pedro Delgado y que dicte medidas cautelares en su contra (para que no abandone el país, por ejemplo), esto es lo que dijo Salgado, para quien pueda entenderla:

– Ustedes saben una no sé, una exclamación en la prensa de la presidenta de la Comisión de Fiscalización, o sea tuvo como respuesta de que obviamente o sea, él sabe en qué momentos concluye la indagación y tiene elementos de convicción para poder iniciar la instrucción fiscal. Pero de ninguna manera eso puede, no cierto, limitarnos a nosotros, decir demandamos, recomendamos, exigimos inmediatamente. En todo caso, o sea, eso, total apertura, para que se entienda, primero que esta comisión está actuando recogiendo los hechos, de que nada, absolutamente nada se ha evadido o se ha dejado de incluirlo y que la correspondencia en este caso a la autoridad competente es la determinación de delitos que inclusive pueda iniciar ya los juicios correspondientes.

O sea que no, que no cabe.

Ahora, ella fue la primera en proponer que se pida al Fiscal la reapertura del caso. Y que se impongan las medidas cautelares. Sin dilación. Para mañana es tarde.

Primer resultado del seguimiento quincenal de la Comisión de Fiscalización al caso Duzac: se prohíbe a Pedro Delgado, que está en Miami, salir del país. Se hizo justicia.

 


Más Información:


»Las reglas electorales, con un montón de fallas

»El correísmo y su colosal deuda política


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Comentarios

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  1. 1 alfonsino

    Si Quito se ha prostituído miserablemente es por la invasión de éstos chagras, torpes y cerriles
    Acaso no saben que el presidente le puso a delgado para cumplir sus fines?
    Primero lapidar las empresas incautadas y luego realizar el blanqueo de dinero con los iraníes?
    No en vano una vez que no se pudo negociar cofiec a los iraníes se lo pasó inmediatamente al banco Central al primo
    Asi que no me vengan, que no sabía nada

  2. 1 mauricio

    La forma de administrar justcicia en "esta revolución" es de lo mas curiosa, pues el primo economista " título falso" sale rumbo a Miami a farrear, ya que tenia programada esa importantísima actividad familiar, sin que ni al presidente le importe un pepino, eso de que que los falsificadores tengan que rendir cuentas a la justicia, de la que tanto se habla en las sabatinas y se dice que ha mejorado un mundo, aunque le falte mejorar unos dos mundos mas, pero como en esto están "los delgados" el resto de los ecuaroianos no importamos, pues solo ellos entienden y resuelven estas cosas, de títulos falso, y de regresos a dar la cara,"que me han engañado", "que nos ha traicionado" Y OTRAS COSITAS QUE SE DESCUBRIERON GRACIAS A QUE "LA PRENSA CORRUPTA" no calla, esto que era un secretito de "familia" y tenia mas de 22 años bien guardadito; total les jodemos en las próximas elecciones y le matriculamos al pedro en una universidad gringa, para que ya no molesten,los de la "oposición" envidiosos

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