En un rincón del centro histórico, las luces tenues y el sonido del requinto acompañaban a los poemas musicales evocados por el desaparecido Julio Jaramillo. Sus canciones guardadas en discos de acetato cobran vida en las rocolas, que -aunque muy pocas- aún viven en el corazón de la ciudad.
En el pasaje de La Ronda se encuentra la cafetería Gimoteos, donde el pasillo, el albazo y el bolero del intérprete guayaquileño, fundido con el ruido de aquella tecnología de los años cincuenta, crean un ambiente nostálgico.
En ese momento, Víctor Hugo Gallegos escuchaba la letra de la canción titulada Nuestro juramento, recordando que con esa canción fue la primera vez que lloró por una decepción, que no fue por una mujer, pero sí por un gran amor. La primera desilusión que tuve fue porque no podía con la raíz cuadrada, y resulta que mientras luchaba con mi impotencia escuchaba en el fondo: si tu mueres primero yo te prometo
, tenía 10 años y para toda la vida quedé marcado por esa sensación de dolor profundo y es lo que vuelvo a sentir cuando escucho a Julio Jaramillo, contó sonriendo.
La arquitectura antigua de estos espacios, el volumen de la rocola, la letra de las canciones y el frío de la noche construyen una atmósfera que transporta a la época en la que fueron escritos aquellos valses, boleros, pasillos y albazos.
Juan Llumipanta se acercó a la rocola y al sonar la música recordó que desde su niñez siempre le ha gustado esa forma única de interpretar de JJ, su voz y estilo. Julio Jaramillo está entre mis cantantes favoritos, lo escucho desde que tengo uso de razón, contó.
En otro de los rincones de Quito sonaba: En el negro azabache de tu blonda cabellera, y el rojo escarlata de tu boca tan divina, canción que tarareaban Carlos Paliz y Valeria Torres, una pareja de novios. Ellos escuchaban la rocola del restaurante Hasta la Vuelta Señor y aunque son jóvenes también tienen como un gran referente de la música nacional al Ruiseñor de América.
Aquel ambiente rocolero lleva a construir y recordar varias historias, mientras la gente toma un canelazo y escucha la música del inmortal JJ.
Víctor Perugachi, dueño del Café Gimoteos de la Ronda, pensó en los 30 años de fallecimiento del artista guayaquileño. Recuerdo que me encontraba en un bus en México, y un hombre acompañado de su guitarra interpretó varias melodías de Julio Jaramillo. (DS)
Los que lo recuerdan
"Sus canciones pasaron fronteras"
"Julio Jaramillo es un cantante que vive con nosotros, es un gran intérprete no solo de música nacional sino también de temas internacionales.
Se cuentan 3 800 canciones aproximadamente, que el artista ha interpretado en su corta carrera". (DS)
"Con mis amigos lo escucho"
"Estudio en Chile y cada vez que me reúno con mis amigos del Ecuador tenemos que escuchar a Julio Jaramillo, porque es la viva representación nuestra.
Las canciones que más me identifican son "Cinco centavitos" y "Nuestro juramento". (DS)
Artieda graba la ausencia del Ruiseñor
El poema se inscribe en el libro De ñeque y remezón
Inspirado en Julio Jaramillo, el poeta Fernando Artieda escribió hace 23 años Pueblo, fantasma y clave de Jota Jota, un poema que describe la ausencia del intérprete ecuatoriano en su libro De ñeque y remezón.
En seis páginas, Artieda relata en lenguaje coloquial la presencia casi fantasmal del Ruiseñor de América en los tugurios y rocolas de Guayaquil.... sacaban monedas de a sucre sus chaucheras trasnochadas y las metían en las ranuras de las wurlitzer para escuchar no puedo verte triste porque me matas, tu carita de pena mi dulce amor
y comentaban, algunas hasta lloraban
, escribió Artieda. La muerte del machuchín d
Hora GMT: 10/Febrero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
