Julio Zary
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1 Es encomiable la declaración de la noble clase del volante al celebrar su día clásico. Hay que tomarle la palabra: "Ser chofer profesional es contar con la formación técnica, social y cultural para ejercer como actividad laboral la conducción de un vehículo de transporte público".
2 Lo que no está bien claro es quiénes son los que pertenecen al gremio, o sea, a la Federación de Choferes Profesionales del Ecuador. ¿Son los simples asalariados que ni siquiera son afiliados al IESS, que trabajan de sol a sol? ¿O son los dueños de las empresas de transportes?
3 La cosa es que un chofer que comienza su vida laboral después de haber obtenido su licencia de manejo no está en capacidad de comprarse un vehículo y tiene que resignarse a ser un empleado de una de las tantas empresas de transporte que operan en el país. No es fácil la tarea.
4 Así que, unos deben ser los choferes "dueños" y otros, los choferes que dependen de los señores del transporte. Los segundos son los que no tienen tiempo para asistir a los talleres de capacitación organizados por la federación y, si lo hacen, están muy cansados y con estrés.
5 Y quién sabe si por el excesivo trabajo o por no tener bases sólidas de mecánica o por falta de educación para tratar a las personas, son los que muchas veces se convierten en responsables de los accidentes de tránsito que se producen diariamente en las carreteras del Ecuador.
6 El gremio debe estar consciente de esta realidad. Es cierto que un reducido porcentaje de choferes está involucrado en las tragedias pero, asimismo, las cifras de víctimas siguen siendo extremadamente altas. Paradójico, pero algo hay que hacer para que se detenga el reguero de sangre en las vías.
7 Bien, pasemos a revisar lo que sucede en el Biess, "nuestro banco", "el banco de los afiliados". El caso es que allí no todo es color de rosa como nos lo pintan las cuñas. Para comenzar, los trámites para conseguir un préstamo hipotecario son interminables, muy engorrosos.
8 Las cosas comienzan a trabarse en el propio Biess y, luego, en los estudios jurídicos externos contratados. Al principio se trata con los empleados de ventanilla de "nuestro banco". Allí se inicia el calvario. Que falta tal papel, una coma, que tal palabra no es así, etc.
9 El suplicio continúa con los abogados. Para cada pago, ya sea al Municipio, al Consejo Provincial y al Registro de la Propiedad, se han fijado nueve días laborables. ¡Más de un mes!, si hacemos las cuentas. Mientras tanto, comienzan a correr los intereses que cobra el constructor.
10 Los afiliados no piden que se eliminen los requisitos que todo banco exige, sino que el trámite sea más ágil. Los bancos privados son muy estrictos, pero un crédito lo despachan con rapidez. A fin y al cabo, ese es su negocio. El negocio del Biess es servir a sus afiliados.
Autor: Julio Zary - Ciudad Quito
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