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'Rusia, como gran imperio, debe estar rodeada de amigos'

Publicado el 30/Noviembre/2008 | 00:04

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La Cancillería rusa aseguró en un comunicado oficial, en marco de las visitas de Medvedev a varios países: 'Regresamos a América Latina y regresamos para siempre'

Con su llegada a La Habana, el presidente ruso Dimitri Medvedev concluyó el viernes pasado una histórica visita a América Latina, que incluyó a Perú, Brasil y Venezuela.

Varios análisis consideran que mientras los EEUU debaten acerca del albedrío financiero, del previsible puesto que espera por Bush en el ranking histórico de las peores administraciones, o del potencial de "cambio" que arrastra la "Obamamanía", el mundo es testigo de movimientos estructurales que desafían la estabilidad del bloque de las potencias hegemónicas globales. ¿Pero qué podría estar detrás de este inusitado interés ruso por América Latina?

Según la revista Newsweek, "la doctrina Medvedev" contempla tres ejes para ubicar a Rusia en el sitial que cree merecer: crear un nuevo bloque de seguridad, un cartel del gas y transformar a Moscú en el centro financiero del mundo. Para lograrlo, rediseña la infraestructura mundial, y una manera de hacerlo es reemplazando en algo la influencia de los EEUU en Europa, y aprovechando el surgimiento de líderes adversos al imperio (EEUU) en América Latina.

Medvedev está empeñado en impulsar la construcción de la Organización de Cooperación de Shanghái, un bloque de seguridad similar al de la OTAN. Este ente integraría a los países asiáticos, y a sus grandes potencias: Rusia y China.

Las metas ambiciosas, del actual presidente ruso, han evolucionado del antiguo plan de Putin de restaurar la grandeza rusa en casa y en el extranjero. Sin embargo, Medvedev, con respecto a sus relaciones exteriores, se ha cuidado de aparecer como más débil que su antecesor. Putin habló de un "mundo multipolar", pero Medvedev tomó la ley internacional en sus manos, cuando los tanques rusos entraron en Osetia del Sur y Abkhazia.

Luego, Rusia reclamó a la diplomacia internacional un cambio para que esta les reconozca "intereses privilegiados" frente a sus vecinos, en una clara afirmación del viejo principio soviético de la esfera de influencia.

Para el diputado oficialista de la Duma, Sergei Markov, "no se trata de reconstruir a la Unión Soviética", pero explica que "Rusia, como un gran imperio, debería estar rodeada de amigos".

Con estos antecedentes, Rusia lidera hoy en día la gran apuesta en materia de política exterior. Ha empezado por aplicar su peso político y económico en el BRIC (siglas que identifican a los cuatro gigantes emergentes Brasil, Rusia, India y China), que se presenta como una sólida alternativa al poder concentrado en el selecto G-7. Además del BRIC, el Kremlin centra su atención en Latinoamérica, región estratégica para el desarrollo del nuevo siglo, por sus recursos naturales que escasean en el Viejo Continente, y por las enormes reservas de hidrocarburos. Según el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, "la activación de la cooperación política, económica, comercial, científica, humanitaria y cultural con los países de América Latina y el Caribe figura entre las prioridades de la política exterior rusa. Para Rusia, América Latina es un socio natural constructivo" dijo. Un análisis de la página de Internet Glocalia.com explica que la llegada de Medvedev al Brasil, el pasado 26 de noviembre, tiene una
explicación lógica: geográficamente, son dos de los países más extensos del globo y poseen incalculables riquezas naturales, son dos de las cuatro economías más dinámicas del mundo, y hasta ahora mantienen altos índices de crecimiento sostenido, poseen los aparatos de negociación más activos del mundo y ambos dan prioridad a la política exterior. Los dos rechazan la hegemonía estadounidense y no ocultan sus intereses expansionistas. Por si fuera poco se saben gigantes.

Ambos gigantes decidieron ampliar la cooperación en las áreas de energía nuclear y desarrollo satelital con fines militares. Suscribieron un acuerdo en materia nuclear, que incluye la prospección de uranio e investigación sobre el uso pacífico de ese tipo de energía, que incluye la construcción de reactores atómicos en Brasil con tecnología rusa.

En Venezuela, Rusia decidió enviar una flota naviera de guerra, encabezada por el emblemático Pedro el Grande para realizar prácticas conjuntas. La llegada de los buques coincidió con la visita de el presidente ruso a su homólogo

El presidente venezolano, Hugo Chávez, ratificó el inmejorable estado de las relaciones entre ambos gobiernos, fortalecidas en los últimos años por la compra del Gobierno bolivariano de armamentos, bienes de producción y tecnologías. Tanto Chávez como Medvedev califican el acercamiento de sus países como parte de una "alianza estratégica" para el desarrollo y la seguridad regional, además de ser los principales promotores de un "orden multipolar".

En agosto, ambos mandatarios suscribieron acuerdos energéticos para la explotación de hidrocarburos en Venezuela y sentaron las bases para la conformación de un banco estatal ruso-venezolano que financiará proyectos binacionales. El próximo avance contractual estará enfocado en el desarrollo nuclear venezolano (Rusia construirá un reactor nuclear en Venezuela) y en la transferencia de tecnología atómica para ser utilizada con fines civiles, según Chávez. Este acercamiento con Venezuela ha abierto las puertas a países que siguen la tesis de Chávez, como Bolivia y Ecuador, para acercarse a Rusia.

En el caso ecuatoriano, el Kremlin envió a su ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, quien aseguró "nuestra nación está interesada en trabajar con nuestros socios ecuatorianos en muchos temas incluyendo el petróleo, el gas y en el campo de la energía, incluyendo la energía atómica". Por su parte, Quito presentó "una cartera de proyectos de inversión en sectores estratégicos como el petrolero, vialidad, energía y de apoyo en la banca pública", según señaló la canciller María Isabel Salvador.

Lavrov se reunió con el presidente del país, Rafael Correa, quien elogió a Rusia por su "resurgimiento" y señaló que "tiene todo para ser una gran potencia".

En un comunicado emitido por la cancillería rusa se asegura: "Regresamos a América Latina y regresamos para siempre". (AFP-CRR-Internet)

Medvedev 'inaugura' su relación con América Latina


Punto de vista

Carlos Chirinos, analista y comunicador social

Desde que terminó la Guerra Fría, la relación entre Rusia y América Latina ya no es lo que era, pero ahora, 20 años después, los rusos vuelven por sus fueros y por algunos negocios.

La desaparición de la Unión Soviética alejó a Moscú de estas costas y le quitó la influencia de la que gozaba desde los años 60 con el triunfo de la Revolución Cubana, pero en los últimos años de la presidencia de Vladimir Putin (el ahora primer ministro), Rusia empezó a interesarse nuevamente por estas latitudes.

El interés de Putin no obedecía solo a su vieja alianza con la Cuba comunista, sino que era más amplio, tanto en países como en objetivos. Lo que antes era puro cálculo geopolítico hoy está muy aderezado con intereses comerciales.

A todos sirve la nueva estrategia. Rusia amplía su influencia diplomática y simultáneamente genera nuevos negocios. Los países latinoamericanos, por su parte, establecen alianzas que ayudan a reducir el peso de la política estadounidense en el continente.

Aunque no podría decirse que Putin era un gobernante de izquierda, su política de relanzamiento mundial del poder ruso se vio favorecida por el "giro izquierdista" de la región y lo acercó a gobiernos como el de Venezuela y de sus aliados.

Y noviembre de 2008 podría llamarse "el mes de Rusia" en buena parte de América Latina. Al cabo de varias semanas de visitas de comisiones rusas de alto nivel a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba, Nicaragua o Argentina, el mes cerró con la llegada del presidente Dimitri Medvedev a la región.

La visita presidencial coincide con las maniobras militares conjuntas en aguas del Mar Caribe con Venezuela, país cuyo presidente, Hugo Chávez, dice estar construyendo "un mundo pluripolar" con su alianza con Moscú.

Pero la estrategia de la diplomacia rusa en América Latina también es multipolar y pasa por relanzar las "tradicionales relaciones" con Cuba y con la Nicaragua "sandinista" y aprovechar los nuevos gobiernos de izquierda como los de Bolivia o Paraguay.

Ese supuesto signo "izquierdista" de la renovada presencia rusa en América Latina es visto por algunos como una potencial reedición de las tensiones de la Guerra Fría, sobre todo entre quienes equiparan la Venezuela de Chávez con la Cuba de Fidel Castro.

Venezuela se ha convertido en el principal enemigo -hasta ahora retórico- de la política estadounidense en la región y también se ha transformado en el principal socio militar de los rusos en el continente, con compras que hasta ahora totalizan los $3 000 millones.

Pero también se ha vuelto un socio energético importante con los negocios entre la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) y las rusas Lukoil y Gazprom, en lo que muchos consideran puede convertirse en la mayor alianza petrolera mundial.

Por eso muchos se preguntan si Caracas va a ser lo que fue La Habana de los años sesenta y se convertirá en el extremo latinoamericano de un futuro eje con Moscú, que contrarreste la política estadounidense.

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Hora GMT: 30/Noviembre/2008 - 05:04

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Comentarios

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  1. 1 cj1rom desde - lima

    peru siempre estubo mas cerca de rusia que de usa , hasta tenemos todo las armada con jugetes rusos . me gusta la ideologia rusa y lo bien que defienden su territorio

  2. 1 cj1rom desde - lima

    me gusta mas rusia , USA ya paso de moda aca en peru tenemos la armada con jugetes rusos desde hace mucho tiempo atras

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