La inversión en el país es muy escasa. La mayoría de productores son microempresas en proceso de crecimiento
Las empresas nacionales dedicadas a la robótica son pequeñas y están dirigidas por jóvenes que terminan sus estudios y que tratan de abrirse un espacio en el mercado.
Estas compañías tienen que enfrentar el hecho de que los robots que existen en los procesos de automatización industrial del país son importados, especialmente desde Japón, Corea y los Estados Unidos.
Nelson Sotomayor, catedrático de Automatización y Control Industrial de la Escuela Politécnica Nacional (EPN), sostiene que resulta muy difícil que los robots ensamblados en el país ingresen al mercado nacional.
"Para masificar la venta de robots hace falta apoyo económico por parte del Estado e interés para invertir de parte de la empresa privada", indicó Sotomayor, quien agregó que estas "serían inversiones a muy largo plazo, por lo que muchas empresas prefieren no arriesgar sus recursos en productos que resultan prácticamente desconocidos por el público".
Sotomayor, indicó además que "existe la idea de que, si se automatizan los procesos industriales en fábricas y empresas, se eliminarán fuentes de empleo. Sin embargo, al implementar la robótica en estos procesos, la eficiencia de una empresa tiende a aumentar en al menos un 100%, lo que implicaría que las ganancias se dupliquen y que se puedan implementar nuevas plazas de trabajo en pequeñas y medianas empresas que trabajen en conjunto con las grandes".
La inversión para la planificación y construcción de un robot promedia los $50 000 hasta llegar a un prototipo final listo para ser reproducido. El costo de la investigación para llegar al prototipo es del 70% del monto total, pues, en la mayoría de casos, hay que reemplazar materiales durante las pruebas.
Bajo estas circuntancias, los precios comerciales de los robots producidos en el país promediarían los $5 000, "cantidad que resulta inaccesible para muchos, mas no para grandes empresas que están en proceso de automatización", dijo Sotomayor.
Diego Balarezo, propietario de Robitz, una de las empresas del mercado de la robótica en el país, afirma que no venden directamente robots, sino "proyectos con robots".
Los principales planes de esta firma son el Teatro Robot, que consiste en una obra musical protagonizada por máquinas y cuyo alquiler asciende a $3 000 por evento. Los aparatos para telepresencia médica que cuestan $1 500; video consolas robóticas que controlan más de 70 pantallas y sirven para decoración digital ($30 000); y los exploradores de alcantarillas que tienen un costo de $40 000.
Su más ambicioso proyecto es realizar "un programa de televisión para niños con la participación de robots. Plan que han presentado a varios canales de televisión y que se encuentra en proceso de estudio", indicó Evelyn Silva, copropietaria de Robitz.
Los robots que produce esta empresa también son rentados a $300 diarios cada uno, precio que baja si el tiempo de alquiler es de una semana.
En la demanda de los proyectos de robótica de Robitz, ha habido un crecimiento del 50% de 2007 a 2008, mientras que, en el último año, se ha mantenido, algo que no esperaba Balarezo, ya que proyectaba un alza para este año. Sin embargo, la perspectiva que tiene para el próximo año es una caída en las ventas, ya que empezarán con la investigación e inversión para nuevos proyectos.
Los más importantes clientes de esta empresa son jardines de infantes y escuelas que rentan los robots para programas como los de fin del año lectivo, indicó Silva.
Por su parte, Carlos Montero, propietario de Druiod, una microempresa que vende robots para automatización industrial, afirma que, en 2008, se vendió un solo robot a una empresa ensambladora de camiones de Ambato, a un costo de $3 500. Agrega que este año no han recibido pedidos, "siendo esta la realidad de muchas empresas especializadas en el país, por lo que se están planificando nuevos proyectos".
"Las empresas apenas están naciendo", sostiene Martín Salvador, propietario de Teck Bot, quien está trabajando en un robot de ayuda a discapacitados, que tiene sensores ultrasónicos para ayudar a las personas no videntes a identificar obstáculos mientras caminan. El costo de la inversión de este robot asciende a $40 000. "Llegar a masificarlo es muy difícil, debido a su alto costo de producción, por lo que, cuando esté terminado, será donado a una fundación de discapacitados visuales". La idea de esta acción es "darle mayor promoción y poder reproducirlo para tratar de comercializarlo en al menos $2 000", agregó. (JR)
Hora GMT: 23/Junio/2009 - 02:00
